POEMAS DE AGUA

Fecha: 2006-05-20 01:29:54por: Ricardo Millán Licona (r_millan_l@yahoo.com.mx)

Podríamos relacionar los temas el agua y la poesía, ambos transmisores de sensaciones gratas.

El agua ha sido calificada como “el vital líquido”, “el recurso vital” y no es para menos, el agua es esencial para la vida; para la vida corpórea; aunque hay quien niega ese hecho, por ejemplo, Jaime Sabines, que en medio de su tristeza dijo:

“Debajo de la tierra
no podrás morir.
Sin agua y sin aire
no podrás morir”

Otros en un momento más optimista, como Juan Manuel Serrat, ven el agua como un todo, un Dios.

“Agua, barro en el camino,
agua que esculpes paisajes,
agua que mueves molinos.
¡Ay agua!, que me da sed nombrarte,
agua que le puedes al fuego,
agua que agujereas la piedra,
agua que estás en los cielos
como en la tierra”.

Alguien más en un momento de humildad, como el Poeta León Felipe Camino, la siente hermana, en su versión de “Cántico de las Criaturas, de S. Francisco”:

“Y por la hermana agua, preciosa en su candor,
que es útil, casta, humilde: ¡loado, mi Señor!”

El agua es también esencial para el alma, para el espíritu, para el interior mental de cada uno de nosotros. Es cierto que al entrar al baño y darnos una ducha, renacemos, nace el optimismo indispensable para salir a la calle y vivir las siguientes 24 horas con la sonrisa en el rostro.

Dicen los estudiosos, que la poesía es el alimento del alma y no se si sea cierta esa aseveración, pero la verdad es que al leer, declamar o escribir poesía se crean sustancias en el cerebro que producen sensaciones de bienestar o al menos de alivio, cuando la vida cotidiana nos causa algunas penas..

Tal vez esas sensaciones fueron sentidas por lo poetas y creyeron que al dar a conocer sus poemas al público también se trasmitirían las sensaciones: no estaban equivocados.

En este caso, podríamos relacionar esos dos temas el agua y la poesía, ambos transmisores de sensaciones gratas.

Hace poco visité la ciudad de Villahermosa, en el estado mexicano de Tabasco, rodeado de agua. Al visitar el museo - paseo de la Venta, me encontré con un poema breve, escrito por el poeta mexicano Carlos Pellicer e imaginé lo que sentiría cuando lo estaba creando:

“Agua de Tabasco vengo
Agua de Tabasco Voy
de agua hermosa es mi abolengo
y es por eso que aquí estoy
dichoso con lo que tengo”

Paradójicamente, hizo un poema pletórico de agua para mostrar el amor a su Tierra.

Y no paró ahí, también habla del agua para describir los otros amores:

“Agua crepuscular, agua sedienta
Se te van como sílabas los pájaros tardíos
(...)
De nuestros dos silencios ha de brotar un día
El agua luminosa que de un azul divino
Al fondo de cipreses de tu alma y de la mía”

La sabiduría popular se le adelantó a Carlos Pellicer y el término agua ya había sido usado por los poetas populares cuando escribieron.

“Agua de las verdes matas,
tu me tumbas,
tu me matas,
tu me haces andar a gatas”

Aunque no se refirieran exactamente al agua pura, natural, sino al aguamiel y más precisamente al aguamiel fermentada, es decir, el pulque, también natural.

En este sentido, utilizaría groseramente un verso de Carlos Pellicer, para aplicarlo al aguamiel, aunque él seguramente lo usó para el aguaamor, el amor - agua.

“Dame a beber del agua sustanciosa
que en cada sorbo tiene de la rosa
y de la estrella aroma y alhajero.”

El amor, como el agua, lo puedes atrapar con las manos, haciendo cazuelita; lo tienes efímeramente, porque se sale por los dedos, puedes evitar que salga rápidamente, apretándolos, pero de cualquier manera, en un momento, tus manos quedarán vacías, quizá para ser llenadas nuevamente.

Ese vacío lo describe Pablo Neruda en “Ausencia”:

“Amor mío, nos hemos encontrado sedientos y nos hemos bebido toda el
agua y la sangre, nos encontramos con hambre y nos mordimos como el fuego”

Claro todo eso después de haber disfrutado el “Agua Sexual” del mismo Pablo Neruda.

“Solamente es un soplo,
mas húmedo que el llanto,
un liquido, un sudor,
un aceite sin nombre,
un movimiento agudo,
haciéndose, espesándose,
cae el agua,
a goterones lentos,
hacia su mar,
hacia su seco océano,
hacia su ola sin agua.”

