Criadero de pollos

un sueño del 25 de abril del 2007
Fecha: 2007-08-03 14:23:16por: Vanessa Nieto Terrazas (io@lapalabra.com)



Ambiente cerrado
El afán e entrar a un lugar denominado “misiones”.
Desde la entrada el llegar causa conflictos, el piso es resbaladizo el auto se patina, cuando paré el auto la familia entró rápidamente y me dejaron atrás, “estacioné” o me hice cargo del auto y cuando bajé me di cuenta de cómo iba a ser todo.
En un como patio de ranchería, con piso de lodo. Rodeando un pasillito angosto, algo que pudieron ser sillas de madera sostenidas frágilmente daban la bienvenida, pasar sin derrumbar una que otra cosa era sumamente complicado a menos que tuvieras la conciencia de la fragilidad del entorno, un par o tres personas, una mujer y un hombre de aspecto común y casual daban la bienvenida con mirada de juicio… el hombre finalmente guía a la entrada principal: un escusado… la aventura para entrar era subirse al asiento del escusado para tratar de entrar en el depósito del agua que, como en esta parte del mundo, está muy por arriba del asiento y es muy estrecho… al parecer para todos era una tarea fácil, mi familia ya había ingresado y yo pensaba “¿¿¡¡cómo carajo entró aquí mi abuelita!!??” después de un gran esfuerzo -pensar que no cabía y sentir asfixia- ingresé al “otro lado”.

Gran paisaje, mucha vegetación, MUCHA gente, la mayoría niñas adolescentes como automatizadas, gran parte de éstas cargando libretas o accesorios de estudio con grandes ojos en colores impresos en las superficies, como grandes ojos que hipnotizan mirándolas todo e tiempo, por cada grupo de 5 o 6 niñas una mujer vestida de color claro y de alta estatura monitoreaba la actividad, las miraba guiándolas sin palabras, solamente dando su mirada aprobatoria y sonriendo de cundo en cuando, en el momento en que ellas advirtieron mi presencia y me miraron hubo una suspensión de la sonrisa casual, y una mirada escudriñando para saber quién era yo, no total aprobación, riesgo en sus semblantes.
El ambiente general era de invernadero, se percibía arriba de tanta vegetación y caminos de tierra bien trazados, un techo que encerraba todo esto, un lugar sin muchas salidas.
Seguía caminando buscando a mi gente, tratando de descifrar todos los símbolos que hasta ese momento no lo eran todavía para mi, visualicé por fin una gran construcción de características medievales, pero no gótica. De pronto, no se cómo, un auditorio, donde la gente sentada miraba algo atenta, una charla tal vez, en la parte de arriba en medio sentada con evidente solemnidad y rodeada por estas guardianas vestidas de color claro, un ser extra terrestre que evidentemente ocultaba el rostro y se comunicaba con sonidos ininteligibles para mi, al parecer no para mucha gente más, en realidad no encontré a mi familia en este “auditorio” donde mi sensación y certeza era que ahí estaba toda la gente que habitaba el lugar, pero estaban los que ahora son compañeros de facultad, muchos muy concentrados y convencidos de estar plenamente felices del ambiente en el que estaban, otros con caras que cuestionaban…

De alguna manera cuando este evento terminaba, el líder extra terrestre pronunciaba algunos sonidos como postulados, como juicios severos y algunas de las personas reaccionaban, yo como simple observadora y literal sintiéndome inmune a tal ambiente sonreía divertida por el espectáculo que me rodeaba, hasta que para sorpresa mía Marisol (vieja compañera de la preparatoria) se levantaba porque estaba siendo cuestionada duramente (en aquel raro “idioma”) y ella se defendía gritando para parar a la multitud “¡¡a ver!! ¿¡Por qué no mejor le preguntan a Vanesa lo que opina!?” retadora y asegurándose de que el fin no fuera feliz, mi risa menguaba en sonrisa y todas las miradas de las personas se dirigían hacia mi entonces… La voz de Giovanni entonces se alzaba y decía retadora también “sí a ver ¿Qué piensas?” y había un implícito “ella no cree”. Mi única preocupación real en este momento era que yo sabia que mi prima Karlita estaba metida en ese ambiente (por ella llegamos ahí, ella nos llevó) y me cuestionaba mirando su rostro qué tanto podía pensar de eso, si en realidad formaba parte de este criadero de pollos…

Me puse de pié y subí un escalón para sentirme un poco más segura, la gente me rodeó amenazante y yo no tuve más que pensar que tenía que hablar pronto o “morir asfixiada” Empecé por retar al líder extra terrestre cuestionándole su identidad y autenticidad, a este se le calló un poco la máscara cuando me dirigí tan directa y segura hacia él o ella… La gente retrocedió un poco. “me parece fabuloso como lo tienen todo ¡perfectamente planeado! ¡Esto es una empresa perfecta! ¡Es difícil no caer!, está todo el ambiente planeado y dirigido para tener embrutecidas a las niñas, desde las libretas y el material de trabajo que usan, este ambiente artificial en que las tienen metidas…” finalmente hice un reporte pormenorizado de todo lo que conformaba el ambiente. Antes de terminar, porque a eso se acerca este relato, tengo que mencionar que creo que poco antes de que entrara a este auditorio, Vale Pontoriero (amiga actual de la facultad) se acercó a mi con el rostro divertido y el cabello despeinado y poco mal maquillada, para despedirse, con una sonrisa me dijo “me voy vane” y cuando me volteé a mirarla yo sabía que no la volvería a ver y entonces la abracé y lloré, esto sucedió fuera del sueño también, sentía una gran congoja y entonces cuando la solté la acompañé a esta “entrada principal, depósito de retrete” para que se fuera, salió con toda naturalidad y volteó de nuevo a mirarme con una sonrisa de “ves no es tan difícil” y entonces se subió en un auto muy pequeño con la que se supone era su mama y un obispo, el interior del auto era rojo por completo y tanto el obispo como la madre, como ella misma hacían juego perfecto con la vestidura de los asientos de este color cereza. Todo me extrañó y entonces la presencia del obispo me hizo imaginar muchas cosas y recordé el lugar en donde estaba, se fue la tristeza por Vale y volví a mi expedición a ese lugar camino al auditorio prestando mucha más atención en los grupos de niñas lideradas, en sus accesorios, en sus miradas despegadas de la realidad, etc. Cuando terminé de escupir mis apreciaciones, la gente en vez de asfixiarme o eliminarme, quedó sin poder moverse y mirando al extra terrestre quien trataba con pudor de encontrar de nuevo algo firme para poder volver a su liderato. Yo dejé a toda esa gente en el auditorio y salí a seguir buscando a mi familia para poder irme de ahí, no recuerdo mucho más nada… solo la presencia latente de Karla.




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