Comparando sentimientos

Fecha: 2006-03-20 10:29:22por: Liliana Liberati (lilianaliberati@hotmail.com)

Los sentimientos son posiblemente el eslabón de la cadena que separa a los humanos de los animales. ¿Pero…? ¿Estamos seguros de eso?

Estudiando la vida de los animales, cabe preguntarse si en realidad somos superiores o es todo lo contrario. Por suerte Darwin ya no está y no tendré que pelear por aceptar o rechazar sus estudios científicos.

Volviendo a los sentimientos, los veo cuando se trata de una hembra del reino animal alimentando o protegiendo a sus crías, o de un macho de la misma especie luchando por conquistar a una hembra. En ambos casos las acciones son frontales, desinteresadas, enfocadas al objetivo sin ningún subterfugio.

Si hacemos estas dos comparaciones llevándolas al terreno humano, no encontramos ese tipo de sentimiento, más bien todo lo contrario.

Si es una mujer que ha dado a luz, (honrando las excepciones), la mujer se preocupa primero del bienestar de sus senos ya sean estos naturales cosa que tampoco se ve mucho últimamente, o los "clonados" por un cirujano plástico. Con tantos problemas, al fin decide comprar un biberón, olvidando la importancia que para un bebé tiene oír el corazón de la madre mientras se alimenta.

Si el caso es de protección, la tarea de la mujer moderna se diluye por su agitada vida de trabajo y compromisos sociales, relegando a una niñera la responsabilidad de cuidar a sus vástagos.

Si hablamos de la conquista de una compañera por parte del hombre, macho de la especie humana, las cosas se ponen más oscuras todavía. Sin lugar a discusión, el hombre ha olvidado el arte de conquistar, en la actualidad su papel es el de pasivo recipiente del avance femenino. ¡Claro! ¿Qué necesidad tiene de luchar si el promedio de mujeres por hombre es de por lo menos diez per capita?

Realmente rugir como un semental en celo espantando a los "colegas" que apuestan por la misma yegua, es un desperdicio de tiempo y esfuerzo.
Tampoco está de moda regalar una rosa, lo que además de cómodo, es un significativo ahorro para el presupuesto del macho de la especie humana.

¿Podemos entonces hablar de sentimientos humanos y de la superioridad de éste reino vs. el reino animal?

No lo veo, no encuentro la superioridad salvo en contadas y aisladas ocasiones.

Las acciones frontales, sin subterfugios ni intereses que vemos en el reino animal, no existen en el humano.

Vertical sobre dos piernas, formado en el universo exterior o descendiendo de los monos, el hombre demuestra cada día más su falta de sentimientos.
Esa carencia progresiva está llevando al planeta a un final nada feliz.

Lo siento es el rincón de los sueños pero a veces es necesario hacer sonar la campana.


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Fecha: 2006-03-20 10:29:22por: Liliana Liberati (lilianaliberati@hotmail.com)