LA EXPLOSIÓN DE SAN JUANICO

Fecha: 2004-11-20 00:00:00por: Ricardo Millán Licona (r_millan_l@yahoo.com.mx)

Hace veinte años, el 19 de Noviembre de 1984, en la madrugada, nos despertó repentinamente una sensación jamás sentida. No escuchamos un estruendo, ni un ruido, fue un despertar súbito. Era de madrugada; el sol aún no asomaba, pero una luz se veía al través de la ventana de la habitación; era una luz roja que inundaba el cielo, el suelo, los árboles, las fachadas de las casas.

Al asomarme por la ventana, no sabía, quizá por la somnolencia, si la luminosidad provenía del patio trasero, de la casa vecina o de la colonia aledaña. El primer pensamiento que vino a mi mente fue el de una explosión atómica. Una semana antes, en un canal de TV habían trasmitido la película “Un Día Después”, en donde ocurre un ataque a los estados unidos con misiles atómicos, en donde se muestran efectos especiales muy bien realizados de cómo seria una explosión nuclear. Tal vez por eso mi mente alucinó con esa idea, pero así se vio y se sintió.

Las partes metálicas de las ventanas se sentían tibias a pesar del frío novembrino. Además de la luz roja, las ventanas del vecindario se comenzaron a encender. Quienes tenían autos salieron rápido a ocuparlos para huir de la colonia aún sin saber que es lo que estaba pasando. En pocos minutos la colonia quedaría vacía. Los menos afortunados, salían de sus casas caminado con rumbo a la avenida por donde ya circulaban autobuses, ocuparlos y salir de la zona.

Sobre las calles de la colonia, mucha gente caminaba, no sólo las que habitaban en ella, sino también gente que provenía de las colonias aledañas. Algunos semidesnudos cubiertos con sus cobijas y ropas que pudieron ser rescatada durante su escape ante lo desconocido. Nadie comprendía lo sucedido. Niños, niñas, adultos y ancianos caminaban sobre las avenidas.

Ya se vislumbraban los primeros rayos solares, cuando de pronto, a lo lejos, la llama que se observaba en la dirección a San Juanico se intensificaba, alcanzando mayor altura. A los pocos segundos, se escuchó una nueva explosión. La gente gritó y corrió sin saber hacia donde, pero en dirección contraria a las lenguas de fuego que se observaba a lo lejos.

En la televisión, ya daban la noticia, las instalaciones de PEMEX que almacenaban gas para su distribución había estallado. La colonia en donde se encontraba ubicada, San Juanico, se encontraba en emergencia. La primera explosión había abrazado a la colonia entera, cubriendo las casas de fuego. Las personas que salían de sus casas para conducirse a sus empleos habían sido sorprendidas por el fuego en la calle; había muertos.

Algunos depósitos de gas, al estallar, habían caído sobre las casas, destrozándolas. Los bomberos y ambulancias hacían sonar sus sirenas, para ir a apagar el fuego y socorrer a los heridos.

La mayoría nos alejábamos de la zona cuando una tercera explosión se notaba a varios kilómetros.

Después se sabría bien de la tragedia, muchas personas murieron dentro de sus casas mientras que dormían; otras los había sorprendido la muerte en las calles; cientos de quemados y todos atemorizados.

Horas después el fuego había sido controlado, pero la colonias se encontraban abandonadas, las casas vacías; repentinamente las colonias se habían convertido en pueblos fantasma.

Ese 19 de septiembre, hace veinte años no se olvidará; se recordará como un día en que la ineptitud de operadores y funcionarios provocó una gran tragedia.

San Juanico era una colonia olvidada. A partir de ese día San Juanico existió. Hoy San Juanico es una colonia que muestra una imagen distinta, hay desarrollo, parques y vialidades fácilmente transitables. Desde ese trágico día las autoridades se dieron cuenta que San Juanico existe. Las instalaciones de almacenamiento de gas ya no existen, al menos en esa colonia.



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