LATRAGEDIA DE HERMOSILLO

Fecha: 2009-06-09 09:02:08por: Enrique Bautista Villegas (enriquebautistav@hotmail.com)

El incendio de la guardería subrogada por el IMSS a particulares en Hermosillo, Sonora, que hasta el momento ha dejado un saldo de 44 bebes muertos es sin lugar a dudas la desgracia colectiva por causas ajenas a la naturaleza más dramática que ha experimentado el país durante los últimos años. Es decir que su responsabilidad es totalmente atribuible a omisiones de personas e instituciones que deben ser llamadas a cuentas y sancionadas con todo el peso de la Ley.
Desafortunadamente no es este el único caso, ni el primero ni el último, que se han dado y se darán en un país saturado de leyes y reglamentaciones que no se respetan, más frecuente que esporádicamente.
La desgracia de Hermosillo es el resultado de omisiones de las autoridades responsables de vigilar el cumplimiento de normas básicas en materia de protección civil para el inmueble que albergaba la guardería siniestrada.
No había, de acuerdo a los reportes de los medios, salidas de emergencia, extinguidores, sistema contra incendios, un protocolo de desalojo para emergencias. La guardería estaba habilitada en una nave o inmueble con techos comunes o intercomunicados con los de las instalaciones de un centro llantero y una bodega gubernamental, con alto riego de siniestralidad, como ha quedado claro.
Quienes hayan aprobado otorgar la licencia para que en esas condiciones operara la guardería son cuando menos funcionarios irresponsables que deben ser llamados a cuentas, sean éstos municipales, estatales o del IMSS, y deben ser sancionados con todo el peso de la Ley, lo mismo que quienes tenían subrogada la responsabilidad de operarla.
Lo grave de la tragedia de Hermosillo radica además en el hecho de que el siniestro se hubiera podido evitar si los reglamentos de protección civil se hubieran respetado. Su violación y omisión son sólo un botón más de la ineficiencia e impunidad con que operan muchas de nuestras instituciones sin distinciones de ninguna especie: Recordemos las tragedias del News Divine y del Lobombo, en la ciudad de México. En todas ellas estuvieron involucrados por comisión o por omisión, funcionarios federales, estatales, municipales y empresarios inescrupulosos, siempre dispuestos a aceitar la maquinaria de la burocracia ante cualquier atorón.
La tragedia de Hermosillo es un muestra de la descomposición de la sociedad mexicana en un contexto de contradicciones sociales, pobreza, desempleo, inequidad, en la que sus actores están dispuestos a quebrantar cualquier norma y principio ético o jurídico con el fin de lograr sus objetivos particulares, no importando para ello pasar por encima del interés público o la seguridad de la sociedad, como estos hechos lo demuestran.
Hoy mismo nos enteramos de la decisión de un Juez de Distrito que ha otorgado un amparo a una línea aérea nacional cuyas operaciones habían sido suspendidas por que la autoridad responsable de regular el transporte aéreo comercial había determinado que la misma no cumple con el mantenimiento requerido en sus equipos para otorgar seguridad a sus usuarios. Al respecto, la primera reacción de la autoridad responsable ha sido la de lavarse las manos y responsabilizar de un eventual tragedia aérea al funcionario del poder judicial, desatendiendo la responsabilidad que tiene el Poder Ejecutivo frente a la sociedad.
Resulta inaplazable la construcción de acuerdos políticos mínimos para recuperar en el país el imperio de la Ley, anteponiendo el interés público a los objetivos mezquinos de particulares y grupos de poder. Sin embargo, pareciera que estos graves llamados de atención son vistos como eventos aislados, y no como el resultado ya cotidiano del dejar hacer, dejar pasar.


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Fecha: 2009-06-09 09:02:08por: Enrique Bautista Villegas (enriquebautistav@hotmail.com)