La polémica Poniatowska
| Fecha: 2006-04-22 10:33:14 | por: |
Me extraña que la declaración en que Elena Poniatowska defiende la honestidad del señor López haya tomado tal revuelo, y más me sorprende que los partidarios del señor López se hayan molestado con la respuesta del señor Espino, pues sentir lástima hacia una persona que pierde el contacto con la
realidad, lejos de ser una falta de respeto es un sentimiento respetable. Yo también respeto a la señora Poniatowska. La respeto por la labor periodística que ha hecho en nuestra patria, sobre todo por la estupenda
investigación en que basó su ensayo sobre los hechos de
Tlatelolco. Pero en esta
vida todo se acaba, y bien podemos perdonar a una persona que, habiendo actuado lúcidamente en el pasado, más tarde cometa errores. Esta
vida es una sucesión de estados contradictorios: del
dolor se pasa al placer y viceversa, de la luz a las tinieblas y viceversa, de la gloria a la decadencia. Esta última no tiene viceversa.
No nos espantemos, pues, de que aprovechando la ingenuidad de la señora Poniatowska la hayan usado, la hayan exhibido públicamente sosteniendo falsedades. Semejantes tropiezos son parte de la naturaleza humana, así que perdonémosla.
En sus años de gloria la señora Poniatowska no se habría lanzado con declaraciones públicas sin haberlas verificado, menos aun tratándose de un individuo que por sistema ha rehusado exhibir
información sobre su gestión pública. La señora Poniatowska no es culpable del
papel que ha hecho, ya que obró confiadamente, creyó lo que le habían dicho, y sin verificar la
información sobre el señor López y sus secuaces arriesgó su prestigio. Fue lanzada en salto mortal sin
red. Esto, indudablemente, no le habría ocurrido en los
tiempos en que escribió su ensayo sobre los hechos de
Tlatelolco, pues es fácil darse cuenta de que entonces sí verificaba la
información.
También la prudencia se pierde con la edad. Dudo que hace 20 años la señora Poniatowska hubiera insultado al
PAN frontalmente por defender al señor López; tal vez no hubiera empezado su discurso, como ahora, diciendo “Los del
PAN atacan a López Obrador con puras mentiras...” Tal vez habría dicho “Los emisarios del pasado atacan a López...”, o bien “Los ministros del oscurantismo atacan a López Obrador con puras mentiras... ¡No calumnien!” Todos habríamos entendido a quienes se refería, y nadie se le habría puesto al brinco con tal de no ponerse el saco.
Creo que la culpa la tiene la
palabra “lástima” que usó el señor Espino: a los defensores del señor López les pareció peyorativa. Tal vez se habrían evitado molestias si en vez de “lástima” el señor Espino hubiera usado la
palabra “compasión”, pues la
palabra “lástima”, leída sin acento, lastima.
En su columna Spots vs Cifras el señor Leopoldo Mendívil presenta un análisis detallado y objetivo de por qué es errónea cada una de las declaraciones de la señora Poniatowska. Sería de mínima honestidad que los partidarios del señor López le mostraran ese análisis a la señora Poniatowska.
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