Destino
| Fecha: 2006-04-03 21:36:17 | por: |
A veces
sigo mi estrella
entre túneles distorsionados de angustia...
Pero es que una voz muy dulce se esconde
tras el espíritu de las cosas
y la atisbo entre la penumbra.
Es como una leve onda de
agua,
que se queda suspendida en el aire...
Al mediodía
mis pensamientos viajan
tras el muchacho de larga cabellera rubia
y quemante sonrisa; emisario de los
planetas.
Multitudinarios entre el sol,
me acribillan con insistencia...
Soy tan insignificante y grande a la vez
porque me diluyo en la distancia
y no puedo evitar
este
amor que electriza mis poros,
que recorre mi sangre suavemente,
y cada
día es un despertar
entreabrir un pasaje en el cielo
con los
ojos cerrados, muy abiertos...
Es preciso que deambule así
entre volutas de
tiempo zigzagueantes.
en esta era disolvente
cuando humo tóxico nos impide una clara vista,
y la multitud se aglomera.
Cuando la cordura da vueltas frenética...
El halo de mi corazón me mantiene en trance
y en lo más hondo de mi mente
se yergue un monumento o un artefacto,
que algún espíritu invencible construyó,
en el oscuro génesis de otro planeta
Parecido a la
tierra.
Tal vez hace millones de años...
una voluntad girando en el universo
labró la piedra y forjó el metal,
de ese monumento que reposa
bajo el estratificado polvo cósmico.
Aún la esperanza flota entre nosotros
como una nebulosa, y nos abstrae...
Puñales de
cielo que inyectan ternura
me impulsan a seguir viviendo en un perenne crecer.
Cada vez que el sol
enciende la superficie clara de mis pensamientos.
Que no desfallezca, no ahora,
que avanzo en esta era de vértigo
más que nunca
cuando me imagino en los sólidos brazos
De mi querido artista etéreo,
consolidando mi destino...
Pobre de mí ¡ilusa!
¿hasta cuando podré hacer coincidir
la
geometría de mis sueños con las líneas de la realidad?.
Llora, vacía ese corazón terco lleno de lastre;
maravilla poliédrica,
rompe la rebeldía y rasga las tinieblas.
Ve al túnel
que proyecta el metálico
futuro.
Temeraria cruza, sin mirar atrás,
como Lot huyendo de Sodoma...
A través de destellos tan brillantes como el miedo,
que apabullan, que transtornan,
no se puede apagar la locura
una vez que ésta ha comenzado...
No obstante
el eclipsante cáos,
al final del túnel
unos hermosos
ojos masculinos
tienden una quietud color miel
en la que me sumerjo sin reservas.
En la burbuja de su iris castaño
quiero reflejarme
antes de que el
mundo se obscurezca
Y navegue el silencio
en el aire inerte
por
tiempo indefinido.
(Mayo 1999).
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