China y su calzado
De México a la UE
| Fecha: 2009-06-18 09:48:46 | por: |
COLUMNA POR LA ESPIRAL CLAUDIA LUNA PALENCIA
POR LA ESPIRAL
*Claudia Luna Palencia
-China y su calzado
-De
México a la UE
-Una
industria en quiebra
A nivel
mundial, para contrarrestar el embate chino hace falta echar mano de una muralla de aranceles, políticas proteccionistas, reforzamiento de
aduanas y fiscalización del
contrabando.
China se sabe todas las estrategias para que nadie le gane la
carrera en el
comercio mundial,
Alemania aprendió la lección demasiado tarde cuando en 2007 el gigante rojo lo desbancó de su sitio de los mayores exportadores del
mundo.
Nos guste o no cada vez más los productos chinos son un referente de
mercado por cuanto costos de
producción y
precios para el consumidor, la
calidad siempre es cuestionada, sin embargo, hay una gran
masa cuyas decisiones de
compra penden más del
precio que de la
calidad y es allí donde muchos
productores salen perdiendo, simplemente no pueden competir contra lo chino.
México por ejemplo ha resentido la
competencia de las mercancías chinas tanto en el
mercado estadounidense como en el
mercado local.
Muchos
productores nacionales han quebrado, sucumbiendo su actividad, desarmados para contrarrestar la
competencia que la importación de productos chinos implica en sectores como el del juguete,
textil,
calzado, aparatos eléctricos,
videos y modulares, etc.
Por ende, no es
gratuito que industrias como la del juguete haya reducido a tal grado cuya existencia peligra en el
futuro en
México porque además los propios adelantos tecnológicos han calado hondo en los
niños que prefieren una Wii, PlayStation, Nintendo o PSP a los juguetes tradicionales.
Pero también hay otros sectores en crisis, el del
calzado es uno de ellos, los fabricantes en entidades como
Guanajuato requieren de un
programa especial para resistir la
competencia del
calzado made in
China y fortalecerse en aras de superar la
competencia.
Las
familias que en
León,
Guanajuato crearon talleres fabriles para
vivir del
calzado y lo colocan en las ferias de la región y luego en otras entidades del
país, enfrentan todo tipo de dificultades para subsistir de la
producción y
venta del
calzado local y no es un problema de que la
piel sea mala, sino de la
competencia del
calzado chino con
zapatos de 30 o 40
pesos de imitación
piel.
Los
mexicanos debemos reflexionar muy bien de qué forma estamos apoyando a nuestra plataforma productiva, muchos de ellos son micros, pequeños y medianos
productores el principal foco de
trabajo en el
país.
Salvo por los alimentos, la mayoría de los
artículos que tenemos en
casa, incluyendo la ropa provienen de un
país asiático, principalmente de
China. ¿En dónde está la
producción mexicana? ¿De qué forma apoyamos a los consumidores locales?
En razón de la balanza
comercial, los defensores del
libre comercio y la postura exportadora tendrán de sobra justificaciones numéricas. En términos de la
economía interna, ¿qué tan
bueno es abaratar la
producción para colocar los
artículos fabricados en la mesa de un consumidor extranjero, generalmente
estadounidense, y descuidar al consumidor local arrojado prácticamente a comprar productos importados?
El
comercio internacional va más allá de una ecuación de términos de intercambio, de lo que produce A y lo que produce B, en
tiempo, costos, ventajas naturales, geográficas, productivas, etc. Estamos abusando del liberalismo
comercial cayendo en un libertinaje dañino para la planta productiva
nacional, desprotegida por las políticas rectoras del
gobierno, atrapada para seguir compitiendo en el
mercado exportador y condenado a comprar todo lo que viene de afuera.
De
China, algunos analistas escriben aduciendo que
México no debe temerle, concuerdo en la búsqueda de alianzas e intercambios unos que por cierto no llegan con la magnitud y celeridad deseada, no con los basamentos para sacarle provecho al acuerdo. Insisto miremos a
Brasil.
Al gigante asiático hay que respetarlo y desafiarlo, contrarrestándolo vía un marco arancelario antidumping (poner
tarifas hasta que se nivele el
precio del producto de importación con su similar mexicano) y una lucha agresiva para reducir y frenar el
contrabando.
Los productos chinos han ocasionado grandes males y trastornos a la
economía mexicana, propiciados por ese descuido de la política
comercial obsesionada por
exportar dejando al consumidor
nacional a merced de lo barato extranjero, que no es siempre lo mejor.
GALIMATÍAS
La
Unión Europea (UE) tiene como premisa consumir lo hecho en
casa y absorber una parte de importaciones a manera de cupos. Precisamente comienza a prevenir la invasión china antes de que sea demasiado tarde.
Hace un par de años, la Comisaría de
Comercio de la UE, con sede en
Bruselas,
Bélgica, anunció que
China pagaría durante dos años un arancel del 16.5% a los
zapatos provenientes de ambos
países para reducir el dumping. Además los 25
países miembros de la UE aprobaron fijar un arancel en las importaciones de
calzado vietnamita del 10 por ciento.
La razón comunitaria es muy clara: proteger el
calzado de cuero fabricado en
España,
Portugal,
Francia y otros
países mediterráneos.
En el caso de la UE para el
calzado importado de
China son aranceles compensatorios menores al 17 por ciento.
En
México, recuerdo que en
tiempos de José Ángel Gurría al frente de Bancomext, lo más arriesgado para frenar el dumping fue un arancel del 3000% a los juguetes chinos.
Con todo y lo exorbitante que suena, la decisión fue conservadora para una
industria juguetera que exigía al menos aranceles compensatorios cercanos al 10000% para nivelar los
precios de los juguetes chinos importados con los
nacionales.
SERPIENTES Y ESCALERAS
En 2005,
China se convirtió en la tercera mayor potencia importadora y exportadora de mercancías del
comercio mundial. En 2007 desbancó a
Alemania y amenaza a
Estados Unidos con quitarle el cetro.
También la pelea de
China con
Estados Unidos sucede en el terreno de Iberoamérica. En los nueve primeros
meses de
2008,
China incrementó 52% sus
exportaciones a Iberoamérica.
De forma coloquial se habla de “otra forma de hacer las Américas” desde la
visión asiática donde lo que prima es competir con bajísimos costos y
precios, dejando de lado la
calidad. Y sobre todo colocar sus mercancías en los
países a como dé lugar, sin importar los términos de
competencia ni las reglas del
juego, de lo que se trata es de vender.
*Economista y columnista especializada. Es candidato a
doctor por la
Universidad de Alcalá, tiene dos
libros publicados y participa en distintos foros de
radio y
televisión con opiniones sobre
educación financiera,
economía y finanzas personales. Puede contactarla en: claulunpalencia@yahoo.com
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