Playmate Sarah

Fecha: 2008-10-03 19:34:23por: Guillermo Fárber (gfarberb@gmail.com)

Un queridolector me envía esta opinión sobre la Martita del norte: "Sarita será fabulosa como vicepresidenta y hasta como presidenta. ¿Por qué? Porque está buenísima. Yo espero que hasta llegue a ser Playmate of the Year, de Playboy ---máximo triunfo. ¿Experiencia política? ¿Qué más da, si los EU ya están hundidos irremediablemente? Otra mujer política que es un mangazo es la Timoshenko, de Ucrania. Además de preciosa, es excelente." Y yo pienso en la Carla Bruni (Cabruni), que aunque no ostenta ningún cargo oficial, también tiene lo suyo ante las cámaras (fotográficas, no legislativas.) Y cierto también, para EU ya es irrelevante cómo se llame el inquilino de la Casa Blanca. Pero, ¿y para el mundo?



TRANSFERENCIAS

"Hay una manera de transferir fondos que es más rápida que el internet. Se llama matrimonio." James Holt.McGavran



LA LETRA CHIQUITA

Leí esta anécdota hace como medio siglo, pero la recuerdo porque es muy ilustrativa. Borda sobre una ocurrencia genial del ayudante-valet de un general de cuatro estrellas. El general era sumamente cuidadoso de su elegancia personal. Jamás salía a la calle sin lucir perfectamente acicalado. En cuanto a su atuendo, exigía que estuviera siempre impecable. Ese día la cuestión de pulcritud era doblemente acuciante porque se trataba de un día especial: el general presidiría un desfile importante. Así que el ayudante sacó desde la noche anterior el uniforme de gala. Alistó todas las prendas y aditamentos para darles el último toque. Pero para desgracia del ayudante, le ganó la premura pues justo esa mañana tuvo que desahogar varias urgencias ineludibles. Por fin pudo atender el asunto del uniforme. Pero ya sólo disponía de minutos, no de las dos horas usuales. Tuvo que reconocer la cruda verdad: esta vez no le alcanzaría el tiempo. No, al menos, para cumplir su meticulosa rutina habitual: planchar arruguitas minúsculas, lustrar las botas como espejos, eliminar hasta la más pálida sombra de una manchita, etcétera. Y entonces fue que el ayudante demostró toda su genialidad. Tomó las tres monedas de plata que siempre cargaba el general como amuletos. Las talló afanosamente con líquido especial en el pulgar. Hasta dejarlas brillantes, resplandecientes, como recién acuñadas. Cuando el general vio aquello, se sorprendió gratamente: ¡su ayudante había pulido hasta las monedas! Se vistió muy feliz y se fue loco de contento con su cargamento a cumplir su compromiso protocolario. Nunca se percató de la estratagema. Esa vez el ayudante no había pulido hasta las monedas; había pulido solamente las monedas. Pero así son muchas cosas en esta vida: un asunto de percepción. Las cosas no solemos verlas como son, sino como queremos verlas. Por eso algún sabio da este valioso consejo: cuando te enfrentes con un documento con "letra chiquita" (contratos de adhesión como de compra-venta, de renta o de algún trámite bancario, pólizas de seguro, etcétera) y si eres quisquilloso y suspicaz, no te quejes. Al contrario: ¡quien imprimió ese documento te ahorró trabajo! Te está señalando precisamente los puntos que más pueden preocuparte: exclusiones, reservas, limitaciones y demás (las acotaciones propias y naturales de cualquier contrato o convenio). Por eso la moraleja es: la "letra chiquita" puede ser tu mejor aliado, pues te señala cuáles párrafos debes leer con especial atención. Así que no te quejes de ella. ¡Agradécela y úsala en tu beneficio!



FISCO

"Ten mucho cuidado con las bebidas de alto contenido alcohólico. Pueden hacerte disparar contra un cobrador de impuestos… y fallar." Robert Heinlein.



TRAEDORES

Hace unos días escribí que los implicados en el fraude del Fobaproa eran traedores (con "e"). En el lenguaje coloquial mexicano, "traedor" equivale a "sirviente", "mandadero" (como en "ejecutivo IBM: y veme a traer tortas" o cigarros, etc.). En algún punto de la peregrinación de mi artículo desde la lap-top hasta la página impresa, el duende inevitable "corrigió" ese juego de palabras (habitual en mis textos) y puso la palabra homónima (ortodoxa pero involuntaria) de "traidores". De modo que, señores implicados, mis disculpas: no quise llamarles "quebrantadores de la fidelidad" (¡líbreme el cielo de semejante irreverencia!), sino simplemente "mandaderos".



Aplausos y chiflidos:


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Fecha: 2008-10-03 19:34:23por: Guillermo Fárber (gfarberb@gmail.com)