DEMOCRACIA MEDIOCRE
| Fecha: 2006-02-08 00:00:00 | por: |
¿Qué será más importante, tener una mayor
democracia, o ser altamente productivos, súper competitivos, ostentar altos estándares de
calidad, reconocimientos
internacionales, siderales, dignos de la Realeza?
¿Serán cruciales las
elecciones para
Presidente de la República?, dejando a un lado el
papel sustancial y definitivo que tiene la economía?
Para la
sociedad mexicana,
cansada de tantas tribulaciones, de agudas y sempiternas promesas de mejoría en sus condiciones de
vida, de que ya va a llegar el
dinero y rebosará en sus bolsillos, realmente le será interesante cuando más, preocupante participar en los comicios del 2 de julio?
Dicen que la
democracia es el camino para incentivar el crecimiento
económico de un
país, para configurar el marco jurídico en el que prevalezca el respeto irrestricto a la
ley; además, de la certidumbre y confianza que los
inversionistas extranjeros y
nacionales necesitan, lo cierto hasta ahora, es que todo ese festín carnavalesco que se hizo con el
gobierno del
Cambio, quedó en eso. Si bien, se observan visos de cambio, este parteaguas histórico en la transición democrática no ha sido, evidentemente, suficiente. Y no se vale decir que “falta mucho por a hacer”, frase facilona, ridícula y convenenciera. Simple y llanamente, hay que hacerlo, porque esa es la obligación.
Creo que a los
mexicanos, ese manido
discurso democrático, de que se ha aprendido la lección, de que primero los
pobres, es producto de una necesidad manifiesta de convencer, a quien ya no quiere saber nada, a quien le interesa un bledo conocer sus plataformas políticas.. Al
pueblo, naturalmente, le interesa la
economía, el sustento diario, las mejores oportunidades de
empleo, de capacitación, de salarios más altos. No quiere
palabras huecas,
sueños guajiros ni promesas o
compromisos irrealizables. Se quiere, eso sí, ¡resultados!
La
democracia no da para
comer, comprar una
casa, para resolver las ingentes necesidades de supervivencia, no, claro que no, no se equivoquen
políticos de vaguada, actúen, rindan cuentas, demuestren que la
democracia es consustancial al crecimiento
económico, al bienestar de todos, a tener una
economía de Primer Mundo y dejen esos
discursos pergaminosos, plagados de sentencias trasnochadas, caducas e inoperantes.
Si lo entienden así, bienvenidas todas las propuestas, de lo contrario, sigan gastando el
dinero, al cabo que no les pesa, pues tienen forma de recuperarlo.
Ahí les encargo, no vaya a ser que…
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