Tlahuac, una barbarie sin Ley, ni Gobierno.
Mexico, tierra de nadie.
| Fecha: 2004-12-01 00:00:00 | por: |
A unos
días del fatal linchamiento en Tlahuac a efectivos de la
PFP, me llama la atención que la
noticia evidentemente sigue como reguero de pólvora por todo el
mundo. Y no es para menos, ya que en esto momentos el
Presidente Fox tiene dos graves problemas que seguramente le quitan el
sueño: Tener cabezas, y tenerlas pronto como autores
materiales de los crímenes, y el rechazo por la
cámara de Diputados a las observaciones emitidas por el ejecutivo.
Me llamó la atención varias de las
fotografías del deplorable acontecimiento en Tlahuac, y no deja de sorprenderme no tanto la barbarie cometida, sino que entre tanta
gente no hubiera uno, que tratara de detener a aquellos enardecidos individuos que privaron de la
vida a los
agentes. Evidentemente hablo de uno de los del poblado en cuestión, ya que vimos que la Delegada no tuvo ni siquiera apoyo exterior o respuesta inmediata para detener este atropello que pone a
México en el exterior, como si fuéramos Caníbales o Aborígenes de una Tribu que no respeta a las “autoridades”.
Como bien lo criticaron por ahí, cuando a la
madre de
Cuauhtémoc Cárdenas le robaron su
vehículo. No tardaron ni media
hora en cerrar todas las
avenidas para dar con los roba
coches. Nuevamente, ayer salió en
libertad un sobrino de
Cárdenas, luego de habérsele capturado por robar cigarros y
cervezas. De inmediato fue el Tío, y “casualmente” ya no hubo delito que perseguir. Cuánta
gente hay presa por robar un pollo, o
padres de
familia presos por robar para mantener a su
familia ante el
desempleo, y no cuentan con un tío influyente o acusadores maniobrables que después de arrestarlos, los sueltan con un “Disculpe..no se de quién se trataba”.
Precisamente por este tipo de falsa
ley, la
gente ya está
cansada de que las
autoridades no hagan nada. Si deseamos evitar
justicia por propia mano, no podemos seguir tolerando
leyes a medias o por conveniencia. En
México lamentablemente hemos llegado a ser la
tierra de nadie, donde finalmente los
líderes antagónicos, pueden hacer y mandar a hacer las cosas, y los
líderes protagónicas, solamente se limitan por hacer, “el recuento de los daños”.


