ERA EL REY DE CHOCOLATE
| Fecha: 2006-03-23 13:15:49 | por: |
“Happy as a king”. Se escucha en
canciones estadounidenses. Felicidad, igual a
poder y
dinero.
Pero hay gente rica y con
poder que se suicida. También gente que apenas tiene lo suficiente para
vivir, y es tan feliz como se puede ser en este
mundo. No he oído de alguien que sea o haya sido completa y perpetuamente feliz. ¡Ni el
Rey de
Chocolate de Cri-cri! A ese
rey, que “a pesar de ser tan dulce tenía amargo el corazón”, y “... en vez de pelo, le brotaba pura miel”. En general los reyes, o los que pretenden
vivir como tales, tienen amargo el corazón.
Una vez mi mejor amigo me dijo que para lograr la felicidad se necesitan pocos recursos externos, “lo demás –agregó- se encuentra del pellejo para dentro.”
Hace 2500 años, queriendo preservar del
dolor al príncipe Sidharta, su padre echó de palacio todo lo que pudiera darle indicios de infelicidad. Mas cuando Sidharta, siendo ya un joven salió al
mundo, conoció el hambre, la
enfermedad, la vejez, la soledad, la maldad, la traición, la muerte, y dedicó el resto de su
vida a reflexionar sobre la forma de evitar el
dolor. Ya transformado en Budha (iluminado), Sidharta concluyó que la causa del
dolor es el apego, y que sólo puede evitarse desapegándose de todo. No buscó tanto la felicidad, sino evitar la infelicidad. Quinientos años más tarde
Cristo proclamó bienaventurados a aquellos que con espíritu de
pobreza pudieran desprenderse de lo que usaban, de lo que tenían, de lo que amaban, de lo que eran. Y les ofreció, además, una eterna felicidad.
Sin embargo, nuestra
cultura nos empuja a lo contrario: a consumir, a buscar la felicidad en satisfactores externos,
comerciales:
casas y carros elegantes, terrenos, cuentas de
banco en el
país y en el extranjero. Y nos apegamos a eso intentando responder a un sentimiento de vacío que nos mantiene insatisfechos. Lo interesante es que, poco después de haber logrado lo que anhelábamos, empezamos a sentir que es natural tenerlo, y vuelve el sentimiento de vacío, el deseo de encontrar algo más cuyo esplendor nunca se acabe, ni siquiera decrezca.
Como no puedo saber qué ocurre en el
mundo interno de la gente y conocer el grado de felicidad en que viven, recurro a
información más o menos técnica: Hace un par de meses apareció en el
periódico El Norte un artículo que ofrecía una
visión amplia del estado afectivo en que se encontraba gran parte de la humanidad. Su autor, Andrew C. Revkin, se había basado en “Sondeos de Valores” hechos en 52 países por Ronald Inglehart* entre 1999 y 2002. Aunque las encuestas sólo son indicios, sobre todo cuando se investiga algo tan abstracto como la felicidad en países con millones de habitantes, de cualquier modo algo nos dicen.
Entendida la felicidad como un complejo de condiciones mínimas, tanto materiales como afectivas y espirituales, la encuesta concluye que los 10 países donde la gente es más feliz son, de mayor a menor:
1- Nigeria
2- El Salvador
3- Puerto Rico
4- México
5- Colombia**
6- Venezuela
7- Arabia Saudita
8- Argentina
9- Vietnam
10-
República Dominicana
Vaya sorpresa: ¡México entre los cinco más felices de los 52 países encuestados, y
Nigeria en primer lugar! No menos sorprendente resulta que los diez menos felices son:
43- Bélgica
44-
Alemania (occidental)
45- Francia
46- Italia
47- Japón
48- Suiza**
49- Luxenburgo
50- Estados Unidos
51- Israel
52- Inglaterra
El Oriente parece estar más enterado de que el ser humano no es sólo materia, y que difícilmente logrará un grado satisfactorio de felicidad atendiendo sólo, o principalmente, sus necesidades y caprichos materiales. Todos los movimientos espirituales han nacido en el Oriente, y en Occidente han sido alterados centrándose más en exterioridades, en ritos, y menos en la callada adoración; más ocupados en martajar oraciones verbales que en la contemplación; más dedicados a pedirle favores a
Dios, que a amarlo y alabarlo.
* Datos del
libro "Creencias y Valores Humanos: Un
Libro de Consulta
Intercultural Basado en los Sondeos de Valores 1999-2002"
** Los datos para
Colombia y
Suiza son de 1995.
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