cinco minutos en un descanso

Fecha: 2007-09-10 23:36:54por: Vanessa Nieto Terrazas (io@lapalabra.com)

Y me volví a topar con ese rostro
ese con el que todos están tan
familiarizados, al que inclusive le
tienen afecto, ese rostro en el que
también leen emociones.

No me di cuenta. Levanté la vista
y me estaba mirando, me clavó
la mirada en los ojos, contó casi
mis pestañas, escudriñó mi corte
de pelo y me calificó extraña.
Trató de buscarme... En mi mirada.

Sí. Otra vez me pasó: me miré
al espejo y no me reconocí, no
soy un rostro, no soy este conjunto
de poros tejidos en constelación sobre
la superficie de mi piel, no soy las
piernas rollizas que cubren estos
pantalones negros.

Tal vez soy más mis manos; tal vez
soy más mi mirada y lo que produce
en mis neuronas cuando mira.

Tal vez soy más aquello que nadie
puede ver y que yo no puedo designar
con letras y que no puedo ver en el
espejo. Tal vez más las lágrimas
que, de cuando en cuando, rodan por mis
mejillas, tal vez más mis silencios y mis
miradas perdidas, tal vez más las
pocas o muchas ideas geniales, tal
vez y sólo tal vez, soy lo que convierte
mi cabeza cuando procesa la estética.
Cuando rompe el éxtasis del arte...

Tal vez...


V.





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Fecha: 2007-09-10 23:36:54por: Vanessa Nieto Terrazas (io@lapalabra.com)