Premios Nóbel “go home”

Grandes espíritus vs. Mentes mediocres
Fecha: 2007-09-06 21:08:22por: Rami Schwartz (rami@mexico.com)

Ya es común que nuestros políticos megalómanos ignoren consejos y recomendaciones de expertos, sobre todo si estos son Premios Nóbel. Por nuestro país han desfilado incontables premios Nóbel de economía, todos ellos han dado a México consejos esenciales. Todos ellos han sido desechados por una plutocracia y una clase política mediocres que se rehúsan a hacer los cambios que pueden sacar adelante al país.

En el año de 2005, visitó nuestro país Lawrence Klein, quién recibió el Premio Nóbel en 1980 por ser el padre de la econometría. Klein recomendó a los políticos mexicanos desligar a México del ciclo económico de Estados Unidos diversificando su portafolios de inversión extranjera y poniendo en práctica buenas políticas que incentiven los negocios.

Recomendó realizar alianzas con naciones como Corea del Sur, India y Brasil tal y como lo hizo China, un país que ha sabido atraer inversiones bajo esquemas que no le restan identidad. Finalmente, recomendó hacer de México una potencia petrolera y para lograrlo, abrir Pemex a nuevos esquemas de inversión así como recibir inversión extranjera en hidrocarburos. “Me parece que México aún no se da cuenta de su potencial como exportador de petróleo y necesita introducir las técnicas más recientes para el descubrimiento, extracción y envío de sus recursos energéticos a todo el mundo. Su problema es técnico, aunque también es político”.

El año pasado estuvo en México Joseph Stiglitz, Premio Nóbel de economía 2005. Durante su vista a México, el economista reiteró que si México quiere impulsar su desarrollo económico y social debe fracturar los monopolios e impulsar la competencia. “establecer políticas de estabilización con crecimiento económico, diseñar planes de crecimiento de largo plazo y eliminar las disparidades que existen en el país”.

Expresó además que el gobierno debe ser un punto catalizador de la economía. “corresponde al gobierno impulsar a la iniciativa privada, fracturar los monopolios y propiciar la competencia con el objeto de generar fuentes de empleo y productividad”. Para ello recomendó dos acciones concretas: la creación de bancos de desarrollo regionales que impulsen la región sur del país y la segunda crear un programa eficiente de salud y educación para todos.

Este año tocó el turno al estadounidense Edmund S. Phelps quién ganó el Premio Nóbel de Economía en 2006 por sus investigaciones sobre la inflación y sus efectos en el desempleo. Phelps recomendó a la clase política mexicana liberar a los emprendedores de los sindicatos extorsionadores y combatir frontalmente la corrupción que provoca concentración del ingreso, de los sectores honestos a los corruptos.

“En un ambiente de relaciones corruptas y, por tanto, de inseguridad jurídica como es el caso de México, la contribución potencial de los emprendedores, de esas personas con iniciativa y dispuestas a asumir riesgos y crear nuevas actividades o a mejorar o expandir las existentes, no se puede desarrollar a plenitud y la dinámica económica pierde así uno de sus mejores acicates”. Para el profesor Phelps, el empleo informal es otro de los grandes lastres para una economía que casi no crece, como la nuestra. (Lorenzo Meyer, Reforma 6 Septiembre 2007).

Y así podríamos regresar muchos años atrás y hacer una bitácora de todas las recomendaciones que los grandes eruditos en materia económica han hecho a nuestros dirigentes; ni una sola se ha llevado a cabo. Por el contrario, esta bola de zánganos hacen todo lo contrario, defienden los monopolios, los sindicatos charros, fomentan la corrupción, el contrabando y la economía informal, siguen usando a Pemex como el ultimo bastión del nacionalismo mexicano trasnochado, usan el presupuesto de la nación con fines politiqueros y poco hacen por combatir la desigualdad, la pobreza y la falta de educación.

Eso sí, cuando estos grandes pensadores hablan y critican el actuar de nuestra clase política se rasgan las vestiduras, se envuelven en la bandera del nacionalismo trasnochado e ignoran las recomendaciones gratuitas que hacen los grandes economistas del mundo. Una clase política que en promedio no alcanza la licenciatura cree que se puede dar el lujo de ignorar a las mentes más brillantes del planeta.

Ya lo dijo Einstein, “los grandes espíritus siempre han encontrado una feroz oposición por parte de las mentes más mediocres” y México es vivo ejemplo de ello.


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Fecha: 2007-09-06 21:08:22por: Rami Schwartz (rami@mexico.com)