NO QUEDA DE OTRA... AGUA
| Fecha: 2003-06-14 00:00:00 | por: |
Entre las conclusiones a las que han llegado los ministros y representantes de los 170 países y territorios reunidos en el III Foro Mundial del
Agua, se destaca que el
agua seguirá sin ser un derecho fundamental para los más de 1.500 millones de personas (en el mundo) que hoy en
día no tienen acceso al
agua potable o para los 2.300 millones que carecen de un sistema básico de saneamiento. Tampoco será un derecho para las 6.000 personas que cada
día mueren por
enfermedades causadas por
agua contaminada o no tratada.
El
agua es una “fuerza que conduce a la erradicación de la
pobreza y el hambre, indispensable para la
salud y el bienestar humano"
Recientemente, en el
día mundial del medio ambiente, el pasado 5 de junio, se motivó la reflexión sobre la situación del ambiente en
México. Para interpretar a los responsables del medio que nos rodea, se pueden enmarcar en tres rubros: el
gobierno; la iniciativa privada; a esos que Vicente Fox ha llamado “la gente común y corriente”, es decir, la mayoría; y a aquellos que a pesar de ser “corrientes”, no son tan comunes; a esos que analizan un poco más los problemas que se presentan en el País. En este último grupo, se puede incluir a los
periodistas e
investigadores, cuya labor llega a sobrepasar los límites del conocimiento “común y corriente”.
Para algunos integrantes de los que ya fueron
gobierno, la contaminación es una cosa resuelta. Para Rosario Robles (29 de abril de 2003) “Los gobiernos del
PRD han demostrado que es posible una política distinta. (...) La contaminación ambiental dejó de estar fuera de control. (...)”. Quizá sea cierto que el
gobierno del
PRD en el
Distrito Federal, ha dedicado mayor atención a los problemas de la contaminación ambiental; sin embargo, distan mucho en mantenerla controlada y para verificar ello, no es necesario ser especialista: los sentidos, los cinco sentidos de la ciudadanía, nos muestran que aún no hay control en las emisiones de contaminantes. “Control”, no consiste en el saber que la contaminación ambiental existe, que es medible y que esa nos está matando.
Para la Doctora Blanca Jiménez Cisneros (especialista e investigadora del Instituto de Ingeniería de la UNAM) (Abril 2002) El aspecto ambiental en la
ciudad y en el
país, lo observa muy deteriorado. Comenta: “Cuando yo era niña, por ejemplo, nos llevaban al río a nadar, a jugar, pero actualmente, ¿cuántos ríos se ven limpios?, ¿cuántas ciudades se ven limpias? Estamos viviendo en un momento muy crítico en el que considero que el
gobierno tiene que establecer una estrategia de prioridades. En el ánimo de
ganar votos, en campaña siempre se alude al problema de la contaminación. (...) se establece la prioridad en el siguiente orden: la
seguridad, el
trabajo, y luego el medio ambiente. Como consecuencia, hay fondos muy limitados para el medio ambiente, por lo que es muy importante establecer prioridades (...) Hay más conciencia en la gente que en el
gobierno. Para el
gobierno, es una forma de
ganar votos, la gente trata el tema de una manera más honesta, pero para que entre los dos se llegue a concretar un
plan nos falta mucho (...)”.
El
gobierno parece considerar que con la emisión de
leyes, reglamentos y normas oficiales, la contaminación está terminada y los problemas que representa ya no existen. Antes de emitir ese tipo de documentos se debería de evaluar la existencia de servicios y recursos suficientes para que el
empresario pudiera controlar la contaminación ambiental que genera y cumplir con esa normatividad, sobre todo, recursos económicos que permitan la instalación de dispositivos de control en la emisión de contaminantes en el
agua, aire y suelos. Mientras que no se tengan los recursos, la contaminación continuará; eso antes que detener la
producción.
Para muestra un botón basta: La norma oficial
mexicana NOM-001-ECOL-1996, que establece los límites máximos permisibles de contaminantes en las descargas de
aguas residuales en
aguas y bienes
nacionales, indica que para el 1 de enero del año 2000, la totalidad de las grandes
empresas que generen más de 3 toneladas al
día de materia orgánica (expresada como demanda bioquímica de oxígeno) deberán de contar con sistemas de tratamiento de
aguas residuales, que permitan reducir el material orgánico en sus descargas hasta cumplir con las especificaciones de la norma citada, es decir hasta 30 miligramos por litro de materia orgánica contaminante en su rango más estricto. ¿Será cierto? Nuevamente nuestros cinco sentidos nos indican que dicha norma no ha sido cumplida. Con multas y sanciones no se resolverá el problema, ... “laproduccióndebecontinuar”. La misma norma indica que el 100 % de las industrias actualmente contaminantes, grandes y pequeñas, no emitirá contaminantes al ambiente para el año 2010; buenos deseos para que ello ocurra, pero que difícilmente sucederá si no existen incentivos a los
industriales ... “laproduccióndebecontinuar”. Hay
tela de donde cortar para los observadores que además, hablan, escriben y sienten.
De acuerdo a Rodolfo Lacy Tamayo, coordinador de asesores de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Febrero de 2001) en
México, “la situación en torno al
agua es muy crítica, y si en otras administraciones hubo tolerancia, esta problemática se enfrentará ahora de manera más radical”. Además indica “que al menos el 85 por ciento del líquido utilizado en el
país no se trata o las
aguas residuales se vierten tal cual se generan en los cursos de
agua, lo cual lleva a contaminar todos los ríos que cruzan por zonas urbanas,
industriales y agrícolas del
país. (...)". Restan siete años para que ese 85 % del
agua utilizada en el País por municipios e industrias dejen de verterse a los cuerpos de
agua. Sinceramente considero que ello no será posible, sobre todo con las crisis económicas que vivimos y que, parece ser, continuarán a pesar de los discursos políticos que nos ofrecen otras
perspectivas.
No queda de otra, mientras que nuestros gobernantes emiten
leyes, reglamentos, normas y sanciones; mientras que nuestros
investigadores, estudian la manera de obtener, conservar y purificar el
agua; los ciudadanos “comunes y corrientes” deberemos aplicar el sentido común para evitar el desperdicio de
agua en nuestras
casas, centros de
trabajo y educativos.
La
cultura del ahorro del
agua nos corresponde obligadamente, mientras que los gobiernos y pretensores de ser
gobierno se dedican a utilizar el término “Cultura del Agua” para sus campañas.
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