PESE A TRIUNFOS BAJÒ INFLUENICA RELATIVA DEL PRI

55.54% DE LA POBLACIÒN UBICADA EN GOBIERNOS PRIISTAS
Fecha: 2005-07-09 00:00:00por: Claudia Luna Palencia (claulunpalencia@yahoo.com)

COLUMNA POR LA ESPIRAL
CLAUDIA LUNA PALENCIA
Por la espiral
Claudia Luna-Palencia



-Pese a triunfos bajó influencia relativa del PRI
-55.54% de la población ubicada en gobiernos priístas
-De la brecha Norte-Sur, al ajedrez nacional



Después de las elecciones de noviembre de 2004 para renovar diez gubernaturas, en el reacomodo de la geografía política, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) refrendó la hegemonía respecto de los otros partidos al conservar una área de influencia en el 57.43% de la población total, tal y como lo venía haciendo, desde las elecciones intermedias de julio de 2003.
En los diversos procesos del año pasado, las victorias que sucedieron fueron en: Aguascalientes (PAN) Luis Armando Reynoso; Chihuahua (PRI) José Reyes Baeza T; Oaxaca (PRI) Ulises Ruiz Ortiz; Durango (PRI) Ismael Hernández D; Zacatecas (PRD) Amalia García; Veracruz (PRI) Fidel Herrera; Sinaloa (PRI) Jesús Alberto Aguilar Padilla; Puebla (PRI) Mario Marín Torres; Tamaulipas (PRI) Eugenio Hernández Flores y Tlaxcala (PAN) Héctor Ortiz.
Si recordamos lo acontecido en 2003, el PRI recuperó la gubernatura de Nuevo León, una posición estratégica por los grupos de poder económico que allí se concentran.
A partir de este resultado, el tricolor mejoró en términos absolutos y relativos en la relación gobierno-población. Si bien el tricolor perdió la gubernatura de San Luis Potosí –conformada por dos millones 299 mil 360 habitantes-, logró obtener un triunfo logístico: el de Nuevo León –con una población de 3 millones 834 mil 141 habitantes- lo que permitió que el PRI gobernara al 57.43% de la población del país, con una hegemonía en 17 estados.
Ahora bien en los estados donde hubo elecciones en noviembre de 2004, el tricolor mantuvo su presencia, de esta forma cerró el año liderando: Estado de México, Veracruz, Puebla, Nuevo León, Oaxaca, Guerrero, Chihuahua, Tamaulipas, Sinaloa, Coahuila, Hidalgo, Sonora, Tabasco, Durango, Quintana Roo, Campeche y Colima.
Para 2005, el calendario electoral implicó la renovación de las siguientes gubernaturas: Guerrero, Baja California Sur, Quintana Roo, Hidalgo, Estado de México y Nayarit. Queda pendiente el proceso de Coahuila en el mes de septiembre próximo.
Los resultados favorecieron a: Guerrero (PRD) Ceferino Torreblanca; Baja California Sur (PRD) Narciso Agundes Montaño; Quintana Roo (PRI) Félix González Canto; Hidalgo (PRI) Manuel Ángel Osorio Chong; Estado de México (PRI) Enrique Peña Nieto; y Nayarit (PRI) Ney González. Falta la jornada de Coahuila, férula tradicionalmente priísta, pero todo puede suceder, porque tanto exceso de confianza puede llevar a un escenario como el de Guerrero.
Lo interesante es que si bien el PRI recuperó Nayarit que estaba gobernado por una alianza PRD-PAN, perdió Guerrero, uno de los bastiones más importantes para el priísmo tradicional. En el balance global el tricolor conserva su predominio en 17 entidades, pero en términos absolutos y porcentuales, disminuye el área de influencia en la población.
A partir de la información más actualizada proporcionada por la Conapo a marzo de 2005, en México hay 104 millones 213 mil 503 habitantes, con la pérdida de Guerrero (3 millones 236 mil 344 habitantes) la victoria fue muy importante para el PRD; y la recuperación de Nayarit (984 mil 352 habitantes), tenemos que 57 millones 885 mil 362 mexicanos están ubicados dentro de estados con gobernadores priístas, los que representan al 55.54% de la población del país.
A COLACIÓN
En cuanto a los reacomodos en las posiciones nacionales del Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) observamos que el blanquiazul ha padecido un comportamiento errático, el partido cedió una posición muy importante como el caso de Nuevo León; luego en 2004 ganó Tlaxcala; y no obtuvo ninguna victoria en los comicios pasados.
El PAN tiene poder en nueve gubernaturas: Aguascalientes, Baja California Norte (fue un gobierno de alianza pero se le reconoce al PAN); Guanajuato, Jalisco, Morelos, Querétaro, San Luis Potosí, Tlaxcala y Yucatán. Esto implica 23 millones 894 mil 465 ciudadanos, que son el 22.93% de la población nacional.
En gubernaturas perredistas, el partido del sol azteca mejoró sustancialmente en 2005 a raíz de los resultados positivos obtenidos en Baja California Sur que estaba gobernado por una alianza; y desde luego Guerrero que le arrebató al PRI. A la fecha hay cinco cabeceras perredistas, las dos entidades que recién se añadieron, más Zacatecas, Michoacán y la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal, es una población en conjunto de 18 millones 137 mil 984 habitantes, el 17.40% del espectro nacional.
De los gobiernos de alianza que existían antes de las elecciones pasadas queda únicamente Chiapas, con 4 millones 295 mil 692 habitantes, el 4.12% de la población del país.
El conocer la distribución del poder en la esfera nacional es importante para analizar la tendencia política que guardan estados clave para el crecimiento económico del país. Algunos estratégicos.
De trece de los estados más importantes en cuánto a PIB estatal, ocho tienen gubernaturas priístas: se trata de Nuevo León con un PIB estatal de 286 mil 969 millones de pesos; Coahuila con un PIB estatal de 148 mil 810 millones de pesos; Chihuahua con 152 mil 271 millones de pesos; Estado de México con un PIB estatal de 426 mil 561 millones de pesos; Puebla con 163 mil 610 millones de pesos; Sonora con 114 mil 298 millones de pesos; Tamaulipas con 128 mil 297 millones de pesos; y Veracruz con un PIB estatal de 172 mil 987 millones de pesos.
De la lista señalada, dos estados son gobernados por el PAN: Guanajuato con un PIB estatal de 135 mil 183 millones de pesos y Jalisco con 265 mil 577 millones de pesos.
El PRD gobierna en dos entidades con un PIB importante: en el Distrito Federal con una riqueza generada de 951 mil 834 millones de pesos; y en Michoacán con un PIB estatal de 102 mil 849 millones de pesos.
GALIMATÍAS
Los reacomodos que hemos observado en la geografía electoral son un marco de referencia interesante para analizar el próximo proceso de julio de 2006, en donde la búsqueda de la Presidencia, se antoja una competencia cerrada, reñida, en la que diversos jugadores que buscan atrapar al voto de las minorías, seguramente serán los negociadores de los partidos más grandes en cuestión de alianzas para hacer las diferencias de votos.
La competencia, que es aparentemente política, y que podría parecer sólo de geografía, es también cuestión de cuotas de poder económico, y allí es, en donde, entidades como la de Nuevo León, jugarán roles esenciales en la próxima sucesión.
Agradezco sus comentarios a:claulunpalencia@yahoo.com


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Fecha: 2005-07-09 00:00:00por: Claudia Luna Palencia (claulunpalencia@yahoo.com)