Ciudad de los Palacios, Luna llena del 24 de diciembre de MMVII.
| Fecha: 2008-05-14 03:59:58 | por: |

Diciembre es esta imagen
de la
lluvia cayendo con rumor de tren,
con un olor difuso a carbonilla y campo.
Diciembre es un jardín, es una plaza
hundida en la
ciudad,
al final de una noche,
y la
visión en fuga de un os soportales
Y los
ojos inmensos
-tizones agrandados-
en la cara morena de una cría
temblando igual que un gorrión mojado.
En la mano sostiene unos
zapatos rojos,
Elegantes, flamantes como un pájaro exótico.
El
cielo es negro y gris
y rosa en sus extremos,
la luz de las farolas un resto amarillento.
Bajo un golpe de
lluvia, llorando, yo atravieso,
Innoble como un trapo, mojado hasta los cuernos.
“Del año malo”. Jaime Gil de Biedma
Noche buena, jeune femme Elisa (1)… Greetings Darkling…
Le dedico la soterrada experiencia en que se funde la
vida propia y la ajena…
Dark tranquility (2) sountrack en la antesala de la cena… Un tiroteo en el
corazón de la
ciudad aterriza a través del noticiero 10:30. Las luces del
nacimiento,
cámaras ciegas, instantáneas desechables como el mantel y el servicio de la mesa para 12
personas, 13 conmigo. Lo sé, mi presencia es como un Limbum, entre la espectadora, la ausente, la difunta y la discípulo, ¿acaso pariente? La atención gremial -de la cual me exilio voluntariamente- se enfoca en los asesinatos del culebrón en turno: “la bala afortunadamente no tocó ninguna arteria”…
Entonces leo el periódico… Don
Miguel León-Potilla dice de los Animales del Nuevo Mundo (3), y en el calendario prehispánico: “uno de los signos de las veintenas de
días tenía por nombre coatl, serpiente. Y en el universo de los dioses ocupaba un lugar muy especial Quetzalcoatl, Serpiente con plumas de ave quetzal”. Los primeros
mexicanos describían diversos tipos de serpientes, incluso portadoras de dos cabezas “y también de otras que parecían ser voladoras”. La tlilcoatl, “serpiente negra”, era un animal “muy astuto que sabía como atrapar a sus víctimas”. Y acaso el más bello, es el huitzitzilin, “espina que hace ruido como de campanas”, el colibrí, chupamirto, chuparrosas. La sorpresa de quienes no los conocían, provino de enterarse de que, al llegar al
invierno, entraban en letargo y parecía que se habían muerto, pero, al volver la
primavera, revivían. Algunos frailes misioneros compararon esto con la resurrección, que es creencia de quienes son
cristianos.”
Para la adoración no traje
oro.
(Aquí muestro mis manos despojadas)
Para la adoración no traje mirra.
(¿Quién cargaría tanta ciencia amarga?)
Para la adoración traje un grano de incienso:
Mi
corazón ardiendo en alabanzas.
“Resplandor del ser”,
Rosario Castellanos.
¿A quién dedicarle la adoración, las bendiciones de esta noche?, ¿a los
niños dios que encueramos y pegamos sus miembros rotos con adhesivo transparente -que hubo que limpiar de la mesa de madera tallada-, para después colocarlos en la escenografía pastoral made in
USA or China?, ¿a los
familiares que confiesan sin prisa y sin culpa que carecen de ciertas memorias?, ¿a la serpiente emplumada, a la de dos cabezas?, ¿a la falta de justicia y
paz en el décimo aniversario de la masacre de 45 inocentes y la virgen rota de Acteal? (4), ¿al
mes 12, al arcano 13 sin nombre, a la crucifixión y resurrección, a la menstruación, gestación, la
maternidad, el
nacimiento, la
primavera, la luna, el sol?, ¿a nuestro
corazón muerto y revivido a base de pulsaciones de la palabra? Sí, tal vez a todos, a la muerte y a la
vida, que orgiásticamente danzan frente a nuestras pupilas y en múltiples altares.
Después de la oscuridad
en la
frontera de Dakota del Sur
la luna está cazando, por todos lados,
lleva fuego,
y camina por los pasillos
de un diamante.
Detrás de un árbol
se enciende sobre las ruinas
de una
ciudad blanca
hielo, hielo.
¿A dónde se han ido?
¿Quién vivió ahí?
Envuelto bajo alas
y rostros oscuros.
