Chile, primeras impresiones

Santiago
Fecha: 2006-06-18 09:16:03por: Guillermo Fernández de Castro (gfdezdecastro@hotmail.com)

Llegar a Santiago, empezar a verlo, me lleva casi de manera automática, a recordar otras ciudades. Saliendo del aeropuerto el taxi me lleva por una autopista igual que las mejores que haya visto en EUA. Poco después de 20 minutos llegamos a la colonia (aquí le llaman Comuna) Las Condes (así, con el artículo femenino por delante). Me recuerda mucho a El Rosal de Caracas, después me confirman que es de alto estrato. Son las once de la noche, y ya he desempacado y ordenado lo más posible mi equipaje. Solo me queda dormir a pesar de la energía que siento, quizá por eso pasé la primera noche algo intranquilo. Tengo una mezcla “micelizada” de sentimientos.

Acá la corriente es de 220 Volts. Mi primer descubrimiento santiaguino es que mi lap, ipod, recargador de pilas AA y celular son compatibles con estos contactos eléctricos previo convertidor a clavija de patas redondas, cada uno cuesta como 8 pesos mexicanos.

La sucursal de Omni, está como a 15 minutos caminando en La Providencia, una Comuna de buen ver. Finalmente después de ver varias opciones para nuestro Centro de Negocios, hemos decidido asociarnos con el grupo de Perú. El centro está a 5 minutos caminando, en un edificio recién terminado que apenas abrió sus puertas el pasado 1 de abril. Otro lujo.

Carrefour en México hoy día es Chedraui, en Chile la francesa ahora se llama Líder. ¿Los franceses se van de Latinoamérica? Encontré todo, excepto una almohada ortopédica, maracuya (¡parchita!), un archivo de cartón, y leche de soya marca La Colina. Sigo con leche deslactosada y Ades. Estar en este supermercado, así como en tiendas tipo Oxxo (abastos) es igual en todos lados. Las carnes, están empacadas de la misma manera, los refrescos son los mismos, las mismas latas, las marcas de yogur idénticas, es pues la misma aldea. Cambia la moneda (a pesar de ser billetes, monedas y las mismas monedas) y el acento, que me ha parecido un poco rápido, y en Santiago tienden a cambiar la terminación de los verbos de manera natural: ai. Por ejemplo, para preguntar si entendí, dicen ¿cachai?, de cachar. Sentai, de sentar, etc. Yo voy, tú vai, él vai, ¿todos vaiamos?


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Fecha: 2006-06-18 09:16:03por: Guillermo Fernández de Castro (gfdezdecastro@hotmail.com)