53-De todos los males, el menos
| Fecha: 2009-12-05 00:18:58 | por: |
A partir del truculento sorteo mundialero, resultará curioso encender el televisor, sintonizar la
radio y hojear los diarios
nacionales porque a todas luces se adivina que lo verdaderamente importante para los
medios de comunicación mejor posicionados del
país, es sin más ni menos, el jugoso
ingreso que dicha
noticia les representa y digo curioso porque sin importar que en
Monterrey –y no solo en
Monterrey sino en el territorio
nacional entero- el
crimen organizado le siga ganando terreno notoriamente a las
autoridades, que aún sea posible escuchar historias como la de
Iztapalapa donde, mientras nuestra nueva vergüenza
nacional –y títere de quien sabe que
peso pesado de la política- popularmente nombrada “Juanito” protagoniza el más nauseabundo teatrito de la escena parlamentaria, ciento siete
personas –hombres y mujeres- entre los catorce y los setenta años, vivieran bajo condiciones de esclavitud –protegido el autor de tal aberración existencial, por quien sabe que
peso pesado del gremio policíaco- por al menos ocho años, que verdaderamente el distrito
federal se esté quedando sin
agua y que nadie –excepto los habitantes- resulte verdaderamente responsable de tal hecho, que nuestro cada
día menos popular
presidente siga sin cumplir su promesa de
campaña –misma que le consiguió un sinfín de votos a favor- de erradicar por completo el pago de
tenencia, que las
aguas sigan abandonando su curso por la falta de criterio, de escrúpulos y de decencia de un puñado de empleadetes –actuales y pasados- e inundando severamente colonias y colonias a lo largo y ancho del
país, dejando a centenares de
familias en completo desamparo, que los ex-empleados de la extinta
paraestatal Luz y Fuerza del Centro continúen organizando caóticos paros viales sin que nadie sea capaz de ponerles un hasta aquí y meterlos en cintura –no olvidemos que en su mayoría, los ex
empleados de la mencionada, vivieron de gorra y a nuestras costillas por décadas-, que haya más de siete
millones de jóvenes en edad productiva sin cursar
estudio alguno y sin ejercer
empleo alguno de manera legal, completamente expuestos a la seducción monetaria del hampa porque los dirigentes del
país no tienen la capacidad necesaria para brindarles las oportunidades que requieren y pero aún, que el rector de nuestra máxima
casa de
estudios –José Narro, UNAM- se aviente la oligofrénica puntada de decir al respecto que “hace falta una revisión en la
escala de
valores de la
sociedad actual, misma que pareciera privilegiar más la acumulación rápida de
dinero que el esfuerzo, el
trabajo o la honestidad” aún a sabiendas de la conocida y notoria
incapacidad desarrolladora y creativa de quienes nos gobiernan –sin mencionar que un considerable número de los estudiantes inscritos en su máxima
casa, forman activa parte de este creciente, nocivo y parasitario gremio de ninis-, es más, ni siquiera importa que
día con
día aumenten los índices de
pobreza, que las
empresas más poderosas del
país no paguen
impuestos, que nuestros servicios públicos sigan siendo insuficientes y deplorables y mucho menos que gran parte de los
habitantes del
país nos encontremos ya al borde del estallido
social por tanta mugre en que nos tienen sumergidos si por fin se nos ha cumplido el
sueño de que nuestra adorada
selección futbolera dé la patada inicial del venidero
mundial 2010.
Solo entonces tanta sangre, tanto cadáver, tanto muerto de hambre, tanto desgraciado ladrón, tanto mentiroso, tanto
corrupto y tanta lacra
social, pasarán a segundo grado porque nuevamente los
mexicanos -perfectamente bien manipulados y distraídos- encontraremos el pretexto idóneo para unir nuestras voces, nuestras esperanzas y nuestros esfuerzos cotidianos en pos de una auténtica identidad patriota.
De todos los males,
lector, el menos falto de importancia siempre será aquel que nos haga voltear la mirada hacia otro sitio, ignorando por completo nuestras realidades, por lo pronto yo ya tengo lista mi bandera
tricolor, mi corneta de plástico y mi matraca, para salir corriendo a celebrar calle por calle, en caso de que todo salga mal y las cosas en el
país realmente cambien.
Antonio Andrade
www.antonioandrade.com.mx
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