DE UN SANTO AL SANTO

Fecha: 2008-01-25 15:04:01por: Perseo Rosales Reyes (imagen21@starmedia.com)

Del domingo al jueves me embebí todo lo que pude de San Sebastián y de San Francisco. No lo hice por algún fervor religioso, porque quisiera expiar las culpas o por buscar una protección divina ante los malos augurios económicos del Sam Tío (que me preocupan mucho porque no me basta con el optimismo calderoniano), sino porque hubo circunstancias que causaron mi curiosidad.

Me di la primera oportunidad de este año para visitar mi patria chica y ahí pude atestiguar la veneración a San Sebastián, que sólo había escuchado en las anécdotas de mis padres y de mis paisanos. En unos minutos de reflexión en que me aparte del sermón que pronunciaba el párroco, mi mente voló hasta la antigua Roma encadenando imágenes con el tema de la película “Conspiración en el Vaticano”. Al observar las saetas clavadas en el cuerpo de San Sebastián supuse que su divinidad alcanzó la gloria de Dios de una forma tan cruel como la cruxifición y rememoré los terribles años de persecución que sufrieron los cristianos a tal grado que el emperador Nerón se deleitaba sacrificándolos en el circo. Pero San Sebastián que fue soldado romano del siglo III, que renunció a las sádicas prácticas de la guardia pretoriana del emperador Diocleciano recriminando a sus subordinados, que infundía fe y esperanza a los encarcelados y por ello fue denunciado, no murió flechado. Ya repuesto de sus heridas se dedicó a predicar el mensaje de Cristo y en el año 288 el emperador lo capturó y ordenó azotarlo hasta quitarle la vida y aún después, mando a botar su cuerpo para que se pudriera en un lodazal. Muerte brutal para un santo. Por ese año ya había nacido Constantino quien en los años posteriores acabaría con el politeísmo del imperio romano y refundaría el poder político sobre un culto monoteísta: el cristianismo, dejando como herencia una religión oficial, la antigua basílica de San Pedro, numerosos templos en todo occidente y la ciudad de Constantinopla que representaba un gran enclave en el lejano oriente, por eso, el asalto final de los Otomanos en 1453 causó una gran conmoción en Roma y concretamente en El Vaticano porque se pensó que el cristianismo viviría sus últimos días, incluso este tema fue tomado y evadido en el cónclave a la muerte de Calixto III, donde el promiscuo cardenal Rodrigo Borgia (el futuro papa Alejandro VI) chantajeó con la integración de una cruzada para liberar Constantinopla a cambio de no votar por el cardenal Enea Silvio Piccolomini, quien finalmente sería el papa Pio II y moriría en una cruzada.

Cada 20 de enero se conmemora a este santo en numerosos pueblos del mundo, como: San Sebastián en Guipúzcoa, País Vasco (España). Villa Pomán en la Provincia de Catamarca, (Argentina). Purranque, en la X Región de Los Lagos, (Chile). Palma de Mallorca, en las Islas Baleares, (España). Alfacar en Granada, Andalucía (España). Sain Alto en Zacatecas,(México). León en Guanajuato,(México). Maracaibo en el estado Zulia,(Venezuela). Huelva en Andalucía,(España). San Sebastián en Cusco,(Perú). Ciudad Delgado en San Salvador, (El Salvador). Diriamba en Carazo, (Nicaragua). Chiapa de Corzo en Chiapas, (México) o San Sebastián, (Puerto Rico). En Tezoatlan, Oaxaca, -mi tierra- y concretamente en el barrio de San Sebastián, la fiesta del 20 de enero es una tradición religiosa que se mantiene viva con sus vísperas, sus mañanitas, su calendas de monos, su procesión y mucha música y fuegos pirotécnicos, todo gracias a la labor de una mayordomía, del entusiasmo de la gente mayor y de muchos paisanos que radican fuera, pero que año con año se dan un tiempo para asistir y rememorar las vivencias de la fiesta en generaciones pasadas.

Luego me ocupe de San Francisco cuando me entere que es el santo patrono en el gremio de los periodistas, o al menos eso perjuran aquí, en la capital de la mixteca oaxaqueña, pero el fulano que se convirtió en portavoz del gremio para invitar a través de las ondas hertzianas al acto de veneración, no aclaró a quien se refería ¿a San Francisco de Asís o a San Francisco de Sales? Supongo que en la pléyade de taqueros, rambos, pasantes, dipsómanos y demás estrellitas metidas al gremio local, saben que se trata de Francisco de Sales.

“El patrono de los periodistas fue un escritor que se distinguió por decir la verdad con elegancia y sin herir a nadie, por escribir y hablar con tanta delicadeza que nadie se sentía molesto…. Y supo comunicar la idea de que todo lo auténticamente humano es cristiano. Fue un humanista de pies a cabeza.” (http://www.castellanos.com.ar/nuevo/textos.php?id=39942) publicó la Parroquia Santa Rosa de Lima en una página de cultura y sociedad para resaltar el perfil de una personalidad trascendente, que muchos del gremio local dicen practicar pero que sus hechos los desmienten.

Este gremio si que esta buenos para un caso de estudio, con múltiples ejemplos de lo que no debe hacer ni siquiera un periodista mediocre, de lo que es la falta de objetividad y de sentido común, aunque ¿Para que quieren el sentido común si buscan ser consentidos de alguien en común? Además de denigrar el ideal de San Francisco de sales, vulgarizan la noble profesión y sin duda avergonzarían a gente como Manuel Buendía, Miguel Ángel Granados Chapa, Tomas Mojarro, Ricardo Rocha, Julio Hernández o Carmen Aristegui.

Para seguir venerando a San Francisco de Sales mejor deberían declararse sordo-mudos y si insisten en la labor periodística, entonces deberían cambiar de santo patrono, algo más representativo de su verdadero perfil, por ejemplo “El Santo”, por lo de la mascara que se quitan y ponen o la plata que tanto les encanta ¡Mil perdones y disculpas a mi ídolo mexicano por esta paráfrasis! Pero San Francisco quiera que no vayan a participar en la carrera de Ciencias de la Comunicación del recién creado Instituto Mixteco de Educación Superior, con sede en mi tierra: Tezoatlan de Segura y Luna.


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