México y Obama: Yes we can
Frontera segura, es prioridad
| Fecha: 2009-04-17 14:11:53 | por: |
COLUMNA POR LA ESPIRAL CLAUDIA LUNA PALENCIA
POR LA ESPIRAL
*Claudia Luna Palencia
-México y Obama: Yes we can
-Frontera segura, es prioridad
-El
comercio no lo es todo
Primera visita oficial de Barack Obama,
presidente de
Estados Unidos, a
México, de un
día y unas
horas, para una agenda repleta de una larga lista de pendientes abandonada desde el
sexenio pasado cuando ni el entonces
presidente Vicente Fox, ni su homólogo
estadounidense, George W. Bush tuvieron el talento,
visión e interés de desahogarla.
Como están las cosas será el
presidente Obama quien imponga los tópicos:
seguridad en la
frontera y
narcotráfico dos puntos que saltan de forma imperiosa dentro de un cúmulo de temas que deben ser rescatados lo más pronto posible en un marco trilateral.
Lo argumentamos dado que
México tiene con
Estados Unidos y
Canadá un
tratado de
libre comercio con 15 años de vigor,
tiempo en el que ha cumplido buena parte de sus cometidos de liberalización arancelaria. Queda una lista de productos con una futura desgravación.
Recordemos que desde el primero de
enero de
2008 fueron eliminados los últimos aranceles en
América del Norte para productos que cumplen las reglas de origen del
TLCAN.
Esto quiere decir que antes de 2020, según el texto del NAFTA-TLCAN, los tres
países tendrán una
frontera de puertas abiertas para todos los productos y servicios incluidos en el texto rubricado por el
presidente Carlos Salinas de Gortari, Manuel Camacho Solís, entonces titular de
Relaciones Exteriores y Marcelo Ebrard Casaubón, subsecretario de
Relaciones Exteriores. Así como signado por los presidentes y sus equipos de
Estados Unidos y
Canadá, respectivamente.
Me parece que debería ser vía el NAFTA-TLCAN que
México busque impulsar cambios trilaterales y darle un nuevo escalón al
tratado que ignora por completo aspectos como los
derechos humanos de los
inmigrantes, la liberalización del
trabajo y la mano de
obra, el intercambio
tecnológico, la
seguridad trilateral y de la región; y la posibilidad de obtener políticas comunes para reaccionar ante eventos que trastoquen el cíclico
económico.
Es necesario guiar al
tratado hacia una segunda fase creando organismos supranacionales en los que apoyarse cuando por ejemplo, la
economía estadounidense estanca y provoca en
México un efecto paralizador.
Resulta paradójico tener un
tratado suscrito con la todavía potencia más importante del
mundo y estar prácticamente solos en casi todo, discriminados y ubicados en un segundo plano porque un grupo de reacios congresistas no quieren apostar más por
México siendo que cada vez
México se extiende más en
Estados Unidos gracias a su corriente humana.
Digámoslo en el
siglo XXI: o vecinos distantes o amigos de respeto mutuo para siempre. Lo que no se puede permitir por más
tiempo es seguir siendo un traspatio donde los
mexicanos sufren largas filas y pagan por obtener un visado para
viajar a
Estados Unidos, pasando por revisiones denigrantes y en cambio un ciudadano
estadounidense entra y sale de territorio mexicano de la forma más cómoda y sencilla.
Por supuesto no se trata de provocar enconos, es una cuestión de
seguridad. Seguridad ante el
narcotráfico,
seguridad ante el enorme
contrabando de
armas y porque en
Tijuana, Ensenada,
Mexicali,
Ciudad Juárez,
Nuevo Laredo,
Matamoros y muchas otras ciudades cerca de la
frontera ingresan ciudadanos
estadounidense, algunos peligrosos, ex presidiarios, otros con fuertes adicciones y muchos como camellos que llevan
dinero o
droga de un sitio a otro para comerciar al menudeo.
La diferencia es que en la
frontera para cruzar hacia
Estados Unidos revisan a los
mexicanos, del otro lado los
estadounidenses entran al
país nada más con enseñar su pasaporte.
Por ende, si el
presidente Felipe Calderón, los legisladores y todos los
mexicanos queremos una
frontera segura primero requerimos establecer el visado para los
estadounidenses y segundo, reforzar también la
frontera hacia el sur de nuestro territorio, una verdadera coladera para todo lo que llega desde
América del Sur y
Centroamérica.
A COLACIÓN
Control de
armas y
narcotráfico han desquiciado la franja fronteriza de
México con
Estados Unidos. Hasta los minuteman han extendido su “cacería” además de
inmigrantes, a los Zetas, Latín King y narcos.
El problema es que con
grupos armados de uno y otro lado de la
frontera, hay caldo de cultivo para estallar un polvorín.
Estados Unidos tiene que controlar la
venta de armamento en las ciudades cercanas a la
frontera con
México, recientemente el
PRI en la
Cámara de Diputados advirtió que en el primer trimestre del año aumentó 10% la
venta de
armas recordando que el año pasado, de las 20 mil
armas que tanto el
Ejército como la
Policía decomisó a grupos de narcos, el 90% de éstas fueron fabricadas en
Estados Unidos.
Dichas
armas, asevera Edmundo Ramírez, diputado priísta salieron por
aduanas estadounidenses e ingresaron por
aduanas mexicanas en
vehículos particulares. Y nadie se dio cuenta. Es más fácil que el traslado suceda en
vehículos estadounidenses conducidos por gente de la
Unión Americana sujeta a una mínima o nula revisión.
Para todas aquellas
personas que hemos cruzado varias veces por
carretera la
frontera de
México hacia
Estados Unidos conocemos de sobra las inspecciones a la que somos sujetos, comenzando por la revisión exhaustiva del visado.
También hay otro aspecto por el cual debe valorarse la implantación de tal medida:
Ciudad Juárez.
Tras varios meses de ubicarse en la zona, en la
investigación realizada por el
escritor Rafael Loret de Mola plasmada en el
libro “Ciudad Juárez”, en la página 306 la comisionada
Guadalupe Morfín señaló al
maestro Loret de Mola: “Sí es cierto. Tenemos informes precisos de que, en 2001, había 756 agresores sexuales viviendo en
El Paso, trasladados desde distintas prisiones de
Estados Unidos. Luego, en 2004, en el
Departamento de
Policía de
El Paso, me dijeron que la cifra había disminuido situándose entre 600 y 700 los agresores con residencia allí”.
De
El Paso a
Ciudad Juárez, sólo hay que cruzar un puente, se puede ir y venir perfectamente en un
día, en una noche de juerga, tomarse unas
cervezas del otro lado y regresar a
casa en territorio americano. Así de simple.
Quizá por ello la razón de la
seguridad interna no debe verse más con lisonja ni con concesiones que tanto daño han ocasionado a la
sociedad mexicana.
*Economista y columnista especializada. Es candidato a doctor por la
Universidad de Alcalá, tiene dos
libros publicados y participa en distintos foros de
radio y
televisión con opiniones sobre
educación financiera,
economía y finanzas personales. Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com
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