Conexión de banda ancha
| Fecha: 2005-08-08 00:00:00 | por: |
Bueno, pues al fin después de muchas largas ya pude contar con servicio de banda ancha ADSL para mi
comunicación con
Internet. ¿Apenas? Y sí, hubo una serie de factores que no me permitían colocar servicio de banda ancha, pero ahora que lo tengo se empiezan a ver los enormes beneficios para mi
familia y en lo personal.
Esto me recuerda una situación hace algunos años en que mi esposa y yo fuimos a adquirir una copiadora personal. La verdad es que poco utilizábamos copias fotostáticas, de modo que una copiadora personal se convirtió en una gran opción una vez que fueron anunciadas.
Así, nos apersonamos en el lugar y nos atendió un amable vendedor que, con sonrisa y todo, nos saludó. Después del saludo, pedimos al vendedor que nos mostrara una copiadora personal. Ante ello, nos llevó ante una copiadora de ciertas características mayores a las de la personal, nos describió sus beneficios y nos dio
precio. Con el ceño fruncido, tanto mi esposa como yo agradecimos la atención, pero le pedimos que nos mostrara la copiadora personal. El vendedor volvió a hacer énfasis en las características y beneficios de la copiadora que nos había mostrado, y ya un poco molestos le exigimos que nos mostrara la copiadora personal.
– ¿Y para qué quieren una copiadora personal?
– Pues para sacar nuestras copias.
– Pero me dijeron que es para su oficina.
– Sí, señor. Es para nuestra oficina, pero no sacamos muchas copias.
– ¿Y sabe por qué no saca muchas copias? Pues porque no tiene una copiadora. Pero una vez que la tenga, empezará a sacar muchas copias y, entonces, necesitará esta otra copiadora. Lo que intento hacer es ahorrarles el paso de comprar una copiadora "chiquita" y ofrecerles algo más ad-hoc.
Nos quedamos de una pieza. Agradecimos la atención y nos fuimos del lugar. Ya en el
auto, ambos comentamos la situación y nos dimos cuenta de cuánta razón tenía el vendedor. Normalmente se tiende a pensar que algo no se necesita, porque no se tiene. Sin embargo, una vez que se tiene se destaca cuánto se necesitaba.
Lo mismo me está ocurriendo ya con la conexión de banda ancha a
Internet. Con las “necesidades” que tenía, pensaba que la conexión telefónica sería suficiente para mis necesidades –aunque el tamaño cada vez mayor de los parches, actualizaciones y controladores de dispositivos (¿Service Pack 2 de
Windows XP?) ya hacían palidecer las prestaciones de la conexión telefonica–.
Ahora se hace patente que no sólo a mi me hacía falta la conexión de banda ancha, sino a toda mi
familia. Ahora mi púbera hija ya puede acceder a la
información que necesita en cualquier momento, y mi benjamín hijo puede recrearse y ayudarse con sus tareas de forma más ágil que antaño. Mi propia esposa ahora difícilmente puede separarse de Outlook y todos sus beneficios, además de la ayuda que supone tener acceso al cúmulo de
información vertida en la
Internet. Y yo puedo, a su vez, obtener
información, controladores, parches y actualizaciones en un tris, y lo mejor, ¡todos podemos hacerlo al mismo
tiempo o en el momento que lo deseemos!
En fin, que la anterior solución de dos líneas telefónicas y una conexión telefónica a
Internet costaba lo mismo que una sola línea y una cuenta de banda ancha –que no bloquea al
teléfono para hacer o recibir llamadas–. El costo actual de la banda ancha y su oferta de transferencia podría convertirlo en una solución ideal para quien tiene necesidades de servicios de
Internet más allá que sólo revisar su
correo electrónico o conversar electrónicamente (el famoso chat). Es muy digno de tomarse en cuenta ya sea en la opción telefónica (ADSL), en la de cable (con las
empresas cableras de su preferencia) o en la que mejor se ajuste a sus necesidades. ¡Nos seguimos leyendo!
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