Hasta aquí, tal parece que sólo los amorosos saben reconocer las virtudes amorosas del agua, hasta juegan con ella. Así lo dice Jaime Sabines en “Los Amorosos”: “Los amorosos juegan a coger el agua” tal vez se confunden con el amor, creyendo que el amor es de agua.

Que no sea como la confusión de La Paloma de Rafael Alberti ya que “Creyó que el trigo era agua”, se equivocaba.

Y así, como el amor, se puede disfrutar el sabor del agua, tal y como lo hicieron los vampiros verdugos del vampiro incomprendido en vida, por gustar del agua en vez de la sangre y comprendido después de haberle dado muerte a dentelladas en que saborearon su sangre de agua; de Mario Benedetti en “Historia de Vampiros”

“Lo extraño fue que los verdugos
colgados de una vieja rama
a su pesar reconocieron
el buen sabor del agua mansa”

Pero no todo es bello, el agua también se malmaneja y se contamina, como lo describe poéticamente Neruda en su soneto LXXV

“Y al fin la casa abre su silencio,
entramos a pisar el abandono,
las ratas muertas, el adiós vacío,
el agua que lloró en las cañerías”

Miguel Hernández hace una comparación entre lo que es el hombre y la turbiedad de las aguas, principio y parámetro más sencillo para identificar el agua sucia, contaminada.

“En el fondo del hombre agua removida.
En el agua mas clara quiero ver la vida.
En el fondo del hombre agua removida.
En el agua mas clara sombra sin salida.
En el fondo del hombre agua removida.”

Aunque algunos vivimos del agua turbia y sucia, ya que de limpiarla hacemos nuestra vida.

El poeta León Felipe habló de la contaminación del agua en “Coplas Tabaresas” a manera de protesta a los problemas de salud pública que ocasiona el agua sucia, motivando la llegada y crecimiento de las plagas urbanas.

“Empezaron las reformas,
Y paso al agua le dieron,
Y en vez de salir solo agua,
Por los caños que pusieron;
Salían sapos y ratas,
Dando pasos galopantes,
Pero aquí no hay quien proteste,
Aunque salgan elefantes.”

Y de aquí el minipoema “Agua Negra” de quien escribe esto, o sea yo, basándome en la parte media “Parteaguas” del libro de Agustín Yánez “Ojerosa y Pintada”:

“Agua negra del canal
que llevas los desechos
de la vida
Transporte de alegrías
y de penas
residuales
de ricos y pobres por igual.

Democracia real,
sin votaciones”

Finalmente el agua sucia se convertirá nuevamente en agua limpia, ya sea de manera natural o por medio de la mano del hombre, continuando así su ciclo, bien expresado poéticamente por León Felipe

" Siempre habrá nieve altanera
que vista el monte de armiño,
y agua humilde que trabaje
en la presa del molino.
Y siempre habrá un sol también,
un sol verdugo y amigo,
que trueque en llanto la nieve
y en nube el agua del río."

No hay duda, el agua es lo más importante del planeta, tal y como lo reconoce Juan Manuel Serrat en su poema – canto “El hombre y el Agua”

“Si el hombre es un pueblo
el agua es el mundo.

(...)

Si el hombre está vivo
el agua es la vida.

(...)

Cuídala
como cuida ella de ti.

(...)”

Después del IV Foro Mundial del Agua, los déspotas de la tierra se han dado cuenta de la importancia del agua y han visto en ella un recurso vital para sus bolsillos. El poema “Aguas” atribuido a Mario Benedetti (según inédito), describe muy bien este fenómeno:

“Dicen que el agua será imprescindible
mucho más necesaria que el petróleo
los imperios de siempre por lo tanto
nos robarán el agua a borbotones
los regalos de boda serán grifos
agua darán los lauros de poesía
el nobel brindará una catarata
y en la bolsa cotizarán las lluvias
los jubilados cobrarán goteras
los millonarios dueños del diluvio
venderán lagrimas al por mayor
un capital se medirá por litros
cada empresa tendrá su remolino
su laguna prohibida a los foráneos
su museo de lodos prestigiosos
sus postales de nieve y de rocíos
y nosotros los pálidos sedientos
con la lengua reseca brindaremos
con el agua on the rocks”

Pero como auguró Nezahualcoyotl

“Y aquel por quien todo vieve sobre de Anáhuac se tiende.
Así perdurará la ciudad dentro del agua.
En tus manos permanece: tú solamente la ves”




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