MÉXICO, DE NUEVO ANTE EL FMI
OTRO PRÉSTAMO, MÁS DEUDA
| Fecha: 2009-04-04 12:16:22 | por: |
COLUMNA POR LA ESPIRAL CLAUDIA LUNA PALENCIA
POR LA ESPIRAL
*Claudia Luna Palencia
-México, de nuevo ante el FMI
-Otro
préstamo, más deuda
-¿Para qué es el
dinero del organismo?
A lo largo de la
historia reciente de
México, marcada por etapas de crisis experimentadas desde 1976, el
Fondo Monetario Internacional (FMI) se convirtió en el acreedor más importante del
país. Casi diez años después del último
crédito concedido, por vez primera un
presidente no priísta solicita al organismo un nuevo empréstito multimillonario.
El bolsillo de los
mexicanos no acaba de reponerse del golpe de la crisis de 1994-1995 que trajo consigo una serie de
préstamos tanto del
FMI como del
gobierno de
Estados Unidos para darle solvencia a las arcas del
Banco de
México y otra vez se acude a la concesión de un
crédito contingente.
La cantidad es
histórica: 47 mil
millones de dólares solicitada de la nueva partida en vigor aprobada por el organismo a principios de
marzo denominada “línea de
crédito flexible”, creada por los acreedores del
FMI para atender las necesidades de financiamiento y liquidez demandada por los
países emergentes agobiados por la crisis.
Por cierto, a estas alturas debemos expresar lo rápido que ha cambiado el
escenario para los
países emergentes, en los últimos doce
meses se pasó de un análisis en los organismos
internacionales de elogiar “la caparazón” anticrisis demostrada por dichas economías, sobre todo de
América Latina y su margen de maniobra gracias a las severas
reformas aplicadas en la región en la década pasada, a una situación de deterioro de una magnitud desproporcionada.
El punto focal es el grado de exposición al riesgo en economías abiertas y con ciclos productivos de sectores ampliamente ligados a otros
mercados.
México está pagando un
precio muy alto por la recesión de
Estados Unidos, su principal socio en el NAFTA-TLCAN.
Y debería ser motivo suficiente para buscar replantear la tan famosa apertura del
tratado, en
Europa, la discusión interna en el seno de la
Unión Europea (UE) convoca a
vientos de cambio no para desmoronar la integración lograda sino para mejorarla, aprender de los errores aplicados al sujetarse a políticas supranacionales en el terreno fiscal y monetario que han hecho que el pivote más importante de ajuste recaiga en los
precios y el
empleo.
México tiene que mirar hacia su
escenario interno para proteger su grado de exposición al riesgo externo que le llega desde su balanza
comercial, por el lado de las
finanzas públicas (petróleo), vinculación con el PIB
estadounidense vía la maquila,
construcción e
industria automotriz; y el riesgo que representa tener un
sistema de pagos controlado por intermediarios financieros extranjeros.
Si a ello se le suman los grandes pendientes por atender en rezago
social y
pobreza más
reformas en
pensiones del sector público, PIDIREGAS, absorción del costo de la deuda derivada del IPAB, escaso margen de maniobra en lo fiscal, en resumen, hay una vulnerabilidad permanente.
Los
mexicanos pensábamos que por fin habíamos concluido una etapa traumática de rescates y de pedir
créditos al
FMI, creíamos que algún
día habría generaciones que nacerían sin deber nada, tal parece que la
historia sigue siendo la misma a pesar de tantos y tantos programas de ajuste desde la ortodoxia, heterodoxia hasta la magnesia. Hemos sido cobayas permanentes.
A COLACIÓN
¿Qué podría estar detrás del
crédito multimillonario solicitado al FMI? Esta vez no fueron los tesobonos y el error de
diciembre. En lo personal tampoco considero necesario endeudarse a tal nivel por justificar el
programa contracíclico del
presidente Felipe Calderón.
Es cuestión de darle una revisada a la situación de las finanzas y el nivel de endeudamiento del
país, no hay preocupación por los vencimientos por deuda externa contraída por el
Gobierno Federal, además se cuenta con un nivel de reservas
internacionales muy aceptable.
No obstante, a lo que hay que ponerle atención, y quizá por ello el
Gobierno Federal está blindándose es a los riesgos derivados de las condiciones financieras y monetarias adversas que afectan la deuda externa del sector privado del
país.
Miremos los números: De acuerdo con datos del
Banco de
México y la
Secretaría de Hacienda, del último trimestre de
2008 arroja que el saldo de la deuda externa bruta del sector público se ubicó en 56 mil 939.0
millones de dólares, en este punto no hay nubarrones a corto plazo ni vencimientos imposibles de cumplir.
Los
mexicanos hemos pagado esta deuda en generación tras generación, hasta que debemos reconocer, fue un acierto del
sexenio pasado encabezado por el
presidente Vicente Fox cancelar deuda y adelantar amortizaciones de la misma.
Después está la deuda externa bruta del sector privado, este rubro corresponde a las
empresas en
México que utilizan diversas fuentes de financiamiento para sus planes de expansión. Esta deuda corresponde pagarla a la propias
empresas, de
octubre a
diciembre de
2008, el saldo del endeudamiento contabilizó 64 mil 507.5
millones de dólares.
El punto es que tiene vencimientos a corto y largo plazo, lo preocupante es el corto plazo: Las
empresas tendrán que pagar vencimientos por 19 mil 709.9
millones de dólares, con la situación
económica y financiera delicada y además la caída bursátil más la restricción crediticia
internacional, quizá el
gobierno esté previendo que tendrá que ser mediante algún
programa el aval de dicho
dinero.
Cabe mencionar que la deuda externa total ajustada de
México (incluye la suma de la deuda del
Gobierno Federal, autoridad monetaria, sector bancario, otros sectores empresariales y los ajustes) es por 200 mil 392.6
millones de dólares en el cuarto trimestre del año pasado.
SERPIENTES Y ESCALERAS
Me parece que otro aspecto por el que está endeudándose el
gobierno del
presidente Calderón es por el nivel de presión que la deuda pública puede rápidamente alcanzar dado el caldo de cultivo actual.
A
febrero, el saldo de la deuda interna neta del
Gobierno Federal ubicó en 169 mil 392.85
millones de dólares, a un tipo de cambio de 14
pesos por
dólar.
De la deuda interna en el corto plazo hay que ponerle atención a los siguientes rubros dentro de los requerimientos financieros del sector público como: 1)
Peso deuda IPAB. 2)
Peso deuda Pidiregas. 3) Otros pasivos contingentes sobre todo
pensiones.
*Economista y columnista especializada. Es candidato a doctor por la
Universidad de Alcalá, tiene dos
libros publicados y participa en distintos foros de
radio y
televisión con opiniones sobre
educación financiera,
economía y finanzas personales. Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com
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