Actores invisibles

Fecha: 2007-05-12 12:59:15por: Samuel Schmidt (schmidt@mexico.com)

Las recientes marchas de la comunidad inmigrante en Estados Unidos, que con gran tino, simbólicamente han escogido para demostrar su presencia el primero de mayo, día internacional del trabajo, porque antes que nada son trabajadores; tuvieron una recepción muy peculiar en los medios que tendía mas bien a lo negativo.
Los medios electrónicos le dieron la voz a los agresores de siempre; a aquellos que vociferan como si la inmigración –en un país de inmigrantes- fuera una parada antes del fin del mundo. Un embaucador como Pat Buchanan que berrea diciendo que la migración es un plan de México para invadir a Estados Unidos, se ha vuelto un experto en el tema, pero no agrega nada nuevo. Ignora que hay una multitud de nacionalidades volcándose hacia Estados Unidos, pero su racismo se centra en los mexicanos.
Es notoria la ausencia de aquellos estudiosos que pueden dar una visión distinta de la cuestión, los que pueden desmentir esa patraña del gran costo de los inmigrantes para el país. Muchos estudios se han hecho demostrando que los inmigrantes contribuyen por mucho con mas de lo que reciben, pero los ignoran porque son inconvenientes para alimentar los miedos. Interesante que esto también lo hacen los que se dicen progresistas en los medios. Otros en cambio hablaron por los migrantes, como si éstos no tuvieran voz propia. Son los actores invisibles, todos los interpretan pero se busca no escucharlos.
La derecha, como ya se ha hecho costumbre, concentró su ataque en ciertos temas, algunos de este año:
Los migrantes son violadores de la ley, de una ley que criminaliza el trabajo. Se evade el tema central: el sistema económico que refuerza el crecimiento de Estados Unidos les ha cancelado las oportunidades en casa; lo que cuenta es que cruzar la frontera es un hecho ilegal y no en cambio las causas que han propiciado una miseria espantosa.
Los migrantes abusan del sistema; para esto se deja de reconocer la complementariedad de las economías. Ahora le dan de nuevo vuelo al hecho que muchos niños cruzan a estudiar en Estados Unidos. El argumento se cuida mucho de decir que muchos estudian en escuelas de paga donde el costo es muy alto, al grado que tal vez esas escuelas son viables gracias a los estudiantes mexicanos. La Universidad de Texas otorgó la colegiatura como residente para salvar financieramente a sus campus fronterizos como el de El Paso. Pero convenientemente se deja de mencionar la gran aportación económica fronteriza. En el condado de Bexar (donde esta San Antonio) hay unas 45,000 casas de mexicanos y en El Paso unas 30,000 que pagan impuestos y que no necesariamente utilizan los servicios. Si calculamos a unos 3000 dólares anuales en promedio de impuestos, los mexicanos pagan alrededor de 225 millones de dólares, muchísimo más de lo que gastan los distritos escolares en proveer educación a los jóvenes que cruzan y que se matriculan en escuelas públicas.
Agreguemos de paso los impuestos que dejan los que pasan a comprar.
Los medios trataron de minimizar el hecho que miles de personas salieron a elevar su voz. Esto es significativo en un país donde la gente no protesta por miedo a las represalias y porque a la protesta se le ha puesto precio. Muchos patrones amenazaron a sus empleados con el despido si salían a protestar, y muchos distritos escolares amenazaron con represalias a los estudiantes que salieran a la calle faltando a clases. En cambio los medios se regodearon con la violencia, como si nada mejor pudiera haber salido de los migrantes. Para esto solamente se ejemplificó con Los Ángeles.
Así no hay que sorprenderse de que la atención del amarillismo de los medios se concentrara en la violencia policíaca en Los Ángeles, evitaron decir que se trata de una policía que se caracteriza por su brutalidad, y en cambio callaron que unos 250 mil manifestantes salieron a las calles en Chicago y en decenas mas de ciudades.
Las imágenes son enriquecedoras. En las marchas familias completas, niños cuya educación también debe pasar por el espíritu de lucha, y por el otro lado una sociedad conservadora que trata de encerrarse cultural y étnicamente.
La cultura WASP esta en peligro. El influjo de inmigrantes que buscan preservar sus culturas e idiomas, dará lugar a una nueva sociedad en Estados Unidos seguramente más rica y versátil, pero en ella no caben los Buchanan, ni todos aquellos que George Carlin con maestría denominó como CRIPTO FASCISTAS. Ellos son los que construyen muros y tratan de sacar a los inmigrantes, no vaya a ser la de malas y una hija(o) les traiga a alguien moreno o de otro color a la casa y cuando se sienten a la mesa no entiendan la riqueza cultural e idiomática, de esos que pregonan la defensa del pasado, en contra del origen del nuevo americano, que entendería al mundo y sería, tal vez, menos agresivo.

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Fecha: 2007-05-12 12:59:15por: Samuel Schmidt (schmidt@mexico.com)