NUEVA REFERENCIA SOBRE SEGURIDAD NACIONAL

(Quinta parte)
Fecha: 2010-02-10 10:31:56por: Guillermo Buendía (guillermobuendia@mexico.com)

Para Pilar e Isidoro, padrinos de Julio.
No trames el mal contra tu prójimo que vive confiado junto a ti. Proverbios 3, 29.

Desafortunadamente en el Programa para la Seguridad Nacional 2009-2012 no se encontró ningún replanteamiento de cómo a partir de las políticas económica y pública para atender las amenazas y riesgos a la soberanía e independencia nacionales, se pudiera definir un proyecto político garante de los intereses vitales y estratégicos del país.
Muy por lo contrario. El gobierno del presidente Felipe Calderón apartándose de manera contradictoria de lo expuesto en el citado Programa, acentúa la dependencia e injerencia extranjera que, encubiertas por la globalidad y las crisis recurrentes del capital financiero, ha encontrado la ocasión perfecta para continuar el proceso de privatización de las empresas públicas e instrumentar lineamientos para definir la “nueva cultura laboral”, cuyo eje de ésta es terminar con los contratos colectivos de trabajo y sindicatos, elementos que las empresas trasnacionales exigen sean eliminados como condición para invertir en México.
Y las presiones vienen y van constantemente. Las “calificadoras”, así llamadas las empresas ligadas orgánicamente a los poderosos grupos financieros de Estados Unidos, Alemania, Italia, Japón o Francia elaboran diagnósticos sobre riesgos a las inversiones, fundamentalmente especulativas, en países que les resultan geopolíticamente estratégicos. Y México entra en la órbita de influencia económica, financiera y militar de Estados Unidos. De ahí la importancia de las políticas públicas del gobierno de Felipe Calderón para enfrentar las amenazas y riesgos a la seguridad nacional, en función de las relaciones bilaterales con nuestro vecino del norte, que resulta ser el poder fáctico mundial.
Si bien la agenda binacional está dominada por los problemas fronterizos –los cuales son una cuestión en extremo compleja por la diversidad de factores que concurren- es cierto también que no todos son una amenaza a la seguridad nacional. Así planteado el asunto de las relaciones bilaterales con Estados Unidos, ni las organizaciones del narcotráfico que controlan importantes puntos fronterizos y la aparición de la violencia paramilitar para la defensa de territorios y rutas, la infiltración policial y militar, así como el alto nivel de violencia criminal desatado son fenómenos exclusivos a la seguridad del Estado-nación mexicano. Sin embargo, el sentido que se le está dando a la política para enfrentar todas estas manifestaciones del crimen organizado solo dejan entrever el grado de dependencia o subordinación existente en relación a los intereses económicos, financieros y militares que se tocan, aquí en México como en Estados Unidos.
Esto último está definiendo la integración de los intereses vitales mexicanos al destino eufemísticamente llamado “libre mercado”; integración dependiente suscrita en el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica. A más de un cuarto de siglo, México no ha logrado alcanzar los índices macroeconómicos de sus socios comerciales ni remontados los propios de hace cuarenta años. Y es por esta razón que, desde la perspectiva política de seguridad nacional del mencionado Programa, resulta utópico encontrar lineamientos de un proyecto político de país soberano e independiente.
Más bien, este Programa se ha convertido en el instrumento de política interior de represión social del gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, en tiempos de crisis y de sucesión presidencial.






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Fecha: 2010-02-10 10:31:56por: Guillermo Buendía (guillermobuendia@mexico.com)