La idiotez del piso 14
| Fecha: 2008-10-31 19:13:58 | por: |
Algunos "analistas financieros" siguen expectorando con rostro solemne la idiotez de que "la crisis actual se originó en la caída de los
precios de las
casas en
EU". Eso es como explicar el suicidio de un tipo que se lanzó del piso 43, diciendo que la culpa fue de un señor dentro del edificio que lo vio de mala manera al pasar en caída
libre frente a su ventana en el piso 14. Mmmm, ¿y los 29 pisos previos no existieron, fueron pura imaginación o son irrelevantes al caso? ¿No importan las motivaciones del pobre tipo para dar el salto? ¡Esas son las causas que deberían interesarles! Pero las desconocen (por ignorancia) o las eluden (por interés). El estancamiento y la posterior caída en los
precios inflados de los bienes raíces fue esta vez el detonador, cierto. Pero tal condición pudo tenerla casi cualquier otro evento: una mega burbuja financiera como la de los últimos 20 años (la mayor que la humanidad ha visto jamás), puede estallar ante cualquier pinchazo; la más humilde aguja puede reventar un hiper globo como ése.
CARTA AL BANCO
Estimados señores: En vista de lo que está ocurriendo en estos
días en el sector bancario, si uno de mis cheques es devuelto con la leyenda "Fondos insuficientes", ¿se refieren a mis fondos o a los de ustedes? Atentamente."
AMERO
A propósito de esta nueva
moneda que supuestamente va a sustituir al
dólar canadiense, el
dólar gringo y nuestro pesito, como truco innoble para desconocer el hiper-mega-deudón de
EU, me dice un queridolector: "Pues si el
gobierno gringo en verdad hace esto, no estará inventando nada. Ya nos lo hizo López Portillo (López Por-pillo) con los mexdólares. Yo tenía veintitantos años en ese entonces y para protegerme había abierto una cuenta en
dólares en un
banco mexicano (eran perfectamente legales). Dólares que yo había comprado más o menos a 18
pesos cada uno (los números son aproximados). Cuando el odiado 'perro' decidió cerrar las cuentas en
dólares de los
bancos mexicanos para robarnos nuestro
dinero, inventó los mentados 'mexdólares'. Entonces los
bancos nos pagaron nuestros
dólares más o menos a 25 o 30
pesos cada uno. Pero cuando yo pude volver a comprar
dólares (que esta vez por supuesto ya no metí en ningún
banco, sino en una caja de seguridad) ¡me los vendieron a 50
pesos cada uno! Bonito
negocio, ¿no? Por eso, entre muchas otras cosas, cuando el 'perro' se murió todo
mundo en
México se alegró y le mentó la
madre. Recuerdo haber escuchado una estación de
radio de
México ese
día y nadie lloraba por ese ladrón. Al contrario, mucha gente se alegraba de que por fin se hubiera muerto."
DEPFLATION
¡Estos gringos! Se están hundiendo en todos los frentes, pero eso sí, el campeonato de neologismos compactos no lo van a perder nunca. ¿Te acuerdas de la stagflation (estanflación: esa terrible mezcla de estancamiento con inflación). Ahora ya inventaron otra palabreja peor para describir lo que se nos viene encima a lo más en cosa de 9 meses: depflation, fusión de las dos voces más temidas en la esfera económica: depresión e
inflación. Recesión es más grave que estancamiento, y depresión es más grave que recesión; o sea, gulp. La "depreflación" describe un periodo jamás vivido por la humanidad entera (que los baby-boomers tendremos el privilegio de inaugurar, como tantas otras cosas en nuestra agitada existencia como generación). Depreflación sintetiza todos los males en un solo boleto: acelerada e imparable
inflación de
precios, consecuente desintegración del
poder adquisitivo,
desempleo generalizado,
producción lenta e ineficiente, proteccionismos y nacionalismos rampantes,
impuestos confiscatorios, altas tasas de interés,
crédito escaso,
inversiones insuficientes, carestías y desabastos masivos, etcétera. Todo ello, durante años y años, en todos los países (aunque en diferentes grados). Y las inyecciones de heroína directas a la vena del exhausto
sistema financiero (transfusiones de billones a los
bancos, desplome artificial de las tasas de interés, cheques a los ciudadanos para estimular su consumo, emisiones desorbitadas de "
dinero" nuevo, gasto público enloquecido en guerras e
infraestructura, etcétera), no servirán más que para prolongar y agudizar la agonía.
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