La solución a las drogas no está en su legalización, está en la educación.

Si se puede aprender de los errores de otro
Fecha: 2006-05-04 14:01:14por: Maggie Ibáñez Turnbull (maggie@derechoshumanos.com)

Cuando una persona conoce y entiende la verdad acerca de las drogas, es capaz de decidir llevar una vida libre de consumo de sustancias que solo dañan su cuerpo y sus percepciones.

En países como Holanda o Portugal, donde es permitido el uso de drogas para consumo personal, no ha mejorado la calidad de vida de sus habitantes. Los delitos continúan, la prostitución va en aumento, las enfermedades como el Sida atacan a miles de personas en esos países y en muchas ocasiones es el mismo Gobierno quien patrocina la adicción de sus gobernados.

En días recientes, Diputados y Senadores de la Republica Mexicana aprobaron reformas que permiten el consumo y posesión de drogas ilegales como la marihuana, la heroína, la cocaína, el LSD y el éxtasis. A pesar de la buena voluntad de los legisladores que están interesados en erradicar la amenaza de las drogas, estoy convencida de que no tuvieron a la mano la información completa que les permitiera evaluar los daños que ya han existido en otros países que han aprobado reformas similares. Es claro que aprobar el consumo aun en dosis mínimas no resuelve absolutamente nada, al contrario, va de la mano con la degradación y la corrupción y es una evidencia de la apatía generalizada en la que las redes del narcotráfico han sumido a nuestro país, enganchando a jóvenes en las redes de las drogas, promoviendo falsedades que nada tiene que ver con la desolación y desesperanza que conlleva el consumo de estupefacientes.

Es absurdo pensar que la adicción a las drogas se acabará o se controlará haciéndola legal. Es absurdo también creer que la reducción del daño (falacia cruel que en otros países incluye el suministro de drogas para los consumidores de parte del Gobierno) es la única solución a la que nuestros gobernantes pueden aspirar. Es casi como creer que los homicidios de mujeres en nuestro país disminuirán al legalizar las golpizas. La verdadera respuesta a las drogas y a cualquier otra degradación es la prevención, la educación, la promoción de los valores humanos que se han perdido en nuestro país.

Ganaremos la guerra contra el narcotráfico y el narcomenudeo sólo si juntos, sociedad y gobierno llevamos a cabo nuestra labor. Debemos estar dispuestos a denunciar no sólo a los delincuentes que venden drogas al menudeo, sino a los corruptos que están involucrados en esas fastuosas redes del narcotráfico. Lo que pase en tu casa y al lado de tu casa es también tu responsabilidad.

Debemos enfrentar el hecho de que el consumo de drogas ha sido inducido, muchas veces desde los 2 o 3 años de edad al permitir los falsos diagnósticos que le hacen a nuestros niños y que los condenan a una vida de adicción. Primero el Ritalín, Concerta o Straterra, pagado por los bolsillos de los padres. Luego la Cocaína, la Heroína y el Éxtasis que vienen a cerrar el círculo de la adicción. Una adicción que comenzó con la ignorancia y que continuará igual si no se hace algo efectivo al respecto.

Confío en que con las observaciones que el Presidente Fox hizo a estas reformas, los legisladores respetarán los derechos humanos de la sociedad en general. Nadie tiene el derecho a consumir drogas. Nadie tiene el derecho a forzar el consumo de drogas ni a forzar la aceptación de las adicciones. A lo que si tenemos derecho es a la salud y a la seguridad que nos debe brindar un Estado en el que las conductas delictivas sean claramente definidas como delitos.

Hay miles de millones de personas en el mundo que nunca han consumido drogas. Hay millones de personas que han dejado de consumirlas. Son mucho menos los consumidores y unos cuantos los narcotraficantes. Si hacemos leyes que protejan sólo a esos cuantos, perderemos.


Más artículos de Maggie Ibáñez Turnbull
Artículos de hoy en Lapalabra.com

Fecha: 2006-05-04 14:01:14por: Maggie Ibáñez Turnbull (maggie@derechoshumanos.com)