morir

Fecha: 2007-09-10 23:22:33por: Vanessa Nieto Terrazas (io@lapalabra.com)

¿En qué momento nos volvemos extraños y mirarnos a los ojos no significa ya lo de antes?

¿En qué momento rompemos el cristal que cubre nuestro corazón en caso de emergencia, y lo entregamos? Como hallar un calor en pecho, en los brazos y sentir cómo late más suave, sentir como puede quemarse.

¿En qué momento aprehendiste mi cuerpo tanto que mirarlo en el reflejo del cristal, me recuerda tu mirada. Mis manos me repiten tus palabras refiriéndose a ellas...

¿Qué es aquello que ciertos días me ilumina y me hace abrir los ojos sentirme feliz, esquivar con la mano en la cintura angustias y estrés...? Pensar: hoy es un buen día para morir, porque estoy realmente viva.

Morir iluminada, libre de todo pesar o más aún, conciente de que fluyo con una sonrisa a pesar de los pesares y miradas mías y de los otros.

Morir sin hambre

Morir con el cúmulo de buenos recuerdos en la boca, en el paladar.
Morir un día en que hay calor por fuera y por dentro y en donde mis silencios son plenos y mis pasos seguros...

Morir ese día y no uno en que la muerte me encuentre de por sí fría.

Morir contigo que no estás yéndote conmigo.

Morir inevitablemente con tu presencia en mi cabeza y en mi pecho, con tu mirada clavada sobre mi perfil.

Morir ya con el corazón despostillado y con la espina de la melancolía hecha una con mi piel.

Morir porque no da miedo

Morir porque da más miedo vivir de más... o de menos.

V.






Más artículos de Vanessa Nieto Terrazas
Artículos de hoy en Lapalabra.com

Fecha: 2007-09-10 23:22:33por: Vanessa Nieto Terrazas (io@lapalabra.com)