Palomas

Fecha: 2009-10-10 16:58:15por: Vanessa Nieto Terrazas (io@lapalabra.com)

Las palabras golpean mi cabeza como palomas furiosas y ciegas chocando en un edificio mal iluminado.

Se aceleran, chocan y caen con desparpajo.

Hay tanto sobre qué escribir, hay tanto tiempo perdido en las arrugas del ocio envejecido que siento que mis dedos no articulan como debe ser.

Huelga de palabras, huelga de voz, de presencia que alborota por el simple hecho de estar; me han llevado remolinos de conflictos que no son míos, se me acusa de ser, de decir, de pensar y tal vez he pecado por poner en duda el ser, el pensar y el decir mientras me acomodo el cabello alborotado por aquellos vientos ajenos que me pasaron por encima agotándome.

Trato de no dejar morir las palomas que abatidas después del choque cayeron a mi piso en blanco, trato de hacer servir las miradas que se topan con la mía en la cotidianidad de un subterráneo, de un autobús, de un pasillo de edificio a las 18.30, hora en que los ancianos se siente más solos que nadie en el mundo... los ancianos y los que tenemos el corazón agrietado.

Trato con teatro y a cada movimiento y acción me cuestiono a mi misma ¿para qué? ¿qué diferencia hace? ¿por qué esto que hago puede ser trascendente? y entonces me proyecto en una montaña Tibetana en contraste, cuestionándome si estaré tan desubicada como anacrónica mi referencia, o si sentiría como si llegara a un viejo hogar olvidado y cubierto de nieve, como la dueña original reviviendo la chimenea con maderos nuevos y una sonrisa de paz en el rostro. Hogar.

Recuerdo ahora de golpe el hielo glaciar que me dio la mano hace 4 semanas, el encuentro con esa parte de la Tierra, tan fría, tan vital, tan cambiante, tan viva, tan azul, la Patagonia y sus "brisas" azules también y esa gente tan lejos de todo, tan austral, tan cálida en su heladera, en el punto justo bajo la no-capa-de-ozono, los invasores acogedores, los humanos somos más humanos cuánto menos somos en cantidad. En la Patagonia te explican que se necesita 1 hectárea de estepa para el óptimo crecimiento de cada 5 cabezas de ganado bovino, y yo me pregunto si algún día sabremos cuántas hectáreas necesitamos por cabeza humana para crecer óptimamente sin generar demencias, sabiendo respetar lo que no es nuestro (empezando por aquel ser vivo que no soy yo, y sin embargo sí soy yo), enriqueciendo la Tierra no complotando contra ella pensando que tendremos más... ¿más qué pregunto yo? más ¿para qué?...

Empecé con palomas negras y terminé con espectros...

Así las cosas...

V.



Más artículos de Vanessa Nieto Terrazas
Artículos de hoy en Lapalabra.com

Fecha: 2009-10-10 16:58:15por: Vanessa Nieto Terrazas (io@lapalabra.com)