MALA MEMORIA

Fecha: 2009-05-05 10:04:35por: Osiel Castillo Barraza (osielcastillo@mexico.com.)

Monterrey, N.L.- Desde que los españoles desembarcaron en lo que llamaron la Villa Rica de la Vera Cruz, los mexicanos siempre hemos abierto los brazos para nuestros hermanos iberoamericanos.

Pero hoy parece que la mala memoria les ha afectado y desde la Patagonia hasta el centro de Madrid parece haber un apartheid para los mexicanos y el miedo a que tengamos a flor de piel el virus de la influenza porcina.

La diáspora española en los años treintas recibió cobijo de parte del México que gobernaba Lázaro Cárdenas que de inmediato arropó a más de 400 niños en la Ciudad de Morelia, Michoacán. La Guerra Civil mostró a México como el paraíso de la libertad de las ideas y muchos españoles y sus descendientes lo agradecen.

Las balas y la represión de la dictadura en Argentina hicieron huir a miles de ciudadanos que recibieron en México oportunidades de desarrollo, cobijo y sustento. Jamás fueron maltratados.

Cuba siempre ha estado en nuestro corazón y más con el embargo comercial que le impuso Estados Unidos. Préstamos en efectivo, petróleo y víveres se han otorgado a nuestro hermanos caribeños que cerraron sus fronteras a México.

Los chilenos llegaron a nuestro país tras el derrocamiento de Salvador Allende: aquí encontraron trabajo y tierra fértil para desarrollarse en todos los campos y hasta hubo quejas de mexicanos que acusaban al Gobierno de darles los mejores empleos.

Recientemente falleció el llamado Padre de la Publicidad, Eulalio Ferrer, quien calificó a México como “La Capital mundial de la hospitalidad” quien nació en Cantabria pero amaba a nuestro país como a la tierra que lo vio nacer.

Hay elementos para seguir repasando la hospitalidad y lo buen anfitrión que somos en México, pero el espacio es corto.

Una cosa es tener precauciones con las enfermedades y otra cosa es que nos vean como apestados en países que consideramos hermanos.

Más sensatos ha salido nuestro vecino del norte, los Estados Unidos que no cerró su frontera, sino se apresta a investigar origen y cura del mal. Lo mismo la Unión Europa: desoyó a Nicolás Sarkosy de Francia que alarmado pedía que la UE se cerrara a México.

Vamos saliendo de la emergencia, poco a poco y, como se decimos en México, a los amigos los conoces en la cama del hospital o en la cárcel. Ahora sabemos quienes son nuestros amigos.

¡Qué decepción!

Se recomienda no tomar tan a pecho estas actitudes dada la peligrosidad de la pandemia. Sí: ¿Y la diplomacia?

En Corto...

La raza de bronce hemos resistido esta nueva prueba de la que saldremos fortalecidos...




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