LA TERMINAL DEL METRO INDIOS VERDES SIN AMBULANTAJE

Fecha: 2008-06-12 01:25:12por: Ricardo Millán Licona (r_millan_l@yahoo.com.mx)

Increíble, pero cierto: los paraderos de la terminal del Metro sin vendedores ambulantes. Nadie lo creía pero lo constataban las personas que circulaban por las banquetas liberadas de los paraderos y accesos al interior del Sistema de Transporte Colectivo Metro.

Algo que parecía imposible de realizar, ocurrió: las autoridades capitalinas llegaron a un acuerdo con los vendedores ambulantes y se retiraron voluntariamente; claro, con la promesa de reubicarlos en la cercanía de los mismos paraderos.

Ya era necesario, llegar a los andenes del Metro o el Metrobús era una excursión tormentosa y peligrosa, ya que los andadores estaban invadidos por los vendedores semiambulantes o semifijos, quienes prácticamente residían en las estructuras metálicas y lonas que cubrían sus puestos. Había quienes tenían puestos construidos en tabique y cortinas metálicas (de hecho un puesto de este tipo aún no ha sido retirado, está colocado, aunque cerrado).

Era necesario caminar por el paradero para llegar al transporte, pero ello representaba una alta peligrosidad. Dado que las banquetas estaban ocupadas por vendedores y compradores, los transeúntes debían de caminar por la carpeta asfáltica con el riesgo de sufrir de un atropellamiento por parte de los autobuses, microbuses, combis del transporte colectivo, nada respetuosos del peatón.

Otro peligro era la posible explosión de los tanques de gas que empleaban los vendedores de alimentos preparados, desde papas fritas, fritangas y hasta comidas completas. Los ductos entre el tanque de gas y los quemadores eran de plástico.

Entre los peligros educativos estaban los vendedores de películas pornográficas que exhibían ofensivamente sus productos doblemente ilegales, sin la menor consideración al tráfico peatonal de niños y niñas frente a sus puestos.

Además del temor de pisotear accidentalmente algún producto a la venta, expuesto sobre una tela en medio de la banqueta, so pena de ser golpeado y herido por el dueño del puesto.

Los malandrines y ladrones abundan en esa área, mismos que utilizaban el laberinto de puestos para escabullirse después de cometer sus tropelías. Los policías, mejor ni se metían por esas zonas, no los fueran a asaltar.

Al retiro de los puestos ambulantes, las autoridades del Gobierno del Distrito Federal (GDF) procederán a dar mantenimiento a banquetas, carpetas asfálticas y a revisar las autorizaciones del transporte público. Se incluye la reubicación de los vendedores en un área cercana al paradero, pero de una manera formal, incluso con contratos para el consumo de energía eléctrica y pago de una cuota por uso del suelo.

En 1979 se inauguró la ampliación del la línea 3 del Metro, precisamente de Indios Verdes a Tlatelolco. Era una terminal de lujo, amplia, y hasta tenía un estacionamiento para bicicletas. La avenida Insurgentes, en este tramo, se había convertido en una pista rápida sin cruceros. Las quince bahías de los paraderos se encontraban limpias ya que encargados de las propias líneas que las ocupaban, se dedicaban a su limpieza; todo parecía que así sería por siempre. Pero comenzó la instalación de puestos de dulces, refrescos, después tacos; luego vino la falluca, “cassetes” pirata, hasta la semana pasada en que se podría adquirir cualquier producto, algunos saldos de fábricas, otros chinos y de marcas prestigiadas (aunque piratas), CD’s de música, películas en DVD’s y comida, comidas de todo tipo. Los liderazgos partidistas le habían quitado el espacio a la ciudadanía.

Un dejo de esperanza indica que las autoridades harán las cosas bien, para que después de la reubicación no regresen o se inicie la invasión con nuevos ambulantes. Que al reinstalar formalmente a los vendedores retirados, permitan el flujo peatonal cómodo y ágil, para lo cual, imagino, ya habrán hecho los estudios de tráfico; que los vehículos que ingresen a los paraderos no emitan los gases y humos que asfixian el ambiente de la zona; que los choferes, no arrojen sus desechos sólidos ni líquidos a la vialidad. Que se instalen sanitarios gratuitos para evitar que la gente se orine en las vialidades. Que no olviden las áreas verdes y una vigilancia continua, honrada y eficiente; bueno, es mucho pedir.

Por lo pronto, hoy las casi 11 hectáreas del paradero se encuentran libres del comercio ambulante. L@s ciudadan@s, víctimas de la crisis de confianza creada por las ineficiencias de los gobiernos capitalinos anteriores, aún dudamos que esto sea cierto.

Pero de que es cierto, es cierto, ¿pero por cuanto tiempo?


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