Performance y sistema cultural mexicano I de II

Fecha: 2007-11-08 17:47:43por: Iris Atima (info@irismexico.org)

Buenas tardes a todos. En estas Jornadas dedicadas a Manrique, me sumo al homenaje a Jorge Alberto Manrique, quien ha estado aquí siempre, un abrazo y un beso y todo el reconocimiento por su labor.*

Diversos factores rodean la obra performática en México: política cultural, arte contemporáneo y sus protagonistas. De tal forma que la crítica que me interesa presentarles rebasa el análisis únicamente de la obra conceptual, en este caso el performance, y lo que busco es dar un enfoque social a fin de que visualicemos la estructura en la que el performance vive o sobrevive en nuestro país.

El sistema cultural del performance implica los actores que inciden en: I. La Producción: Escuelas profesionales, universidades de arte, maestros, académicos y teóricos, fotógrafos, videoastas, artistas del performance y colaboradores, proveedores escénicos de vestuario, maquillaje, iluminación.. . Producir un performance puede ser tan sencillo como salir a la calle con un periódico o encuerado, o reunir una cantidad considerable de presupuesto y un equipo especializado. II. La Distribución: Ferias, bienales, galerías, centros culturales y demás espacios artísticos, curadores y teóricos del performance, medios de comunicación, periodistas culturales, editores de catálogos, videos y demás documentos de la acción... La distribución es lo que nos permite una vez consumada la obra, que esta salga por el mundo a ver que tal le va. III. El Consumo: el público del performance, los mecenas, coleccionistas, patrocinadores. .. Es cuando el performance logra una audiencia que lo valida dentro del sistema.

I. Producción

La crítica del arte y el performance, grandes ausencias en estudios profesionales o podrían ser una estrategia turístico-cultural en México
Si bien el performance y la crítica de arte son moneda común en el sistema artístico, este hecho parece ser ignorado en México, salvo pocas y honrosas excepciones, en las escuelas de enseñanza superior del arte, que las ignoran como materias en el plan de estudios, las incluyen como temas de paso, o en la mejor de las situaciones implementan su ejercicio como un taller extracurricular. La falta de una educación artística integral, actualizada, profesional, globalizada y de calidad es una de las razones de que abunden los “performers” y “críticos de arte” improvisados, residuales y amateurs.

Algunas instituciones mantienen sus planes de estudios fijos, en vez de adecuarlos a las necesidades cambiantes del tiempo, su falta de renovación los lleva al peñasco de la obsolescencia, se apegan al pasado incluso en sus nombres, por ejemplo, el uso de las palabras “artes plásticas” en vez de “artes visuales” lo podemos ver en: la Escuela Nacional de Artes Plásticas, ENAP, UNAM, la Escuela Nacional de Pintura, Grabado y Escultura, La Esmeralda, ENPEG, INBA, la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana, etcétera. Si bien todos conocemos que artes plásticas incluyen pintura, escultura, gráfica, mientras que artes visuales incorporan las nuevas tecnologías y lo conceptual como manifestaciones digitales, de la red, performance, etcétera, artes que están vivas, que los estudiantes están deseosos de conocer de ellas, mientras que parece haber una resistencia institucional a incluirlas en la currícula. En 1994, con la mudanza de las antiguas escuelas de arte para habitar esta nueva construcción del Centro Nacional de las Artes, se recortó el número de la planta estudiantil; actos como este o como los presupuestos para la educación artística raquíticos y cada vez más peluqueados, forman un sofisticado ejercicio de censura de estado, que afecta el desarrollo del performance.

En Estados Unidos los estudios en Crítica y escritura del arte se imparten en diversas instituciones como en la Escuela de Artes de Nueva York, School of Visual Arts, http://www.schoolof visualarts. edu, La Maestría en teoría y crítica del arte, se imparte en la Escuela del Instituto de Arte de Chicago, School of the Art Institute of Chicago, en su página web http://www.artic. edu/ aseguran que impulsan a los estudiantes a pensar más allá de su torre de marfil, traducido a nuestra tierra azteca donde también tenemos muchas torres de marfil en las mentes de los artistas y críticos, y como bien decía José Luis Cuevas, “más allá de la cortina de nopal” El Instituto de Artes de California, California Institute of the Arts, http://www.calarts. edu a través de la Escuela de Estudios Críticos, School of Critical Studies, imparte estudios de crítica, incorporando métodos rigurosos de cuestionamiento y reflexión en el proceso creativo, con el objetivo de generar entusiasmo para leer, escribir y desarrollar el pensamiento crítico así como la producción artística. Un M. F. A. en Performance and Interactive Media Arts, se imparte en el Brooklyn College de Nueva York, es un programa cutting-edge en producción artística experimental y transdiciplinaria… http://www.interact ivearts.org

