RÍO DE LOS REMEDIOS
| Fecha: 2004-08-25 00:00:00 | por: |
En un recorrido por la zona metropolitana de la
ciudad de México, tuve la oportunidad de pasar por la ladera del río de los remedios, sobre una vereda pavimentada que ostenta el nombre de “Periférico”. El cauce de los Remedios corre de poniente a oriente desde la avenida Adolfo López Mateos, en Puente de Vigas, en el
Estado de México, hasta la Avenida Vallejo donde penetra a la delegación Gustavo A. Madero del
Distrito Federal, su caudal es regulado en tres vasos, El
Cristo, Fresnos y Carretas. Su gasto oscila entre 4 y 7 metros cúbicos por segundo en
temporada de estiaje, y hasta de 15 metros cúbicos por segundo, en la
temporada de
lluvias.
Imagino que el río, cuando el valle de
México era un área natural y no había sido invadida por el
hombre, presentaba una gran belleza. Se cuenta que en sus márgenes había ahuehuetes, clásicos de los paisajes hídricos de la
ciudad de México. De hecho, el cauce del río sigue siendo bello, pero al igual que muchos ríos contaminados del País, las
aguas residuales que transporta, la basura en sus orillas y en su corriente, le imprimen una imagen de
ciencia ficción.
Algunas
máquinas se encuentran en sus orillas desazolvándolo, extrayendo no sólo azolves, sino cantidades excesivas de basura que ha sido arrojada durante décadas, tal vez, en más de un siglo. Las quejas constantes de los vecinos de las colonias que lo rodean es el olor fétido que inunda la atmósfera; de los roedores que ahí habitan, esparciéndose por todas las
casas, grandes cantidades de plásticos y
papeles que el viento arrastra fuera del río, junto con los detritus transmisores de
enfermedades.
La densidad urbana a lo largo del río es extrema, por lo que la probabilidad de sufrir
enfermedades gastrointestinales en sus pobladores es significativa. Si a esto se suma la instalación periódica de diversos “tianguis”, apenas a unos cuantos metros de este foco de infección, en donde se venden todo tipo de alimentos que se consumen ahí mismo: barbacoa, tacos, ensaladas de fruta,
aguas frescas, etc., los riesgos a la
salud sobrepasan los límites que cualquier gobernante conciente podría tolerar.
Dentro del
Distrito Federal, el río de los Remedios, limita prácticamente todo el norte de la delegación Gustavo A. Madero, Las colonias que colindan con este río, se caracterizan por presentar gran cantidad de residuos sólidos en sus calles. Del lado del estado de
México se encuentran varias zonas
industriales que históricamente han descargado sus
aguas residuales.
Nuevamente volvemos a caer en la ilusión de sanear y recuperar el río de los Remedios, volvemos a soñar con ver esa corriente con
agua limpia en donde las
familias pudieran ir de
día de campo en sus riberas y ¿por qué no? Hasta mojarse los pies o darse un chapuzón.
Las soluciones más obvias, podrían ser: la
construcción de colectores marginales y dejar que el cauce sirva de drenaje pluvial exclusivamente, tal y como se hace en diversas ciudades, Sobre los colectores marginales se podrían
construir vialidades para dar fluidez al
tráfico de
automóviles; además de exigir y hacer cumplir la
ley para que las industrias instaladas en los alrededores traten sus
aguas residuales y el
agua tratada conducida a los colectores o aprovechada en el riego de áreas verdes. Lo de la basura, parece simple: un buen servicio de recolección tanto en el
Distrito Federal como en el
Estado de México, evitaría que se arrojara a las vialidades y el cauce del río.
Para las autoridades, hay soluciones más fáciles: entubar el cauce del río de los Remedios para sanearlo y sobre él, hacer una gran avenida, continuando con la práctica de hacer de la zona metropolitana de la
ciudad de México, una urbe para el
automóvil, una plancha de
concreto en donde la conservación de las áreas naturales parece estar más alejada de las actividades
gubernamentales. El “Viaducto Río de los Remedios” dio marcha en el 2001, con el entubamiento del río en un tramo a la altura del municipio de Tlalneplantla, Méx. Parece que nuestras autoridades confunden las
palabras “sanear” y “destruir”. Según mis conocimientos, un río entubado, deja de ser un río para convertirse en drenaje, llámese colector, emisor o como la ingeniería hidráulica quiera llamarle, todo eso, excepto Río.
El río de los Remedios tiene recuperación. Es de los pocos ríos que aún asoman sus cauces a la superficie; claro, transportando
agua residual, pero que con medidas ecológicas y ambientales, bien podrían recuperarse. Adicionalmente, hay que considerar que el
agua, aún sucia, humedece la atmósfera y los suelos; la falta de esta humedad, podría traer impactos con consecuencias inesperadas.
¿A quienes corresponderían éstas labores? Desde la evaluación y toma de decisiones, hasta la ejecución del
proyecto. Siendo una zona federal a la
Comisión Nacional del Agua, y colindando con el estado de
México y el
Distrito Federal, a sus gobiernos, o quizá a un comité que incluyera a los entes oficiales y a la ciudadanía representada por asociaciones vecinales,
industriales y ecologistas.
Como este caso del río de los Remedios hay muchos en la ZMCM y el País, pero por algo se empieza.
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| Fecha: 2004-08-25 00:00:00 | por: |