MAMÁ, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO?
| Fecha: 2007-04-04 16:56:50 | por: |

Una
mujer llevó a su hijo de ocho años a que le arreglaran una muela. Al ver que el
dentista se acercaba armado con una jeringa para aplicarle el anestésico, el
niño intentó levantarse del sillón, pero los brazos de su
madre y los de la enfermera lo sujetaron. Inútilmente el
niño suplicó a gritos “¡Mamá, defiéndeme! Cuando el
dentista terminó de inyectar el anestésico, el
niño exclamó: ¡Mami, te odio! No comprendía por qué su
madre no había intervenido para “defenderlo”, no comprendió que la intención de su
madre era darle
salud.
Aunque este artículo trata del
aborto, no se refiere a la totalidad de casos sino a la gran mayoría de ellos. Sobre casos especiales trataré en el siguiente artículo.
En la realización de un
aborto no es una jeringa lo que se acerca al bebé en gestación sino una aspiradora que mientras él está atrapado e indefenso lo succionará hasta destrozarlo, o unas tijeras o un afilado cuchillo curvo que por voluntad de la
madre va tras él no para darle
salud sino para partirlo en pedazos: doble, triple guillotina que no sólo lo degüella, pues además de desmembrarlo lo hace pedazos. Si el bebé pudiera hablar, al ver aquellas tijeras o aquel cuchillo curvo seguramente también gritaría “¡Mamá, defiéndeme!” Ante la indiferencia de la
madre se dirigiría al padre “¡Papá, defiéndeme tú!”, y como su padre tampoco lo auxiliara, antes de morir lanzaría su último grito: “¡Papi y mami, ustedes saben que soy inocente, y sí saben lo que hacen!”
Eso ni a la
madre ni al padre les importa, y menos a los diputados y senadores. Lo que les importa es que a pesar de asesinar al producto de sus entrañas la
madre quede
libre de riesgos y pueda “realizarse” asistiendo a su curso de yoga o de aerobics, o titulándose como abogada que condene asesinos, o siendo algún tipo de empleada o ejecutiva cuya remuneración se una a la del marido para
vivir mejor o, en su caso, para darle más duro a la promiscuidad. Sé de una niña de trece años que ha abortado tres veces.
Creo que algunas
mujeres que cometen
aborto no saben lo que hacen, no saben en qué consistió, ignoran cómo se llevó a cabo, no saben que al ser que eliminaron ya le latía el corazón, que ya tenía uñas y pelo y
huellas digitales, que ya era todo un bebé en
proceso de
desarrollo. A fin de que
hombres y
mujeres estén conscientes de lo que es el
aborto, conviene que lo vean en las siguientes
fotos bajadas de la Red:
Este bebé fue destrozado con un filudo cuchillo curvo (cureta) mientras se encontraba en el vientre materno. La enfermera debe juntar las piezas del bebé para asegurar que ha sido extraído totalmente.
Este bebé fue destrozado con un filudo cuchillo curvo (cureta) mientras se encontraba en el vientre materno. La enfermera debe juntar las piezas del bebé para asegurar que ha sido extraído totalmente.
En este otro
aborto por succión de un bebé de 10
semanas es posible ver claramente sus pequeños miembros destrozados luego de pasar por el tubo de la aspiradora.
Este bebé de 8
semanas fue asesinado mediante una potente aspiradora que lo destrozó completamente.
Te horrorizan. No es para menos, sobre todo al pensar que podías haberlo hecho tú a tu propio hijo. Después de ver esto nadie podrá decir que no sabía lo que hacía, ni excusarse diciendo “Si lo hubiera sabido antes...”? No. Sería gran hipocresía.
Hombre o
mujer, si no estás dispuesto a responsabilizarte de un nuevo ser humano, recuerda estas
fotos cuando te lances a relaciones sexuales sin condón o sin algún medio anticonceptivo.
Sí, me importa mucho la suerte de las
mujeres que arriesgan su
vida abortando en
clínicas clandestinas. Mas como ahora abundan los anticonceptivos para
ricos y para pobres, es inexcusable que -a excepción del caso de una violación verdadera-, una
mujer quede involuntariamente
embarazada. Los procedimientos anticonceptivos pueden ser explicados, y los fármacos necesarios obtenidos, en centros de la Secretaría de Salud.
Lo que debe hacer el
gobierno es una intensa campaña de
información sobre formas de evitar la concepción, en vez de justificar y promover el asesinato de nuestros hijos haciendo legal que se masacren, pues la diferencia entre un bebé de seis
semanas de concepción y un bebé recién nacido es sólo el grado de
desarrollo, y una diferencia análoga ocurre entre un bebé recién nacido y una niña de diez años, o entre una niña de diez años y una joven de dieciocho.
Aunque el
gobierno autorice asesinar a nuestros hijos, lejos de hacerle caso respetemos la
vida desde las etapas más incipientes. Necesita ser barbaján un diputado o un senador (¡y vaya que si los hay!) que viendo estas
fotos o sabiendo de qué se trata el
aborto, vote por su despenalización.
Digamos con Chespirito:
“Abortemos la
ley, no la vida”
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| Fecha: 2007-04-04 16:56:50 | por: |