¿Por qué Gay antinatura?
| Fecha: 2007-05-26 23:51:27 | por: |

La pregunta que se hace J. P. Nucamendi: ¿Por qué Gay antinatura? da como resultado una interesante
obra que reúne la perspectiva multidisciplinar en un soliloquio que es poco común de leer y a continuación diré por qué:
Nucamendi es biólogo de profesión y cuando uno lee sus páginas, encuentra la tendencia de quienes nos hemos formado en las ciencias médico-biológicas: buscar que el hilo conductor del tema abordado consiga una panorámica lo más completa posible, de tal manera que al abordar a la homosexualidad, se adoptan elementos evolutivos, genéticos, sociales, costumbristas, coloquiales, de denuncia, de sarcasmo, etc., con la intención de sumarse al desconcierto por la discriminación hacia la homosexualidad, así como aborda la que se ejerce contra las
mujeres.
Cabe agregar que aunque uno lo intente, no pueden dejar de leerse las notas que se conjuntan en un rizoma literario y que se vuelven aún más interesantes, al identificar -a ratos- la voz del especialista que se ocupa de los cromosomas XX, XY (que cita la posibilidad de un gen que define netamente la homosexualidad), y que de un momento a otro, aborda por ejemplo, la discriminación gay en la guerra del Golfo Pérsico; entiendo que se trate para algunos de una lectura en ocasiones difícil de seguir, pues para acercarnos a un texto estamos formados en un rigor que va de lo general a lo particular, de lo amplio a lo
concreto; consideramos que la
mente tiene una posibilidad de análisis en tanto que logra de un universo determinado, enfocar claramente un tema definido de estudio, esa es la condición fundamental para los trabajos de
investigación, a fin de no perderse en medio de las posibilidades que encierra un tema, cualquiera, digamos. Existe, sin embargo, una nueva generación y no sólo de adolescentes, que en sus discursos muestra una nueva manera no sólo de escribir, ni de platicar, sino de pensar. Una dinámica de orden personal cuya lógica mental está basada en el hipertexto, marco para entender que una manzana a la vez es fruta, que historia bíblica (Adán y Eva), que logo (Mac), que símbolo (pecado), que una
bebida (Sidra), que un rostro, que una artista (Martha Chapa), que un pintor (Cézanne), que la calle (jefe de manzana), que
corrupción (en
inglés: bad apple), que olor, sabor, color; región (California), que una tradición (obsequio al maestro), abominación (con lombrices), que recurso new age (contra las malas vibras, para atraer el
dinero, etc.), que un postre (pay de manzana), el etcétera se desdobla increíblemente, de forma que al argumento resultante, se le derivan otros tantos “desdoblamientos”. Un ejemplo que acoto al margen cuando hago la relación de manzana-Sidra es la
obra de Alberto Gironella, que en los marcos de sus
pinturas remachaba con corcholatas de la soda Sidral, porque su abuelo fue uno de los fundadores de tal
empresa refresquera.
Escribo esto, pues es un buen camino –no el mejor- para acercarse a la
obra de XX, un enfoque de distintos “links” que toma como eje a la homosexualidad, aunque también porque quien se pierda en la demanda de una determinada estructura de pensamiento, se perderá del diálogo con actores que señalan en su expresión, una probable injerencia del efecto de la estructura de
Internet y/o por la multidisciplina, por decir algo.
De sobra queda el argumento anterior, ante lo que comprende esencialmente el punto por el que se derivan casi 200 hojas de un ameno escrito(1): el poner en
tela de juicio a una
sociedad que muestra una doble moral ante la homosexualidad: se condena al sacerdote
católico que se declara abiertamente gay, pero cada vez cosechan más aplausos las pasarelas cuyos diseños sean refinadamente asexuados; existe la indiferencia ante los asesinatos por homofobia, ante la
violencia doméstica, ante la irresponsabilidad social de las
empresas, pero las iglesias se repletan de fieles seguidores de alguien que dijo “Ama a tu prójimo”, precisamente en ese tipo de incongruencias es en donde Nucamendi exige nuestra atención. Supongo que si existieran sacerdotes
católicos gays que pudieran expresar abiertamente su preferencia sexual –desde seminaristas hasta cardenales, o si fuera el caso, el mismo Papa-, este tipo de temas serían parte de su Teología; en este momento la pregunta que el lector puede tener en
mente es: ¿existe una teología gay? Sí, existe y paradójicamente se encuentra –como las primeras comunidades cristianas- en las catacumbas de la
sociedad, realizando su
trabajo cuidándose de no causar “mucho ruido” para no recibir la persecución –doblemente paradójico- de la jerarquía eclesiástica.
Para concluir me permito agregar que lo que ha escrito Nucamendi me imagino que sería más que un sermón, una paralela profética, en tanto que señala críticamente las fallas en las que la
sociedad incurre a través de la injusticia en contra no sólo del homosexual, sino de aquellos grupos a los que en su momento se les han puesto el sinónimo de la etiqueta “antinatura”.
(1) La
obra que aquí se comenta en su totalidad puede ser revisada en
http://www.paginasprodigy.com/pqgantinatura/
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