2010: ahora sí la última oportunidad
| Fecha: 2010-01-14 18:39:49 | por: |
Aunque las élites políticas no quieran verlo, el año de
2010 será decisivo. Y no en la lógica de las maldiciones centenarias sino en el hecho de que en el
2010 se darán las condiciones históricas para dar por terminado el viejo modelo de
nación y
construir uno nuevo. Si no hay
visión histórica en las élites, entonces
México ingresará este año en el espacio de la mediocridad
social.
El principal problema de
México es la mezquindad. Habrá que regresar a Samuel Ramos y a Octavio Paz para identificar ese virus heurístico porque su capacidad de mutación tiene que ver con la forma de neutralizar los antivirus: es preferible que las cosas salgan mal con tal de negarle la razón a los demás y con ello no perder los pequeños espacios de
poder.
El
2010 será de acumulación de muchas crisis. Pero todas pueden centrarse en una sola: el agotamiento del modelo de
desarrollo de la
nación. La
Independencia terminó con la invasión francesa. La
Reforma restauró la
república y modernizó al
Estado. La
Revolución terminó con el modelo de explotación del porfirismo La
globalización demostró el fin de la propuesta de
desarrollo de la
revolución. Y la crisis de
2009 acortó la
vida de la
globalización. Y el
país se quedó sin destino histórico.
Ahora el
2010 habrá de decidir el gran dilema
nacional: reencontrar el camino de un
desarrollo nacional o continuar por el camino de un
desarrollo mediocre que profundice la desigualdad
social. No hay más. Las características del 23010 serán cinco:
Las necesidades. Encontrar el modelo productivo para crecer anualmente 6% sin inestabilidades ni crisis. El actual modelo sólo garantiza una media de 3%. Y se requiere crecer a 6% para dar
empleo a la
población económicamente activa. Si no, seremos una
nación de ambulantes, subempleados y braceros.
Los objetivos. Empleo, bienestar y expectativas para todos los
mexicanos. La estabilidad
económica es condición para la estabilidad política y
social. Y no hay más que una estabilidad
económica: crecer en función de la
demanda de
empleo y sin desequilibrios.
El camino. El modelo globalizador ya no garantiza el cumplimiento de los objetivos sociales. Se necesitan cuando menos cinco objetivos estructurales: un nuevo modelo de
desarrollo, un nuevo
sistema político, un nuevo
Estado, un nuevo pacto constitucional y una nueva política de bienestar.
La encrucijada. O la
clase política y gobernante decide debatir lo serio que tiene que ver con el destino
nacional o en el
2010 veremos jaloneos por pequeñeces políticas y microscópicos espacios de
poder. O se debate el
proyecto nacional de
desarrollo o regresamos a la disputa por la
silla presidencial.
El horizonte histórico. Aunque suene demagógico, lo que está en
juego es un dilema filosófico: o la grandeza o la mediocridad. Los grandes cursos históricos de la
nación lo definieron los estadistas:
independencia,
reforma,
revolución,
globalización. El
2010 mostrará si nuestros dirigentes
políticos son estadistas o
burócratas del
poder.
La crisis
nacional no es de coyuntura o importada o de fácil arreglo con mayores
impuestos. Es una crisis de
proyecto nacional, de modelo de
nación. La propuesta
nacional de la
Revolución Mexicana ya no sirve. Y no habrá un estallido
social para una nueva
revolución que lleve a un nuevo modelo. Por eso el
2010 planteará la última oportunidad para una transición
histórica o para quedarnos en la maldición
histórica de la mezquindad
social.
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