EXCELSIOR En memoria de Bambi
| Fecha: 2009-11-23 14:21:57 | por: |
La agencia Notimex informa que se invalidó la
venta del
antiguo periódico Excelsior en
2006 y que los cooperativistas deberán entrar en posesión de sus bienes, pero inmediatamente se explica que puede haber apelación, amparo y demás del “Nuevo Excelsior”. En suma que el juicio es muy relativo y que el
Grupo Angeles, los
hoy presuntos dueños del
periódico, Olegario Vázquez Raña y Marta Sahagún de
Fox, son unos angelitos. Cosas que desesperan . El delito poderoso se comete rápido y sin que nadie intervenga, pero la reparación tiene que pasar por mil tamices para dar
tiempo a los
delincuentes a escapar aunque sea por la tangente. Y la
justicia, la verdadera, rara vez se ejerce. Es esa
corrupción la que ha llevado a este
país al caos . Y del rubro “corrupción”, el de la “impunidad” de los poderosos es el elemento creador de los problemas . Esta es la nota original :
Un
juez federal invalidó la
venta del
periódico Excélsior al
Grupo Empresarial Angeles (Aerogea) ocurrida en
2006 y determinó que la
asamblea en la cual se acordó la transacción fue ilegal, por lo que ordenó la restitución de todos los bienes a los cooperativistas. El
Juez 2 de Distrito en Materia Civil en el
Distrito Federal, Refugio Ortega Marín, declaró la nulidad de la
asamblea de la Sociedad Cooperativa de Responsabilidad Limitada celebrada el 23 de
enero de
2006, en la que se acordó la
venta del
medio de
comunicación al citado
grupo empresarial. Por haberse presentado diversas irregularidades, el
juez declaró "la nulidad absoluta del contrato privado de
compra-venta, el 23 de
enero de
2006", mediante el cual Excélsior Compañía
Editorial, Sociedad Cooperativa de Responsabilidad Limitada, vendió el diario a Aerogea, Sociedad Anónima de
Capital Variable". Apuntó que en consecuencia también "se declara la nulidad absoluta" del instrumento 87 mil 454, de esa misma
fecha del protocolo del Notario Público número 50 del
Distrito Federal, Joaquín Talavera Sánchez, que contiene la protocolización del contrato. En el expediente 88/2006 el
juez también invalidó la designación de Armando Heredia Suárez y Francisco Javier De Anda Herrera como apoderados, delegados de la
asamblea y liquidadores de los cooperativistas de Excélsior, llevada a cabo en la Asamblea General de Socios. Por dicha razón, el
juez condenó a Heredia Suárez y De Anda Herrera a rendir cuentas a los cooperativistas, respecto de todos y cada uno de los actos jurídicos y contratos que hayan celebrado con base en las facultades que hubiesen ejercido en términos de dicho mandato, en un plazo de 20
días. Un
grupo de cooperativistas
demandó el procedimiento de
venta del que fuera conocido como "El
periódico de la
vida nacional" por considerar que las asambleas de la cooperativa en las cuales se acordó la transacción con
Grupo Aerogea fueron convocadas y desarrolladas sin apego a la legalidad. Entre otros resolutivos del
juez federal se declaró la nulidad de la cesión de los
derechos derivados de las marcas propiedad de la cooperativa a
Grupo Angeles, acordados en la misma
asamblea del 23 de
enero de
2006. De igual manera, ordenó la restitución de los
derechos derivados de las marcas propiedad de dicha cooperativa y de las Reservas de
Derechos al Uso
Exclusivo de Publicaciones Periódicas, propiedad de la cooperativa, que le fueron enajenados mediante los contratos de
compra-venta celebrados en la
asamblea que fue anulada.
A raíz de esta sorprendente y estupenda decisión judicial ha vuelto a renacer también la legendaria
historia super heroíca de
Julio Scherer y de sus colaboradores, los que se fueron con él y los que se quedaron . El director de Excelsior en 1976 fue expulsado de otra
asamblea de la Cooperativa por órdenes de Luis Echeverría. Y el
periódico cayó en manos de Regino Díaz Redondo, un reportero de
deportes que había convertido en su mano derecha y lo traicionó . Es una
historia que todo
mundo conoce. Salvo la del Holocausto, no hay otra de la que se haya hablado más en
México. Los jóvenes, que no la conocen pueden buscarla si les interesa en
internet en un 2 por 3. Así que no dejemos que la
historia de 1976 oculte la de
2006 que tratan ya de hacer olvidar “Los Angeles”,Olegario y Marta Sahagún, socios
comerciales en pequeños
negocios como
Hospitales los Angeles, en donde parece tener
intereses también Labastida ,el candidato perdedor del
PRI en el
2000 vs Vicente
Fox,
presidente de Mexico 2000-2006, y
hoteles Camino Real, entre otros. Recordemos el articulo de
Miguel Angel Angel Grandados Chapa , Los Olegarios se van de compras.
