no soy todavía

molesta por tu ausencia.
Fecha: 2007-11-30 12:34:50por: Vanessa Nieto Terrazas (io@lapalabra.com)

No soy por nada la compañera perfecta
no soy o estoy lista para nadie ni para nada
soy un dechado de miedos y timideces
tanto como puedo de pronto iluminarme,
volubilidad que hasta a mi incomoda,

No soy por nada ejemplo a seguir
tengo la fuerza suficiente para cargar una piedra enorme
y con ella encerrarme en la caverna de mis silencios hostiles
poseo cero por ciento de energía
pero también muchos me han llamado sol
desfallezco al menos una vez por mes y todo es gris
-¿lo debo a mi sexo? No lo se, lo pago igual.-

No soy por nada confiable
tengo la enorme capacidad de crear
y del mismo tamaño desarrollada la de destruir.
mi cuerpo es un procesador de energía
soy un electrodo clavado a tierra roja y apuntando al cielo,
un pararrayos que grita por intervalos,
que llora porque cese la lluvia,
que llora después porque vuelva.

No soy para nada flexible
mi testarudez me ciega y te pide que me mires.
Exijo sentir tu amor
-tanto como tú sientas lo que yo te irradio-
Me resisto al cambio
pero no me doy cuenta que siempre lo deseo
Busco a alguien que no encuentro
y empiezo a pensar que está dentro y no fuera
que ese abrazo cordial por el que imploro es mío ya
que ese ambiente de velas y noche y sillones y música
solo me lo niego yo.

...

Me doy cuenta que para explotar la genialidad es necesaria la fuerza, la braveza y un poco de brutalidad.
Vivimos en campos minados de civismo que no son más que estrategias súper posicionadas porque funcionaron para amaestrarnos. Estamos domesticados.
Somos osos y águilas encerrados en jaulas de 6 x 6, pero escuchamos al río cantar a lo lejos, detrás del sonido de los colectivos y los trenes y, con el corazón mojado, se nos escurren las lágrimas por las mejillas por lo que sabemos que es nuestro, por lo que sabemos que nos pertenece y nos quitaron o dejamos que nos lo quitaran –basta de no hacernos cargo- Nos aferramos a los barrotes y nada más, porque hasta la capacidad de gritar nos han robado.

¡Yo puedo ver! Todavía… aún algo dentro de mi pecho se sale corriendo como niño incontenible persiguiendo pompas de jabón cuando escucho una sinfonía y miro a esos músicos despampanantes como gigantes, cuando el atardecer me sorprende o yo a él, cuando la luna llena amarilla me quita el aliento, cuando leo una frase brillante, sublime.

¡Yo quiero¡ Todavía… hacer algo, dejar algo. Todavía mi corazón late por trabajar para crear una pieza que haga a ese niño correr en el pecho de alguien más.

Y aunque no soy, por nada, la compañera perfecta, ni el ejemplo a seguir, y puedo no ser confiable o flexible, navego sobre las olas de mi mar abierto, que cuando es de noche me turba y me vuelvo chiquita y busco los brazos de alguien en quien llorar, refugiarme, pero cuando llueve ligerito, encuentro tierra y juego y me aviento a nadar… Tal vez en alguna zambullida me encuentre con algo más que mi reflejo en el espejo, con algo más que mis miedos empapados y desgastados. Tal vez buceando de día en esas aguas me anime a abrir los ojos sin temor a lo salado del agua y me encuentre simplemente a mi.


...V.



Más artículos de Vanessa Nieto Terrazas
Artículos de hoy en Lapalabra.com

Fecha: 2007-11-30 12:34:50por: Vanessa Nieto Terrazas (io@lapalabra.com)