¿el maestro?
nam myoho rengue kyo
| Fecha: 2008-04-02 23:49:43 | por: |
"ya que la tristeza nos amenaza cuando cesamos de fluir, dejemos que el espíritu desborde sus confines"Stefan George
Si no mal recuerdo... desde que abrí la tapa del
Libro Tibetano de la
Vida y la
Muerte (creo que fue en 2005) comenzó mi deseo de tener un "
maestro" y lamenté un poco, por qué no decirlo, el hecho de ser occidental y de pertenecer a esta era que los Hare Krisna llaman KALI YUGA: la era de la riña, de la hipocresía. Esta fantasía de tener un guru que pudiera cual Miyagi darme "metáforas de
enseñanza" (años que no decía eso) y mirarme con
cara de "no te hagas pendeja" cuando me estuviera haciendo, en fin, ese otro, externo a mi, que me quitara la venda de los
ojos y me enseñara a "encerar pulir" (creo que no puedo ser más occidental con estas referencias… en fin, es lo que hay).
Estas
semanas, estas tres
semanas tuve por fin, mi primer enfrentamiento con el budismo y con “los cimientos de la
filosofía oriental” ambos por separados y de fuentes muy distintas y tal vez, hasta cierto punto, dispares. llevo de la mano los dos
procesos, incursiono en ambos universos y voy hilando las similitudes y las diferencias. En poco
tiempo sigo cayendo en la misma conclusión, uno me interesa como práctica y el otro como
academia, como
estudio,
cultura general digamos. A nadie le puede caer mal saber sobre un
libro que se “pensó” hace más de siete mil años y aprender algo de sánscrito. Pero esta noche me invitó a charlar con un café un personaje
japonés (me doy cuenta que personaje para mi es todo aquel que no conozco del todo y que me interesa) que no se en qué rasgo mío vio un auténtico interés de practicar su creencia o al menos de querer zambullirme en ella, como dicen mis “primos” argentinos: “meterme a la pileta”.
Ahí estaba, después de dos
semanas de intenso interés de mi parte y un místico bienestar que no me había podido explicar con
palabras ni razones, sentada en esa mesa con Hideo, el
hombre que trajo el Budismo de Daishonin* a este
país hace casi 30 años (un maestro). Y a este punto no se bien cómo llegar porque no comprendo bien qué me pasa ni por qué pero mi entusiasmo no estaba férreo justo
hoy. En fin. Caminamos hacia un lugar que tuviera mesas y sirvieran algo mientras él me preguntaba por mi
familia y mi
vida aquí en el
país “lejano”, yo charlaba pausadamente sintiéndome muy cómoda y de cuando en cuando mirando desde fuera y ahora creo que ese es el punto, (lamento la situación del
lector porque siento que lo dejo en desventaja) “mirando desde fuera” ¿qué caramba hace uno “mirando desde fuera”? después de salir de una reunión budista… Ya después hablando de los “para qué” de lo que uno hace le hablé de mis inquietudes ahora que
proyecto dirigir una o dos
obras de
teatro, las
batallas con los egos… este
mundo dual del “arte”, etc. y mis por qué y para qué entonces él con una sonrisa y su japoespañol preguntó:
-¿vo qué queré hacer?
-¿cómo?
-sí, que queré hace en la vida? Cuál e la meta?
Quiero pensar que el abismo que se abrió en mi cabeza es un síntoma normal y que puedo cerrarlo llevando a cabo mi práctica budista y mis invocaciones (daimoku) diarias. Antes, no mucho antes, solo antes mi respuesta era simple: dejar algo; decir algo que valiera la pena y ahora otra voz me dice “¡¿y qué tienes que decir que valga la pena?!” (tal vez esa voz diga “…qué tenés…”) y sinceramente mi polémica es tal que no sería justo ahondar ahora por la cantidad de k´s o cuartillas que requeriría.
Mientras yo me caía en este abismo él contestó su
celular y cuando colgó me habló de las cuatro verdades:
1. Observar el problema
2. Definir los motivos del problema
3. Definir el objetivo que se quiere alcanzar claramente para entonces
4. Crear los efectos para esa causa
“qué budismo más práctico” pensé de inmediato y le agradecí a Hideo la primera, no metáfora de
enseñanza sino,
enseñanza clara y hasta fáctica. Me habló de que hay que conocer el objetivo para
poder encaminar cada uno de los actos congruentemente hacia él.
En algún momento, no se si fue ahora mientras tecleo o antes caminando hacia la parada de colectivo, me di cuenta que se me está presentando un obstáculo claramente para lograr uno de mis primeros objetivos, sin embargo tengo que redefinir el verdadero y Gran objetivo, que antes estaba tan claro que me hizo venir a
vivir aquí, tener que buscar -como bien explicó Hideo- una
tierra dentro de mi por el sufrimiento de estar lejos de la mía (hay cosas que solo quien las vive las explica tan correctamente).
Acaso sea siempre así. Definir y re-definir objetivos para empezar a generar los efectos. Ahora mientras chapoteo en las dualidades del
teatro y sus afanes, de la
vida misma, la necesidad me hace buscar los
materiales para
construir mi morada, mi cálido rincón. Dentro de mi, mi propia tierra… Vaya labor…
V.
Me siento mejor, pero aún vive esa ligera punzada en el pecho, cual astilla en el dedo, que me arranca una o dos lágrimas… 871
palabras no lograron definir bien este por qué.
* Más información del Budismo de Nichiren Daishonin en: http://www.sgispanish.org/
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| Fecha: 2008-04-02 23:49:43 | por: |