Es más tétrica ,sangrienta e irresuelta la
historia de Excelsior
2006 que la de Excelsior 1976. La
historia a la que me refiero fue recogida por varias
agencias y publicada con bastante discreción por diarios de otros
países como el Clarín de
Buenos Aires y el 18 de
noviembre 2006 , hace exactamente 3 años con el título
“ Es el tercer
periodista muerto este
mes en ese país” y a letra dice:
Asesinaron a puñaladas en
México al ex director del diario Excelsior
El ex director de uno de los diarios más
antiguos de
México, el Excelsior, fue hallado muerto en su
departamento del
Distrito Federal, siete
días después de publicar un
libro crítico al
gobierno, al
empresariado y a personal del diario. A José Manuel Nava Sánchez, 53 años, director del diario entre
2002 y 2005 tras una larga
carrera en ese
medio, lo halló muerto el jueves a la mañana la
empleada de limpieza. Tenía dos heridas de
arma blanca en su cuello y tórax, informó luego la Procuraduría. Según la portavoz policial Patricia Espinoza, la
muerte de Nava fue por homicidio, pero no dio otros detalles.
El
clima político en
México está agitado, con un grave
conflicto social en
Oaxaca, el rebrote guerrillero en
Guerrero, el
asesinato de tres
periodistas y una antesala complicada para la asunción del próximo
presidente,
Felipe Calderón, que la oposición promete resistir por sus denuncias de fraude en las recientes
elecciones. Ayer, el
actor Gael García
Bernal dijo al diario La Jornada: "Este
país es un desmadre".
Nava trabajó en el Excelsior por 30 años y fue corresponsal en
Washington antes de ser director. Dejó el diario en 2005 y hace una
semana había publicado un
libro (Excelsior, el asalto final) en el cual culpaba al
gobierno, a
empleados del diario y a
empresarios por la caída del diario, que funcionaba como cooperativa. Octavio Colmenares, de la
editorial Libro para Todos, dijo que el
libro "desenmascara a individuos que en la
vida diaria parecían ser muy honestos y
buenos y en verdad eran terribles". Pero agregó que no había razón para sospechar que la
muerte tuviera relación con el
libro y que ni él ni Nava habían recibido amenazas.Este
mes ya mataron a Misael Tamayo Hernández,
periodista de
Zihuatanejo que publicó notas sobre el
crimen organizado y la
corrupción oficial, y a un reportero
estadounidense de Indymedia que cubría el paro en
Oaxaca.” (extracto).
En
México circularon versiones terribles del “ajusticiamiento” de
Juan Manuel Nava y finalmente la
investigación cayó como miles de otras el olvido. Sólo quedó en la
memoria popular la idea de que lo asesinaron salvajemente 8
días después de haber presentado su
libro : “El ASALTO FINAL A EXCELSIOR” en cuya presentación habló de los múltiples buitres que quisieron engullirse al
periódico sin tener los recursos. De esa alocución extraigo esta apabullante acusación póstuma:
“Uno que sí contaba con los recursos económicos y con la
infraestructura para adquirir Excélsior y con él todas sus valiosísimas propiedades. Ese es el que, en la portada de Jacqueline
Juárez, está representado como el buitre que logra dar el “picotazo mortal”, el que aniquila al Búho en una operación claramente orquestada y facilitada desde los más altos niveles del
gobierno federal.
El
gobierno tenía una estrategia despiadada y bien definida. Se trataba de dejar que Excélsior se consumiera solo en agonía. Todo tenía que parecer el resultado natural de un deterioro constante producto de las intrigas y pleitos internos y de sus enormes pasivos fiscales y de su inhabilidad, propiciada en gran parte por el propio
gobierno, para hacer frente a sus gastos más elementales como la
compra de
papel, tintas y otros insumos fundamentales para la
producción del diario y, a veces, cuando se podía, pagar una mísera “ayuda de nómina”, como se le llamaba, a socios y
trabajadores de apenas 700
pesos semanales. Eso, claro, cuando se podía… y muchas, muchas veces ni eso se podía. Al final, la
muerte del Excélsior clásico fue efectivamente producto de sus
conflictos e intrigas internas, pero con mucha ayuda del exterior.
