FMI, DE NUEVE EL EJE
PAÍSES Y FINANCIAMIENTO
| Fecha: 2009-04-16 11:31:24 | por: |
COLUMNA POR LA ESPIRAL CLAUDIA LUNA PALENCIA
POR LA ESPIRAL
*Claudia Luna Palencia
-FMI, de nuevo el eje
-Países y financiamiento
-Una
historia continuada
La
semana pasada aconteció la reunión
histórica del G-20 en
Londres a la que asistieron los mandatarios representantes del 85% del PIB
mundial convocados para luchar contra un enemigo común: la crisis.
Del centro del
escenario emergió el
Fondo Monetario Internacional (FMI) como poderoso eje del
crédito para rescatar a cuantas economías hagan falta en los próximos
meses y años porque el alcance de esta magna crisis es desconocido.
Si en la década de los noventa el organismo contó con escasos recursos para su política de financiamiento, de la pasada cumbre salió fortalecido primordialmente respaldado como el motor de la recuperación
mundial disponible para las economías emergentes en atención a sus problemas de liquidez.
Antes de la reunión en
Londres, el
FMI contaba con 250 mil
millones de dólares en sus arcas, sin embargo, una decisión tomada por el grupo convocado fue incrementar la cantidad de
dinero hasta 750 mil
millones de dólares.
La prioridad es la de ayudar a los
países en problemas, tal parece que la lista será larga. De allí también la idea de Dominique Strauss-Khan, director Gerente del
FMI, de implementar algunas novedades en sus líneas de financiamiento como la línea de
crédito flexible, a la que
México en voz del
presidente Felipe Calderón está adhiriéndose tras pedir un
crédito por 47 mil
millones de dólares.
Mientras que
México comenzó el protocolo de la solicitud, otros presidentes de
América Latina presentes en
Londres como Luiz Inacio Lula da Silva, de
Brasil y Cristina Kirchner, de
Argentina, descartaron –por el momento-, suscribir un mayor endeudamiento con el organismo
internacional.
Debemos añadir que hay otros
países de la región como
El Salvador que desde
enero solicitaron un
préstamo por 800
millones de dólares.
A COLACIÓN
En lo que respecta a
México, una gran mayoría de los cambios estructurales en materia de
comercio exterior,
sistema financiero, apertura al
capital extranjero, desregulación y adelgazamiento del
Estado, son resultado de la influencia directa del
FMI.
Ha sido una trayectoria de varias décadas. En 1976, Luis Echeverría Álvarez,
Presidente de
México, enfrentó la primera crisis financiera desde 1940 y la primera devaluación del
peso respecto al
dólar en 22 años.
Estos hechos llevaron a tocar la puerta del
FMI, tras un largo periodo del llamado
desarrollo estabilizador y de mantener una política interna que presumía de nacionalista. Fue la primera experiencia, pero no la última.
En
noviembre de 1982, el
gobierno de José López Portillo redactó una Carta de Intención para exponerla a consideración y firma del
FMI.
El propósito no sólo era obtener otra línea de
crédito sino también, el de ajustar la política
económica a unos lineamientos previamente aprobados por dicha institución. Así es que el carácter del
FMI fue volviéndose imprescindible para los
políticos que tomaron las riendas de
México.
La crisis padecida en el
sexenio de
Miguel de la
Madrid Hurtado con desequilibrios en las
finanzas públicas y en cuenta corriente, suspensión de los flujos de ahorro externo, deterioro en los términos de intercambio y devaluación, dieron paso a un periodo inflacionario y de estancamiento
económico.
Entonces llegó a otra
fecha en que fue requerido el apalancamiento externo: el 22 de
julio de 1986 se firmó otra Carta de Intención por un
crédito de un mil 700
millones de dólares, a cambio, el
gobierno adquirió varios
compromisos conducentes a un
programa de reestructuración de la
economía denominado “Programa de Aliento y Crecimiento”.
En el
sexenio de
Carlos Salinas de Gortari (1988-19994) los lineamientos partieron en la renegociación de la deuda. Una vez que “la década perdida” carcomió la liquidez y solvencia de la
economía el paso inmediato no era más endeudamiento, sino renegociar y pactar. Fueron seis años de pactos y espejismos.
Después de que
México creyó aquello de ser un
país del primer
mundo por entrar en la
OCDE y tener un
tratado comercial con
Estados Unidos y
Canadá, la
realidad nos retornó del sueño a la pesadilla: la
crisis de 1994 -política y económica- motivó a que el recién estrenado inquilino de
Los Pinos, Ernesto Zedillo Ponce de
León y su
gabinete, negociaran en
enero de 1995, otra Carta de Intención con el
FMI a cambio de un paquete de apoyo crediticio por 17 mil 750
millones de dólares, destinados a la reserva
internacional de
divisas después de la fuga de capitales provocada por la devaluación de
diciembre de 1994.
Aquella negociación fue
histórica y de hecho el
gobierno estadounidense también entró a financiar directamente a la
economía mexicana, quebrada por la fuga de capitales, desgajada sin reservas, ni
empresarios capaces de confiar en ella. José Ángel Gurría, entonces secretario de
Hacienda, jugó un
papel toral en las negociaciones con
Washington buscando reestablecer la confianza en
México, pidiendo calma a los capitales extranjeros cuando los propios
nacionales estaban engrosando los
bancos foráneos.
Pronto llegó otro acuerdo con el
FMI, sucedió el 15 de
junio de 1999, con la firma de un contrato "stand by" entre el
gabinete de Zedillo y el
FMI. La cantidad financiada por 4 mil 200
millones de dólares fue pactada a un plazo de 17
meses.
SERPIENTES Y ESCALERAS
Casi han pasado diez años desde el último
crédito pactado con el
FMI y el
gobierno mexicano manifiesta la necesidad de recurrir a un apalancamiento histórico por 47 mil
millones de dólares que impactarán de nueva cuenta en el saldo de la deuda externa del sector público.
Al respecto lo que explica la
Secretaría de Hacienda es que ese
dinero está disponible para
países con fundamentos económicos y un marco de políticas sólidos.
“Una vez aprobada la línea de
crédito, el acceso a los recursos no está sujeto a condicionalidad alguna. La línea de
crédito flexible puede ser usada de manera contingente, lo que significa que los recursos están disponibles pero no se requiere emplearlos. Los recursos tienen condiciones de costo muy favorables”.
Asimismo
Hacienda señala que con objeto de blindar a la
economía mexicana ante la posibilidad de futuras condiciones desfavorables en los
mercados internacionales de
capital fue que la Comisión de Cambios decidió solicitar el monto de 31 mil 528
millones de Derechos Especiales de Giro (alrededor de 47 mil
millones de dólares), por un plazo de un año, que puede ser renovable.
*Economista y columnista especializada. Es candidato a doctor por la
Universidad de Alcalá, tiene dos
libros publicados y participa en distintos foros de
radio y
televisión con opiniones sobre
educación financiera,
economía y finanzas personales. Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com
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