37-Por nosotros tragan –parte tercera-
| Fecha: 2009-01-27 17:00:44 | por: |
Esoles mis lectoras y lectores queridos, ya se terminaron los romeritos y el pavo y el bacalao y las posadas y los pretextos para
andar cabizbajos, ojerosos y en
calidad de trapo-man y las cantidades navegables de
alcohol que el
maratón Guadalupe-Reyes nos implica y ahora si, a sufrir la cuesta de
Enero que amenaza con durar hasta finales de
Diciembre del año en curso y de verdad que no es para menos pues las profecías de nuestro gran jefe secretario de
Hacienda Agustín Carstens dijeron que el crecimiento
nacional en materia de
economía será del cero por cien y que las perdidas monetarias, consecuencia del “engarróteseme ahí” que el jefe supremo
Felipe Calderón le aplicó a la gasolina serán millonarias.
Si a esto le sumamos que en su mayoría, los analistas
políticos del
país tachan estas profecías de optimistas y aseguran que verdaderamente las cosas no estarán tan bien como nos dicen y que en
realidad, nuestro
futuro en materia de
economía depende casi directamente de las decisiones e iniciativas que pudiera tomar el cabecilla de nuestro vecino del norte mister Barack Obama, entonces podemos concluir que como siempre y para no perder esa costumbre nacionalista de incertidumbre,
México se encuentra a la deriva y dando pataditas.
Y a colación de todo esto yo me atrevo a preguntar, ¿por qué no nos están diciendo la verdad completa, porque nos sub-estiman una vez más, porque no simplemente nos dicen las cosas por su nombre y ya nosotros podremos ir previniendo las consecuencias de la problemática? porque de verdad que a ninguno de nosotros nos agrada que de buenas a primeras nos informen en nuestro
empleo que ya no pueden seguirnos pagando, que nos van a reducir las
comisiones porque los productos tienen que bajar sus
precios o bien, porque las materias primas han subido insultantemente, o que los
bancos ahora nos van a cobrar hasta por hacer fila en las sucursales –pues ya ven que ellos no le pierden a nada- o de plano que no nos va a quedar de otra que enlistarnos en las filas de los zetas que nos andan visitando colonia por colonia sin que nadie haga nada, para
poder contar con un
empleo ya no digamos
seguro pero al menos lucrativo y sin obligaciones fiscales.
Porque para ser sinceros, Felipe y Agustín tienen el
empleo asegurado por lo que resta del
sexenio y suceda lo que suceda y aunque somos nosotros quienes generamos las ganancias de las cuales salen sus salarios, no solo no podemos exigirles abiertamente que hagan bien su
chamba sino que cuando las cosas se pongan peor, seremos nosotros los que pariremos chayotes mientras ellos seguirán percibiendo íntegros sus salarios y recibiendo jugosos bonos navideños, pre-navideños, post-decembrinos y apoyos económicos hasta por estornudar.
O sea que mientras hay
familias que a últimas
fechas no pueden ya siquiera darse el
lujo de comprar un kilo completo de tortillas, mientras hay
personas que no pueden ya completar el tanque de gasolina para ir y venir de sus
trabajos cada quincena, mientras más y más
personas se están quedando sin
empleo, aquellos que por nosotros se llevan a la boca y más de tres veces al
día, platillos con los cuales se podría costear el
salario mínimo semanal de más de un individuo, nos siguen ocultando
información y haciendo declaraciones que distan mucho de la
realidad.
El
pueblo mexicano no necesita que lo protejan y menos cuando no lo ha solicitado, lo que verdaderamente necesitamos es que confíen en nosotros, que se apoyen en nosotros, que nos den nuestro lugar y no por nuestro lado, que nos mantengan informados y que tiendan puentes efectivos de
comunicación, ¿es que de verdad no se han dado cuenta de que ya las cosas no son como antes, que ya no pueden mantenernos tan desinformados como sucedía antes, que tenemos opinión y capacidad de decisión?
En fin, ojalá aquí también aplicara el tan sobado refrán “el que paga manda” igual y si mandáramos a
volar a unos cuantos, los demás comenzarían a tratarnos como los dueños del
negocio.
Buen inicio de año lectores míos, no se aprieten demasiado el cinturón, no se vayan a lastimar, mejor revisen bien sus presupuestos, tiren a la basura sus
tarjetas de crédito, guarden sus
automóviles y a comer frijoles, chiles y tortillas diario a ver si a los del gran estrato se les antoja aventarnos unas cuantas sobras.
Antonio Andrade
www.antonioandrade.net
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