A mí, como director, me parecía extremadamente sospechoso que por más que trabajáramos con el
gobierno para llegar a acuerdos que abordaran la problemática de fondo de la
empresa, nunca, jamás, se pudo aterrizar uno solo de esos acuerdos, aunque fuera el más pequeño de ellos. Siempre, invariablemente, surgía un obstáculo de último minuto que echaba todo abajo. Una revuelta interna de quienes se empeñaron en destruir a la cooperativa, una extraña complicación técnica, incumplimientos de los miembros del Consejo de Administración, siempre nos fue imposible entablar una negociación seria y fructífera con el
gobierno federal.
La problemática del
periódico era complejísima. Aparte de nuestros pasivos laborales, que ascendían a más de 150
millones de pesos, teníamos pasivos fiscales con la
Secretaría de Hacienda que excedían los 3,000
millones de pesos; pasivos con el
Seguro Social que también excedían los 50
millones de pesos, pasivos con el Infonavit que se acercaban a los 10
millones. Es decir, una deuda tan solo con el
gobierno federal, que excedía el valor total de la
empresa. La reacción de los
funcionarios con los que abordamos esta problemática tan compleja, como de urgente
solución, era por decirlo en términos blandos, de indiferencia, displicente, sin ninguna voluntad real de tenderle la mano a una
empresa de interés
social.
Que diferente fue su reacción, su colaboración, cuando la Sociedad Cooperativa de Responsabilidad Limitada se convirtió en Sociedad Anónima. Ya en manos del gran
capital, los pasivos fiscales parecieron evaporarse como por
arte de
magia en su enorme mayoría. Al
Seguro Social se le pagó una fracción de lo que se le debía en
realidad y en cuestión de menos de dos
semanas, la problemática que durante años nos atormentó y para el
gobierno había sido irresoluble, pasmosamente se resolvió. El propio
secretario de
Hacienda lo dijo en una ocasión. “De Excélsior ni me hablen, ese problema no tiene solución”. Pero era irresoluble tratándose de nosotros, los
trabajadores de una
empresa de interés
social. Para nosotros, las
puertas del
gobierno federal estaban cerradas a piedra y lodo. Para el gran
capital, les fueron abiertas de par en par y con alfombra roja.
Las condiciones en que se da la transferencia de la propiedad de Excélsior al
Grupo Empresa , propietaria del
Grupo Imagen , el que absorbió Excélsior, evidencian una cercanía cuando menos inusual, nebulosa, opaca, con la llamada pareja
presidencial. Este tipo de operaciones simple y sencillamente no prosperan sin la bendición de la
Presidencia de la
República. La operación, por cierto, ha sido ya denunciada en tribunales por un
grupo de cooperativistas convencidos de que fuimos víctimas de
venta fraudulenta”.
P:D.Publiqué 11 años en Novedades y en Excelsior otros 11 años en dos etapas. La primera entre 1984 y 1991 cuando la dirección Díaz Redondo- Barrenechea, le ofrendó en
junio de ese año mi cabeza a
Carlos y a Raúl Salinas de Gortari.Me atreví y se atrevieron a publicar que los Salinas hacían
negocios y querían quedarse con el Hipódromo de las Américas concesionado a su padrino Justo Fernández. Suficiente para que me amenazara en el diario de perseguirme por calumnia el propio
Procurador de
Justicia de la
Nación, Ignacio Morales Lechuga. Tuve algunas invitaciones a otras tribunas. Una a La Jornada del entonces director ,
Carlos Payán, curiosamente
amigo de Salinas.Pero lo que yo quería era protestar contra él y no escribir
artículos mientras Salinas estuviera en el
poder.
El Financiero me rescató a fin de 1994, año trágico en que un
periodista no se podía negar a escribir. Con la
buena dirección de Rogelio
Cárdenas y Ramos Esquivel estuve tranquila durante 5 años, hasta que apareció la mano de Salinas , en la
persona del censor Luis Acevedo. Y me fui. En 2001, otro director estimable, Armando Sepúlveda, en el ya paupérrimo Excelsior , me invitó a “combatir”. Lo hice con entusiasmo hasta 2004, con
compañeros como Fausto Fernández Ponce. Decía Alazraki que nos “posicionábamos en buen lugar”. Pero éramos nacionalistas, antiimperialistas, no del gusto de Foxcola y del
PAN. La Cooperativa impuso al malogrado Nava y me fui al Monitor de Gutiérrez Vivó, otro enemigo de Marta Sahagún, que no descansó hasta que
Calderón lo destruyó. Tango de las causas perdidas mi largo tránsito por los “periódicos nacionales”… de mi
ciudad. Por
fortuna hay grandes
periódicos en ciudades más generosas y por lo menos abrí caminos.
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