¿Cómo se descompuso tanto la relación con Estados Unidos?
Nos cierran la válvula de escape
| Fecha: 2005-12-01 00:00:00 | por: |
La relación entre
México y los
Estados Unidos se descompuso y feo. Hace apenas 12 años,
Carlos Salinas, Goerge Bush y Brian Mulroney se reunían para firmar el
histórico Tratado de
Libre Comercio de
América del Norte. Los tres
países nunca habían
estado más unidos, de hecho pactaron ir borrando paulatinamente la
frontera entre los tres
países para productos y servicios.
Pero ese fue el zenith de la relación, el punto más alto. La luna de
miel duró apenas unos
meses pues el 1 de
Enero de 1994, el
día que entró en vigor el
tratado, comenzó en
México un
proceso de deterioro sistemático de las
instituciones, justo lo que se debió haber fortalecido tras la firma del
tratado.
Salinas traicionó la confianza de los
Estados Unidos. Invirtieron todo su
capital político en el
presidente “reformador” sólo para darse cuenta que al final del
día, no era distinto del Santana al que hacía 150 años les había dado la mitad del territorio de su
país. Corrupto, intrigoso, dispuesto a traicionar a los suyos por un puñado de
dólares. Cuando el escándalo
internacional en torno de la
familia Salinas recorrió el
mundo,
Estados Unidos no halló donde esconder la cabeza.
Luego
vino Zedillo y su error de
diciembre del cual aún no se recupera el
país ni lo hará por muchas décadas. Bill Clinton tuvo que invertir su
capital político y arriesgar la reelección de su
partido (que de hecho perdió la presidencia) haciendo a
México un
préstamo puente de 20 mil
millones de dólares más otras cantidades del
Fondo Monetario Internacional y el
Banco Mundial, para evitar que la
economía mexicana se hundiera como plomo.
Finalmente llegó el “gobierno del cambio” en quién los norteamericanos depositaron toda su confianza y resultó ser un
gobierno de improvisados. Pifia tras pifia, a fuerza de
declaraciones irresponsables como “la enchilada completa” o “los
trabajos que ni los negros quieren hacer”, la condena a la Guerra con
Irak y demás metidas de pata. Si a todo esto sumamos la psicosis generada por la guerra contra el
terrorismo y el
presidente más controvertido en la
historia reciente de los
Estados Unidos, entonces los resultados son lógicos.
Hace algunos
meses escribí, en este mismo espacio, que antes del 16 de
septiembre,
California y
Texas seguirían a
Arizona y
Nuevo México y declararían su
frontera como “zona de emergencia”. Tengo que admitir que me equivoqué en la
fecha, más no en el diagnóstico, que se hizo
realidad dos
meses y
medio después.
El
presidente George W. Bush concluyó el martes, en
El Paso,
Texas, una gira de dos
días para impulsar su propuesta de
reforma migratoria que a partir de
enero será discutida en el
Senado estadounidense y a avisar que se sella la
frontera con
México. Una gira de dos
días para un
presidente norteamericano no es cualquier cosa, su presencia en lugares como
Phoenix y
El Paso, donde hay enormes bases
militares norteamericanas, manda un
mensaje muy fuerte de endurecimiento de la política migratoria. Desde estos bastiones del poderío
estadounidense, Bush describió la
frontera con
México como un área "peligrosa" y anunció que ya se construye una "cerca virtual" con rayos infrarrojos,
cámaras y
aviones sin piloto. Respecto a la eventual
construcción de un
muro fronterizo, el
presidente respondió: "Tenemos una cerca, pero vamos a tener una cerca virtual cuando traigamos
tecnología y los mejores
agentes para custodiar la
frontera, por la que lo mismo cruzan almas inocentes que sólo vienen a buscar
trabajo, que
gente que busca pasar
drogas".
La propuesta de Bush no incluye amnistía para los indocumentados, todos se van a tener que ir a
registrar y van a obtener un permiso laboral para
trabajar tres años, renovable por tres más sólo si al final de los primeros tres algún patrón está dispuesto a patrocinar al
empleado, de lo contrario, de regreso a
México. Va a haber trato especial para los que son dueños de
negocios y generan
empleos.
Por otro lado, al igual que con Centro
América, donde si atrapan un salvadoreño, lo regresan a
San Salvador o a un Nicaragüense lo regresan a
Managua, cuando atrapen un oaxaqueño ya no lo van a depositar en
Tijuana o
Nuevo Laredo, sino que le van a pagar su one way ticket a la
ciudad de
Oaxaca, para que si vuelve a intentar, le cueste más
trabajo.
Fox insiste en s trillada frase "Sólo un acuerdo que ordene los flujos migratorios acabará con la presencia de indocumentados". Yo creo que podría ir más allá y mejor comenzar a declarara que “solo cuando nos den green card a todos los
mexicanos acabará con la presencia de indocumentados”, que para el caso es lo mismo. Es justo el tipo de
declaraciones que no ayudan nada.
En pocas
palabras, yo creo que la relación con los
Estados Unidos que hace 12 años alcanzó su zenith se ha enfriado por tres razones. La primera es
Carlos Salinas de Gortari, la segunda es Ernesto Zedillo Ponce de
León y la tercera es Vicente
Fox Quesada.
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