Considerando la diferencia en este panorama ¿Cuántos años está México atrasado en relación con nuestro vecino norteño en términos de educación artística? A ojo de buen cubero, mínimo treinta años… ¿Qué tanto estamos atrasados en relación con Europa? Hace casi diez años en un viaje que realicé a Alemania, me di a la tarea de “buscar autores latinos en librerías germanas”, jeje. Admiro la obra crítica de Juan Acha, autor peruano quien radicó y falleció en México, y pregunté en las principales librerías por su obra, todos los alemanes me miraban sorprendidos, ¡nunca habían oído hablar de él! Ante mi insistencia, me invitaban a deambular por la sección de teoría, por supuesto, con la intención de que ya andando por ahí se me pegará algún teórico menos desconocido. Como no lo encontré, volví a insistir y entonces lo buscaron en el inventario de la computadora de la tienda, para terminar sugiriéndome la mayoría de las veces: “es un nombre hispano, ¿por qué no lo busca en España, allá probablemente lo encuentra”… Fui a España, a Madrid y a Islas Canarias, y no sé si sea porque en el aeropuerto madrileño y en la ciudad de turismo duty free la crítica no esta muy en boga, el caso es que ante la ausencia de Acha terminé comprando “The art of seduction” de Robert Greene. Indudablemente, el idioma y la geopolítica son razones que influyen en la educación y en la producción artística… El inglés favorece el aprendizaje y la distribución internacional, y si de español se trata, la meca es Madrid, para de ahí partir a la distribución Iberoaméricana. Probablemente las reglas de la red permitan atajos en esta tajante normatividad. Quiero imaginar que existe la posibilidad ya sea por iniciativa gubernamental, empresarial o de la sociedad civil, de fomentar la educación artística profesional de una forma tal, que los gringos y los europeos se vengan de turistas o mojados a México con tal de actualizarse en el performance y la crítica de arte. Brindo porque ese momento llegue algún día.

Algunos académicos de performance, pueden ser o son virus educativo en la enseñanza o en el aprendizaje performático
Entre los nacidos en los 50, que empezaron su carrera artística en los 70 en México, y vivieron en la época de los hippies, el rock, el amor y la paz, contamos a algunos artistas de performance radicales como Melquíades Herrera. Hubo protagonistas provocadores, propositivos, quienes gustaban de los excesos de la época: sexo, drogas y alcohol… lo que ocasiono la muerte de algunos por sida, cirrosis, suicidio, diabetes, sobredosis, etcétera. Entre los sobrevivientes de esa generación, algunos se dedican a la enseñanza del performance, son personas del medio cultural, quienes generalmente son más tranquilas, conservadoras y trabajan en las universidades, instituciones, academias, quienes cumplen con su trabajo cotidiano, muchas veces más por gusto que por dinero, ya que los honorarios en materia de la academia artística son de bajos a medios. El problema empieza cuando estos colegas de aquellos que fueron radicales marginales al sistema, se presentan como si ellos fueran los “meros gruesos, artistas radicales”, porque esta versión tiene su “atractivo James Dean”, y sostienen esta versión frente a los estudiantes de dieciocho, veintitantos años que están empezando a aprender de qué se trata su carrera. Algunas personas que se dedican a dar clases de performance y que son la consideradas “pioneras y expertas del performance en México”: Maris Bustamante, Mónica Mayer, Araceli Zúñiga, Maria Eugenia Chellet, y varios académicos más, caen en los vicios de el “club de los elogios mutuos”. Además de el problema que implica una tergiversació n histórica, el punto es que esto frena la verdadera educación artística, ya que están más ocupados en vender la versión engrandecida, boleada y barnizada de ellos mismos: “yo hice este proyecto, y soy pionera del performance, y conocí a fulanito y menganito”, que en brindarles a los estudiantes herramientas críticas, históricas, estéticas, espirituales y para fomentar que ellos ejerzan cada vez mas no solamente la recepción de la información sino la búsqueda del conocimiento por ellos mismos, es decir, el aprendizaje. Cuando se revisa de forma crítica el fundamento y la trascendencia de obra performática (independientemente de la académica o documental) de estas personas, aparece deslucida, y se cae mucho más si es comparada con la de performers de la talla de Joseph Beuys, Name June Paik, Jas Ban Ader, Fluxus. O si hablamos de artistas relacionados con México: Francys Alis, Guillermo Gómez Peña.

