53-De todos los males, el menos

Fecha: 2009-12-05 00:18:58por: Antonio Andrade (antonio@andrade.as)

A partir del truculento sorteo mundialero, resultará curioso encender el televisor, sintonizar la radio y hojear los diarios nacionales porque a todas luces se adivina que lo verdaderamente importante para los medios de comunicación mejor posicionados del país, es sin más ni menos, el jugoso ingreso que dicha noticia les representa y digo curioso porque sin importar que en Monterrey –y no solo en Monterrey sino en el territorio nacional entero- el crimen organizado le siga ganando terreno notoriamente a las autoridades, que aún sea posible escuchar historias como la de Iztapalapa donde, mientras nuestra nueva vergüenza nacional –y títere de quien sabe que peso pesado de la política- popularmente nombrada “Juanito” protagoniza el más nauseabundo teatrito de la escena parlamentaria, ciento siete personas –hombres y mujeres- entre los catorce y los setenta años, vivieran bajo condiciones de esclavitud –protegido el autor de tal aberración existencial, por quien sabe que peso pesado del gremio policíaco- por al menos ocho años, que verdaderamente el distrito federal se esté quedando sin agua y que nadie –excepto los habitantes- resulte verdaderamente responsable de tal hecho, que nuestro cada día menos popular presidente siga sin cumplir su promesa de campaña –misma que le consiguió un sinfín de votos a favor- de erradicar por completo el pago de tenencia, que las aguas sigan abandonando su curso por la falta de criterio, de escrúpulos y de decencia de un puñado de empleadetes –actuales y pasados- e inundando severamente colonias y colonias a lo largo y ancho del país, dejando a centenares de familias en completo desamparo, que los ex-empleados de la extinta paraestatal Luz y Fuerza del Centro continúen organizando caóticos paros viales sin que nadie sea capaz de ponerles un hasta aquí y meterlos en cintura –no olvidemos que en su mayoría, los ex empleados de la mencionada, vivieron de gorra y a nuestras costillas por décadas-, que haya más de siete millones de jóvenes en edad productiva sin cursar estudio alguno y sin ejercer empleo alguno de manera legal, completamente expuestos a la seducción monetaria del hampa porque los dirigentes del país no tienen la capacidad necesaria para brindarles las oportunidades que requieren y pero aún, que el rector de nuestra máxima casa de estudios –José Narro, UNAM- se aviente la oligofrénica puntada de decir al respecto que “hace falta una revisión en la escala de valores de la sociedad actual, misma que pareciera privilegiar más la acumulación rápida de dinero que el esfuerzo, el trabajo o la honestidad” aún a sabiendas de la conocida y notoria incapacidad desarrolladora y creativa de quienes nos gobiernan –sin mencionar que un considerable número de los estudiantes inscritos en su máxima casa, forman activa parte de este creciente, nocivo y parasitario gremio de ninis-, es más, ni siquiera importa que día con día aumenten los índices de pobreza, que las empresas más poderosas del país no paguen impuestos, que nuestros servicios públicos sigan siendo insuficientes y deplorables y mucho menos que gran parte de los habitantes del país nos encontremos ya al borde del estallido social por tanta mugre en que nos tienen sumergidos si por fin se nos ha cumplido el sueño de que nuestra adorada selección futbolera dé la patada inicial del venidero mundial 2010.
Solo entonces tanta sangre, tanto cadáver, tanto muerto de hambre, tanto desgraciado ladrón, tanto mentiroso, tanto corrupto y tanta lacra social, pasarán a segundo grado porque nuevamente los mexicanos -perfectamente bien manipulados y distraídos- encontraremos el pretexto idóneo para unir nuestras voces, nuestras esperanzas y nuestros esfuerzos cotidianos en pos de una auténtica identidad patriota.

De todos los males, lector, el menos falto de importancia siempre será aquel que nos haga voltear la mirada hacia otro sitio, ignorando por completo nuestras realidades, por lo pronto yo ya tengo lista mi bandera tricolor, mi corneta de plástico y mi matraca, para salir corriendo a celebrar calle por calle, en caso de que todo salga mal y las cosas en el país realmente cambien.

Antonio Andrade
www.antonioandrade.com.mx


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Fecha: 2009-12-05 00:18:58por: Antonio Andrade (antonio@andrade.as)