Me enferma
todo eso, y continúo
viviendo solo, solo,
más allá de los graneros carbonizados, de las tumbas ocultas,
de los indios chippewas y los noruegos.
Este frío invierno
la luna derrama el fuego inhumano
de joyas
en mis manos.
Riquezas muertas, manos muertas, la luna
se oscurece,
y estoy perdido en las hermosas ruinas blancas
de
América.
“Al haber perdido a mis
hijos, enfrento el quebranto de la luna: Navidad 1960”. James Wright (5)
Desciendo a las esquelas periodísticas, al lado de la condolencia de
Bayer de
México por el fallecimiento del Sr. Rubelio Esqueda Nava,
Juan Domingo Argüelles cita a
Miguel de Unamuno (6): “El
hombre de dentro, el intra-hombre cuando se hace lector, contemplador, si es viviente, ha de hacerse lector, contemplador del personaje a quien va, a la vez leyendo, haciendo, creando; contemplador de su propia
obra. El
hombre de adentro, el intra-hombre (y éste es más divino que el tras-hombre o sobre-hombre nietzchiano) cuando se hace lector hácese por lo mismo autor, o sea actor; cuando lee una novela se hace novelista; cuando lee
historia, historiador. Y todo lector que sea
hombre de dentro,
humano, es lector, autor de lo que lee y está leyendo. Esto que ahora lees aquí, lector, te lo estás diciendo tú a ti mismo y es tan tuyo como mío. Y si no es así es que ni lo lees”.
Querida Elisa, supongo que compartimos la adicción a la epístola porque somos contempladoras; lectoras y escritoras caleidoscópicas. Es la
mujer divina, la
mujer interna, la que puede destruir el
mundo y volverlo a parir como autora, creadora. Por eso tus letras, que me apropio y secuestras de Marc Augé, Michel Maffesoli, Ma. Concepción Delgado, Barman Zygmunt, Michel de Certeau, Jaques Derrida, Francisco Gallardo… Esto que lees Elisa, lo digo por eco, como cuando cito las
noticias, “-El drama de un torero esta noche, lo prendió un toro esta noche, tres veces, 10:30.” lo escribo por intuición y
sabiduría, porque poseo
ojos de luna llena en las puntas de mis dedos, que usan el teclado como sala de espera,
aeropuerto, sala de abordaje, pista de aterrizaje, banda de recepción de equipaje del alma… Invento identidades en tránsito que recuerdan algo que has escuchado, y aquello por lo que en algún momento has viajado. Nos leemos en el espejo de la madrastra de Blancanieves, real y virtual, de tinta y electrónica, para preguntarnos, ¿cómo será la noche buena y el desenlace de los personajes y de nosotros?...
Mucho más agobiante está el
mundo en
diciembre.
El suicidio se pasea por la calle
mucho, mucho más agresivo…
Si logro salir de este
invierno también
y de esta enfermedad
y de esta muerte,
el próximo
verano, bien lo sé,
voy a añorar
el
mes de
diciembre.
“La poesía, en diciembre”. Dorin Popa
Ciudad de los Palacios, Luna llena del 24 de
diciembre de MMVII.
Esta carta es parte del
proyecto “Identidades en tránsito” realizado por Elisa Mendoza y Vamp. http://www.identidadesentransito.blogspot.com/
http://www.myspace.com/dtofficial
Miguel León-Portilla. “Animales del Nuevo Mundo”.
Editorial Nostra. Edición náhuatl-español.
Humberto Ríos Navarrete. “Aniversario de la matanza. Tres
días de ceremonias”. Milenio.
Política. Pág. 09. 20 de
diciembre de 2007. “Los mártires fueron masacrados en la
iglesia el 22 de
diciembre de 1997 en Acteal,
Chiapas. Los matones también quebraron la imagen de una virgen, que envuelta en una manta, es resguardada en un nicho de la vieja ermita. Al centro de la comunidad, se encuentra un letrero: “El color está en nuestra sangre… la
memoria la llevamos en nuestro
corazón. Acteal contra la impunidad. Todos por la
vida, la justicia y la paz”. Faltan por cumplirse 27 órdenes de aprehensión contra los presuntos culpables.”
http://www.eliteskills.com/analysis_poetry/Having_Lost_My_Sons_I_Confront_The_Wreckage_Of_The_Moon_Christmas_1960_by_James_Wright_analysis.php
Juan Domingo Argüelles. “Leernos en el dolor”.
El Financiero. Cultural. Columna “Remedios contra el estrés”. Pág. 39.
México. 20 de
diciembre del 2007.
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