Mercurio, planeta de extremos y secretos.
| Fecha: 2005-04-24 00:00:00 | por: |
Por lo cual las estrellas de los cielos y sus luceros no derramarán su lumbreIsaias 13:10
Mercurio era el
Dios mensajero de Júpiter, el creador del
Universo.
Dios de los
juegos, del
negocio y de las historias, era muy popular y útil.
Este
Dios de la mitología griega le dio nombre al primer
planeta de nuestro
sistema, el más inhóspito y desconcertante, el que puede tener las claves de la formación de la
Tierra y sus vecinos.
Mercurio es difícil de ver desde la
Tierra porque al ser el
planeta más cercano al Sol, usualmente está ocultado por su
luz. Por ello el mejor momento para observarlo es al amanecer o al atardecer.
Hoy, como en el
tiempo de los Dioses, para los
científicos el esquivo Mercurio es mensajero de respuestas, las que la sonda espacial
estadounidense Messenger (mensajero) debería encontrar en los próximos años.
Mercurio está a un promedio de 58
millones de kilómetros del Sol, alrededor del cual gira en una veloz
órbita elíptica.
Un año de Mercurio, es decir el
tiempo que tarda en dar la vuelta al Sol, corresponde a 88
días terrestres.
Sin embargo, como la rotación sobre su eje es tan lenta, un
día de Mercurio corresponde a 58.65
días terrestres, o lo que es más extraño, a dos tercios de su año.
Pero para sembrar más desconcierto, un punto en Mercurio que esté directamente frente al Sol tardará tres rotaciones del
planeta (3 días) para volver al mismo sitio y durante ese
tiempo habrá girado dos veces alrededor del Sol, es decir 176
días terrestres.
De está forma, Mercurio tiene prácticamente dos amaneceres y dos atardeceres en un año.
Y el rango de temperaturas es igualmente perturbador: Desde 450º en el
día hasta -185º en la noche. Ello podría explicar por qué hay hielo en sus polos.
La superficie de Mercurio está literalmente cubierta de cráteres de todos los tamaños, según revelaron las imágenes del Mariner 10 hace treinta años.
Mas de la mitad de Mercurio jamás ha sido vista. Es uno de los misterios a descubrir.
El más destacado es el llamado Caloris Basin de 1.300 kilómetros de diámetro, tan grande como las islas británicas y uno de los
mayores del
Sistema solar.
Al parecer fue formado por la colisión entre Mercurio y otro
cuerpo rocoso en los albores del
planeta.
Después, la superficie ha sido prácticamente bombardeada por rocas de todos los tamaños, debido a que su débil
atmósfera no ofrece
protección contra los asteroides.
Esta
atmósfera está formada por átomos producto de explosiones causadas en la superficie por el
viento solar y es continuamente regenerada por el impacto de rocas que levantan polvo que viaja al espacio.
Y del espacio alrededor de Mercurio llegarán los
mensajes de respuesta del Messenger, que al terminar su misión en
marzo de
2012 continuará girando hasta que un
día se estrelle finalmente contra el
planeta.
Para ese momento, tal vez ya habrá revelado muchos de sus secretos.
El mensajero es Messenger, la nueva nave espacial de la agencia aeronáutica
estadounidense, NASA, que partió el 2 de
agosto del año pasado, desde Cabo Cañaveral (Florida, EE.UU.) con la misión de orbitar alrededor de Mercurio (el segundo
planeta más denso del
Sistema solar), hacer un mapa completo de su superficie y estudiar su composición geológica.
Hasta ahora la única nave espacial que ha visitado Mercurio es el Mariner 10 (1974 y 1975), que fue programada para
volar tres veces a su alrededor y fotografiar su superficie, que parece estar plagada de cráteres.
Pero la nave esencialmente observó el mismo lado del
planeta en cada paso y por ello más de la mitad de Mercurio sigue siendo un misterio.
Tecnología extrema
Los
materiales utilizados para
construir el Messenger son similares a las de otras naves y su costo fue relativamente bajo, US$427
millones.
La nave es de bajo
peso (55% es combustible propulsor) y está diseñada para resistir temperaturas extremas gracias a un escudo protector cerámico y a que su instrumental
científico está recubierto de un forro térmico especial, similar al
empleado en el Mariner 10 pero más delgado y resistente.
Mercurio está tan cerca del Sol que es sometido a temperaturas extremas de hasta 450º centígrados durante el
día (la
temperatura de un horno de hacer pizzas) y de -185º en la noche.
Por ello, a la nave se le ha programado una
órbita especial para llegar a su destino y evitar su incineración en la aproximación a Mercurio.
Ello significa que aunque en su
mayor aproximación Mercurio está a 80
millones de kilómetros de la
Tierra, para llegar a su destino Messenger viajará cien veces más esa distancia, 7.900
millones de kilómetros.
Como no es posible
viajar en línea recta al
planeta (un
viaje de pocos meses), deberá circunvolar la
tierra (julio-agosto 2005) y pasar dos veces por Venus (octubre
2006 y
junio 2007) antes de llegar a Mercurio en
enero de
2008.
Además habrá otras dos aproximaciones en
octubre de
2008 y
septiembre 2009, antes de que la nave pueda desacelerar lo suficiente para entrar definitivamente en la
órbita de Mercurio en
marzo de 2011, según los cálculos de los
científicos.
Durante un año Messenger girará alrededor de Mercurio y enviará permanentemente
información científica sobre el
planeta.
La nave
estadounidense porta siete avanzados instrumentos
científicos miniaturizados -tres de ellos diseñados específicamente para estudiar a Mercurio- y un
sistema de
comunicaciones equipado con un emisor de ondas Doppler, para realizar los experimentos que permitan la
mayor comprensión posible del enigmático
planeta.
Entre los más importantes figuran los espectrómetros, el magnetómetro colocado en el extremo de la antena de 3.6
metros y el
sistema dual de transmisión de imágenes (MDIS).
El MDIS creará el mapa de las formas terrestres del
planeta con imágenes en color y monocromáticas y un altímetro láser elaborará los mapas topográficos detallados de la superficie y los cráteres.
A su vez, el espectrómetro de rayos X (XRS) detectará las emisiones de ciertos elementos de la corteza de Mercurio y ayudará a determinar si existe
agua congelada en los cráteres polares, como sugieren observaciones previas.
El espectrómetro atmosférico y de composición de la superficie (MASCS) está diseñado para detectar si hay minerales en la superficie, gracias a un
sistema muy sensible de rayos infrarrojos y ultravioleta.
Entre tanto, el magnetómetro elaborará el mapa del campo magnético del
planeta y buscará rocas imantadas en la corteza de Mercurio.
Las preguntas
La
investigación científica del Messenger busca básicamente responder seis preguntas sobre Mercurio, sus fuerzas y su composición, que pueden ayudar a entender cómo se formó la
Tierra.
¿Por qué Mercurio es mucho más denso y más
rico en minerales que Venus, la
Tierra y Marte?
¿Cual es la
historia geológica (rocas) de Mercurio. Ha experimentado volcanismo?
¿Cual es la composición y estructura de la corteza de Mercurio?
¿Cómo es posible que el
planeta más cercano al Sol y con temperaturas tan altas pueda tener hielo y si este es permanente?
¿Cual es la composición de la
atmósfera del
planeta y cómo varía dependiendo del
tiempo solar local, la actividad solar y la distancia del
planeta respecto al Sol?
¿Es el líquido fuera del núcleo el responsable de la generación del campo magnético de Mercurio?
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