a veces
cruzando la linea... otra vez
| Fecha: 2006-11-21 14:26:32 | por: |
A veces me vuelvo sombría y se viste de gris mi piel, mi mirada se opaca, los sonidos se alejan, en mi interior hay ecos que me pierden y me desconectan con mi derredor, reconozco el cruce de la línea en donde estoy sola y veo el crucigrama de la decisión que me dice que puedo quedarme ahí... o puedo salir a la calle, a cruzarme con miradas, a lanzar el ancla en la
realidad material comprando el ticket del subte a $.75 o subirme al colectivo diciendo $.80 por favor... Datos, datos y detalles que me anclan, que me hacen
tierra, que me dan este aire del que me tengo que alimentar... para perderme y encontrarme.
Miro para atrás y te encuentro, me doy cuenta que te necesito, que no te veo y me pregunto donde estás, me pregunto si estás conmigo, de pronto me parece más urgente tener tu mano que me ancle a
tierra, que me acaricie el cabello haciéndome sentir que todo está bien, que puedo descansar en ti, pero la verdad es que te siento lejana. No puedo pedir nada.
Recurro a mi piso alto, a donde ubico mis conceptos, mis datos estables, mis teorías y me siento sola hallándolas empolvadas, la presencia de este nuevo ser en demencia me hace preguntarme mil cosas, me reta a encontrar nuevas definiciones de por qué tengo contacto con gente de pronto hasta peligrosa, el sentirme en riesgo me movió los cimientos en
cámara lenta y me recordó de nuevo lo cerca que vivo de aquellos terrenos obscuros. Me siento sorpresiva e inminentemente en un trampolín del que puedo disparar hacia arriba o del que puedo resbalar para encontrar cosas que no quiero, tinieblas que ya no me interesan, pero que, sin embargo, creo que tengo que comprender para
poder dejarlas completamente atrás, para
poder quitar con un solo movimiento de mi mano sin que dejen turbulencia alguna.
A veces, me vuelvo empatía y solo miro para afuera tratando de estar para los otros.
A veces, me miro de vuelta y me doy cuenta cómo me vacío por no hacer caso a lo que yo necesito.
A veces, me doy el
tiempo y me siento en el balcón a solas a esperar que mi
paz se asiente y si pasa lo que quisiera genial, y si no pasa trato de que no me mate.
A veces me lleno de miedos y me susurro al oído varias veces seguidas mientras me quedo dormida: "no es tan complicado..."
Y solo a veces realmente retumba en mi ser la continuación: no es tan complicado ser feliz.
He de repetirlo cual mantra una y otra vez hasta que aquella yo vuelva de nuevo.
V.
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