agua fría

tratando de permanecer despierta, atenta.
Fecha: 2007-01-29 01:59:45por: Vanessa Nieto Terrazas (io@lapalabra.com)




Empapo mi cabeza con agua helada, la reúno en mis manos haciendo una cuna y la llevo sin más a mi cara con ojos cerrados, mi piel se despierta y me lo agradece como si le hubiera dado agua de beber al mas sediento, me pide más, decido meter la cabeza completa debajo del chorro de agua que no para de fluir, cierro mis ojos, me muevo lentamente para que el líquido fresco se distribuya por mis poros, por mi cuero cabelludo de pelo corto, muy corto; mis manos me sostienen apoyadas sobre el mármol frío, también helado, mis yemas presionan la piedra convirtiéndome toda entonces en un bloque frío, las palmas de mis manos, mis muñecas… sube todo el azul por mis brazos y se vuelve una sola cosa a la altura de mi cuello, donde el agua ya llega también, frío de cabeza a manos.
Imploro ser despertada irónicamente a las 00:25 horas de este día que se gesta, mientras todos duermen, aquí y más dos, aquí y mas tres, duermen. Ni un ápice de sueño, más si cansancio… muy dentro y disimulado.
De pronto me invade una sospecha de haber estado viviendo los últimos años para convencer a alguien más.
Me invaden las dudas y en silencio requiero amor, sin saber yo tampoco darlo al parecer.
Mi camino se vuelve de nuevo bífido y yo camino sobre una rueda que no se detiene tratando de dirigirla al camino más duradero, al camino más auténtico y conveniente no por práctico, sino por real. No oculto demasiado mi miedo, todas las noches antes de dejarme dormir cierro los ojos y trato de confiar en que lo que tenga que ocurrir pasará, que la verdad no se apartará, que lo que es realmente permanecerá.
He dejado de imaginar futuros lejanos, ahora tan solo miro los próximos meses y no miento: espero ciertos resultados, sin expectativas concretas, solo observación.
Por segunda vez en la noche viene a mi mente ese diseño caprichoso que decidí marcar en la espalda de mi cuello, mis dedos lo recorren, mi mirada lo extraña, me repito bajito la filosofía que se supone hay detrás, confío en los porqués y en lo que realmente ha trascendido dentro de mi, lo que permanece a pesar del tiempo, la distancia, eso misterioso que viene de algún otro lado, de alguna otra energía tal vez demasiado mía que hace que las cosas se desarrollen y siga viviendo todo esto en mi…
Hoy me miré en espejos recordando lo vivido en el año que se fue con tanto, descubrí todos esos pedacitos que reconozco nuevos en mi, que con los años he destapado, dejando detrás el tabú de mi propio ser, quitándole la tierra de encima a todo eso que empolvé y que venía tal vez en el paquete original, mil detalles que me definen compleja e imposible de aprehender inclusive para aquel ser que más me conozca.
Son búsquedas y descubrimientos infinitos.

Quiero estar con aquel ser que esté interesado al 100% en observar y descubrir, con todo el amor y paciencia y alegría y entrega… y todo le será devuelto con creces… porque quiero dar exactamente eso, envuelto en detalles y abrazos y sonrisas.
No menos.

Llegará un día, en que las realidades y nosotras decidamos entregarnos eso…
No menos.


V…


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Fecha: 2007-01-29 01:59:45por: Vanessa Nieto Terrazas (io@lapalabra.com)