Es triste darnos cuenta que incluso escuelas de arte como La Esmeralda son muy conservadoras. El hecho de que espacios institucionales como el ExTeresa tratan de acotar la contracultura es un arma de doble filo. Es preocupante esta situación porque el ego, el hueso, el favoritismo, el proteccionismo, lo políticamente correcto ha perneado la academia mexicana como un virus que bloquea lo distinto, lo original, el debate y la polémica... En Estados Unidos pasó lo mismo, los radicales genuinos de los sesenta fallecieron en su mayoría, mientras que los académicos que fueron sus contemporáneos inundaron las instituciones haciendo creer que son “izquierdistas peligrosos” cuando en realidad son obreros de la cultura oficial y evitan todo tipo de olas. Hay demasiada “reforma” educativa en mano de los neoconservadores. La única forma de que la enseñanza y la producción del arte este viva y pujante es con libertad de expresión, actitudes informadas, críticas y renovadoras. La solución es que los académicos, estudiantes y culturosos liberales denuncien la podredumbre dónde y cómo esté y formenten el libre pensamiento y la libre expresión. Todo el que se preocupe por el futuro del arte en México tiene el derecho democrático a exigir calidad en la enseñanza, y si no logra mejorar en su momento el nivel de su enseñanza performática, siempre puede abrazar el aprendizaje: hacer de Internet, de la biblioteca, los colegas, la agenda cultural, su profesora, afianzarse a la fe artística, a la libertad de expresión como bandera y a la perseverancia para sobrevivir y aprender en la experiencia.

El performer, una isla entre colegas o parte integrada a un equipo cultural y a la sociedad
Los creadores muchas veces son seres introvertidos, solitarios, habitantes del mito de “el artista dotado y ermitaño” y se dicen a sí mismos anacoretas con orgullo. Principalmente los creadores cuya obra puede ser producida en lo individual, como son los de artes plásticas, literatura. Tienden a ser más sociables los artistas cuya creación depende de un equipo: danza, teatro o cine, incluso música. La mayoría de los artistas visuales son mucho más introvertidos, en cuanto a expresión corporal, verbal o social se trata, que los actores o los bailarines. El performer navega entre ambos ya que muchas veces parte de las artes visuales o conceptuales, y se nutre de herramientas escénicas. En ocasiones, como con Gurrola, el camino parece partir de la escena para aterrizar en lo visual, sin embargo, como bien sabemos, surgió en la arquitectura… Los colegas del performer pueden incluir más performers, fotógrafos, videoastas, vestuaristas, maquillistas, escenográfos, técnicos de iluminación, músicos, artistas visuales, etcétera… Hay performers que gustan trabajar “en solitario”, y otros que prefieren convocar grandes equipos. Algunos gustan de presentarse frente a público real, y otros de exhibir únicamente la documentación de su propuesta, ya sea por videos, Internet, multimedios, o medios de comunicación. Trabajar en conjunto implica manejar información de promoción cultural (planeación, administració n, gestión y difusión de proyectos), lograr tanto liderazgo como comunicación eficiente, y muy importante, claridad en cuestión de egos, autorías y créditos. La naturaleza humana podría hacernos y hacer a nuestros equipos de trabajo: variables, desconfiados, quisquillosos, desorientados, sin conducción, paralizados… Existen personas a las que trabajar en equipo es simplemente algo que les tiene sin cuidado y no les interesa aprender a hacerlo. Quienes están interesados en trabajar en equipo, analizan los procesos, se capacitan a fin de encontrar la forma de colaborar coordinadamente. Cada vez es más común escuchar hablar de gestión cultural, mercadotecnia para las artes y autogestión…

A pesar de poder referir un contexto grosso modo del arte actual, gran parte de los actores del arte en México continuamos dentro de “la laguna límbica” un limbo del arte mexicano. No procuramos conocemos lo suficiente entre los colegas nacionales ni entre los centro o suramericanos, latinoamericanos, iberoamericanos, o incluso, conocer la obra de “ese otro” que puede ser letón, ruso, chino, árabe, etcétera… Nos ignoramos, general y lamentablemente, los unos a los otros con absoluta persistencia.

-continúa

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Fecha: 2007-11-08 17:47:43por: Iris Atima (info@irismexico.org)