Las hormigas siempre pierden
La caída de un gigante
| Fecha: 2009-03-04 15:09:38 | por: |
Si un elefante se muere y cae sobre un hormiguero, mata también a muchas hormiguitas. Y esto es exactamente lo que está sucediendo en todo el
mundo con la caída de grandes
empresas cuyos
modelos de
negocio simplemente dejaron de funcionar en este nuevo
mundo económico.
La
historia de la caída de Circuit City, una
empresa de más de 60 años de antigüedad, que no pudo sobrevivir al fin de la era del
consumismo, ilustra perfectamente no solo lo que le sucede a un elefante que muere, y que obviamente es la
noticia por ser visible, sino a las miles de hormiguitas que quedan aplastadas por su caída.
567 tiendas por todo
Estados Unidos y
Canadá, casi 2
millones de
metros cuadrados de espacios que dejará de rentar, más de 40,000
trabajadores que quedan sin
empleo, miles de tiendas en centros
comerciales que dependían del
tráfico que Circuit City generaba y que sentirán la ausencia del gigante de la electrónica.
Pero el daño no para ahí, tenedores de deuda y bonos por más de 2,320
millones de dólares que van a cobrar centavos por cada
dólar que prestaron,
inversionistas con
acciones que perdieron todas sus
inversiones, miles de fondos de
pensiones entre los acreedores y accionistas.
Y por si fuera poco, proveedores como Hewlett-Packard a la que le adeuda 120
millones de dólares, Samsung 115, Sony 60
millones. Empresas que a su vez se han visto obligadas a recortar personal, gastos y demás para amortiguar la caída de uno de sus mejores
clientes. Hewlett despedirá 8% de su fuerza laboral, Samsung tuvo su primera pérdida trimestral en su
historia y Sony que tuvo tantas pérdidas en su último trimestre de su operación con Circuit City que borraron todas las utilidades generadas en el resto del año.
O qué decir de los
periódicos, muchos a punto de desaparecer, que pierden uno de sus grandes anunciantes de las ediciones dominicales. O pequeños
empresarios, fotógrafos, redactores, diseñadores, etc., que colaboraban en la
producción de
materiales y que han perdido esa cuenta junto con cualquier cantidad que la
empresa les adeudase.
Los casi 2
millones de
metros cuadrados que Circuit City ocupaba son más o menos 10
Estados Azteca, estacionamientos incluidos. Muchas de estas tiendas fueron construidas y diseñadas específicamente para las necesidades de dicha
empresa y son muy difíciles de reconvertir para otros usos, como por ejemplo
supermercados o cines. La caída del gigante va a tener, entre otras consecuencias, que se dejen de cobrar
millones y
millones de dólares de
rentas en perjuicio de los dueños de esos bienes raíces. Además, del desplome del valor de propiedades similares en las áreas donde queden vacíos los
inmuebles que alguna vez ocupó el elefante. No se descarta la quiebra de muchos centros
comerciales como consecuencia de la salida de Circuit City de sus instalaciones.
Tal es la
historia del elefante que muere y las hormiguitas que quedan aplastadas por la caída del gigante. Pero ese no es el final de la
historia, porque falta que el
cuerpo del paquidermo se eche a perder, que lleguen los carroñeros y los gusanos y se cierre así el cíclo
económico, siempre gobernado por las
leyes de la naturaleza. Y esta
historia dice así:
Circuit City tuvo sus
mayores ventas en la
historia en los últimos
meses, cuando en todas sus tiendas colgó la manta “por cierre,
venta de liquidación. Descuentos de hasta 80%”. Fue entonces cuando los buitres que se alimentan de
televisores,
computadoras, estéreos y
refrigeradores baratos se abalanzaron a sus tiendas. Muchos que ya no alcanzaron ahora esperan la quiebra de la siguiente
cadena, para tener oportunidad de comprar su pantalla gigante a mitad de
precio.
Por su parte, tras una caída inicial provocada, precisamente, por las grandes
ofertas del vecino, la principal competidora de Circuit City, la
empresa Best Buy, ha visto incrementar sus
ventas recientemente y espera capturar hasta el 30% del
mercado que abandonó en su caída el elefante. Lo malo es que en esta otra
historia, nuevamente pierden las hormiguitas, porque si antes dos tiendas competían y ofrecían mejores
precios y condiciones a los consumidores, en adelante solo una va a sobrevivir y con la suficiente fuerza para erigir enormes barreras de entrada a ese
mercado, en perjuicio de los consumidores.
O lo que es lo mismo, elefantes surgen, elefantes mueren, pero las hormiguitas siempre perdemos…
Más artículos de Rami Schwartz
Artículos de hoy en Lapalabra.com
| Fecha: 2009-03-04 15:09:38 | por: |