Come sano para vivir sano

La cara oscura del avance tecnológico
Fecha: 2005-08-18 00:00:00por: Leopoldo Sánchez Zuber (polozuber1@yahoo.com.mx)

No hay duda que el mundo ha cambiado. Recientemente estuve en una huerta de legumbres en el Estado de Veracruz, una huerta orgánica. Hablando con el hortelano, un viejo con la piel curtida por el sol, la tierra y el trabajo, hombre sin cultura general pero con sabiduría sobre su chamba, hablando con él sobre los tipos de abonos que existen me dijo que hay muchos, pero que en su huerta sólo se usaban abonos orgánicos: composta y lombrices que ventilan la tierra. “Los abonos químicos –agregó- producen legumbres grandes y bonitas, pero llevan sustancias que causan muchos males a la gente que los consume”, y con gesto de tristeza todavía dijo “La ciencia nos ha traído muchas ventajas, pero también muchos males”.

Más tarde, hablando con una amiga mía, química bióloga, me confirmó lo que decía el hortelano, y agregó que una sustancia llamada monoglutamato de sodio, ampliamente usada para realzar el sabor de algunos alimentos enlatados o embotellados, tiene efectos cancerígenos comprobados. Por lo tanto, cuando compres productos alimenticios enlatados o embotellados (entre otros, polvos o cubos para hacer sopas) lee bien la etiqueta para ver si contienen esa sustancia. Es obligatorio que lo diga la etiqueta. Si la contienen, no los compres, no los consumas. Pero el monoglutamato de sodio no es el único químico cancerígeno que se usa en alimentos. Muchas granjas usan productos cancerígenos para engordar pollos más rápidamente, y lo mismo ocurre con las carnes. Lo mejor es consumir productos de granjas orgánicas.

Los efectos de sustancias cancerígenas no se notan de inmediato, así que la gente no se da cuenta de que su salud está siendo minada ocultamente, sino hasta después, cuando nota los primeros síntomas. Pero entonces ya es demasiado tarde, al menos en la mayoría de casos. Aun sin consultar estadísticas, podemos comprobar que cada día sabemos de más personas que padecen cáncer de diversos tipos, gente cercana a nosotros. Te preguntarás por qué la Secretaría de Salud no prohíbe el uso de esos productos. Y no es difícil responder: porque en caso de prohibirlos le daría un fuerte golpe a la industria de alimentos, golpe que afectaría a la economía del país, y a la bolsa de los accionistas.

Apoyando la aseveración de mi hortelano podemos decir que efectivamente la ciencia nos ha traído muchos bienes que nos conviene aprovechar, pero que también nos ha traído males de los que es importante protegernos.


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Fecha: 2005-08-18 00:00:00por: Leopoldo Sánchez Zuber (polozuber1@yahoo.com.mx)