50-De la hipocresía Hipocrática
| Fecha: 2009-09-07 18:04:33 | por: |
El juramento de Hipócrates –considerado el
padre de la medicina- es aquel que prestan los
médicos al finalizar sus estudios y con el cual se comprometen “con todas sus fuerzas y voluntad” de manera personal, ante sus colegas y
maestros de la siguiente manera:
“Por Apolo
médico y Esculapio, juro: por Higias, Panacace y todos los dioses y diosas a quienes pongo por testigos de la observancia de este voto, que me obligo a cumplir lo que ofrezco...
Tributaré a mi
maestro de Medicina igual respeto que a los autores de mis
días... fijaré el régimen de los
enfermos del modo que le sea más conveniente, según mis facultades y mi conocimiento, evitando todo mal e injusticia.
No me avendré a pretensiones que afecten a la
administración de venenos, ni persuadiré a
persona alguna con sugestiones de esa especie; me abstendré igualmente de suministrar a
mujeres embarazadas pesarios o abortivos. Mi
vida la pasaré y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza...
Si observo con fidelidad mi juramento, séame concedido gozar felizmente mi
vida y mi profesión, honrado siempre entre los
hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí, la suerte adversa"
Desafortunadamente, quines laboramos y colaboramos para este
periódico, fuimos testigos de la enorme hipocresía con que algunos doctores –practicantes y residentes de la
clínica número 72 del Instituto Mexicano del
Seguro Social-, portan la bata y de cómo con la frente muy en alto por la significación de su puesto dentro de la
sociedad, pasan por encima del verdadero sentido de humanidad que su facultad de
médicos les exige.
Diagnósticos errados por negligencia, falta de interés o de adecuados conocimientos, emética soberbia, disposición nula por informar debidamente a quienes acompañan a los pacientes y una enorme capacidad por discutir cuestiones poco importantes que solo responden a sus caprichos y no a las ciertas necesidades de los DERECHOHABIENTES, son algunas de las cosas que puede uno enfrentar no solo en la
clínica mencionada sino en todos y cada uno de los
hospitales de dicha institución.
Sea o no de nuestro agrado, muchos
médicos, enfermeras, camilleros, pasantes y
empleados en general –no todos, solo la mayoría- que laboran bajo el manto protector del águila
nacional, solo prestan sus servicios con la finalidad de cumplir un trámite y no con el sentido de ayuda que el hecho requiere y no consideran que cada uno de los
enfermos que ellos maltratan, son quienes durante años han provisto a la institución de los recursos económicos con que cuenta y que gracias a ellos pueden percibir sus sueldos –en algunos casos demasiado altos- o ser acreedores a ese sello que habrá de permitirles graduarse.
URGE que las autoridades “competentes” pongan un freno primeramente al saqueo monetario que mantiene al
IMSS como un hervidero de atención precaria y que depuren sus filas porque no es posible que los
mexicanos pasemos años de nuestras
vidas pagando nuestras cuotas correspondientes, enriqueciendo a tanto jinche e inútil fulano de tal y poniendo tantos platos de alimento en tantas malagradecidas mesas para que al momento de requerir ser atendidos, nos encontremos con un cerco de valemadrismo
médico y con decenas de empleaduchos comprometidos únicamente con sus bolsillos.
Ojalá algún
día este puñado de carniceros mal llamados doctores, caigan en manos de sus semejantes para así, ser honrados entre los
hombres, tal y como se lo merecen.
¿De verdad no hay nadie con el suficiente interés y pantalones para poner fin a tanto inhumano trato?
Antonio Andrade
www.antonioandrade.com.mx
Más artículos de Antonio Andrade
Artículos de hoy en Lapalabra.com
| Fecha: 2009-09-07 18:04:33 | por: |