50-De la hipocresía Hipocrática

Fecha: 2009-09-07 18:04:33por: Antonio Andrade (antonio@andrade.as)

El juramento de Hipócrates –considerado el padre de la medicina- es aquel que prestan los médicos al finalizar sus estudios y con el cual se comprometen “con todas sus fuerzas y voluntad” de manera personal, ante sus colegas y maestros de la siguiente manera:

“Por Apolo médico y Esculapio, juro: por Higias, Panacace y todos los dioses y diosas a quienes pongo por testigos de la observancia de este voto, que me obligo a cumplir lo que ofrezco...

Tributaré a mi maestro de Medicina igual respeto que a los autores de mis días... fijaré el régimen de los enfermos del modo que le sea más conveniente, según mis facultades y mi conocimiento, evitando todo mal e injusticia.

No me avendré a pretensiones que afecten a la administración de venenos, ni persuadiré a persona alguna con sugestiones de esa especie; me abstendré igualmente de suministrar a mujeres embarazadas pesarios o abortivos. Mi vida la pasaré y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza...

Si observo con fidelidad mi juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí, la suerte adversa"

Desafortunadamente, quines laboramos y colaboramos para este periódico, fuimos testigos de la enorme hipocresía con que algunos doctores –practicantes y residentes de la clínica número 72 del Instituto Mexicano del Seguro Social-, portan la bata y de cómo con la frente muy en alto por la significación de su puesto dentro de la sociedad, pasan por encima del verdadero sentido de humanidad que su facultad de médicos les exige.

Diagnósticos errados por negligencia, falta de interés o de adecuados conocimientos, emética soberbia, disposición nula por informar debidamente a quienes acompañan a los pacientes y una enorme capacidad por discutir cuestiones poco importantes que solo responden a sus caprichos y no a las ciertas necesidades de los DERECHOHABIENTES, son algunas de las cosas que puede uno enfrentar no solo en la clínica mencionada sino en todos y cada uno de los hospitales de dicha institución.

Sea o no de nuestro agrado, muchos médicos, enfermeras, camilleros, pasantes y empleados en general –no todos, solo la mayoría- que laboran bajo el manto protector del águila nacional, solo prestan sus servicios con la finalidad de cumplir un trámite y no con el sentido de ayuda que el hecho requiere y no consideran que cada uno de los enfermos que ellos maltratan, son quienes durante años han provisto a la institución de los recursos económicos con que cuenta y que gracias a ellos pueden percibir sus sueldos –en algunos casos demasiado altos- o ser acreedores a ese sello que habrá de permitirles graduarse.

URGE que las autoridades “competentes” pongan un freno primeramente al saqueo monetario que mantiene al IMSS como un hervidero de atención precaria y que depuren sus filas porque no es posible que los mexicanos pasemos años de nuestras vidas pagando nuestras cuotas correspondientes, enriqueciendo a tanto jinche e inútil fulano de tal y poniendo tantos platos de alimento en tantas malagradecidas mesas para que al momento de requerir ser atendidos, nos encontremos con un cerco de valemadrismo médico y con decenas de empleaduchos comprometidos únicamente con sus bolsillos.

Ojalá algún día este puñado de carniceros mal llamados doctores, caigan en manos de sus semejantes para así, ser honrados entre los hombres, tal y como se lo merecen.

¿De verdad no hay nadie con el suficiente interés y pantalones para poner fin a tanto inhumano trato?

Antonio Andrade
www.antonioandrade.com.mx


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Fecha: 2009-09-07 18:04:33por: Antonio Andrade (antonio@andrade.as)