UNA PERSONA EXTRAÑA

Fecha: 2010-04-13 07:41:08por: Saúl Rosas (srosas@mexico.com)

Mientras más te veo menos te conozco
YOMERO


La flojera intelectual me ha dado paso a la voz libre de algunos lectores. Me río a veces por los comentarios que hacen o por sus propios reclamos, pero no es una risa burlona, no, es una risa divertida; es saber que convives con alguien a quien ni siquiera le conoces el rostro.
Así que, como aquella epístola infantil de los reyes magos, llamó mi atención y no en el plano humoristico el siguiente texto:
Hola SR, es bueno saber que por lo menos, por mero morbo vas a leer estas líneas así como yo, que por casualidad me encontré con algunos de tus textos en el internet.
Te iba a dedcir mi nombre pero ahora ya no tiene caso porque de pronto me di cuenta de que no tengo personalidad. Me percato con cierto dejo de tristeza que no tengo amigos cercanos, que me gusta la conversación pero no tengo con quien conversar. He trabajado lo que va de mi vida prácticamente para los demás. No digo que no he tenido logros personales, claro que los he tenido y bastanbte buenos. Tengo cierta respetabilidad en mi ámbito laboral y sé por ahí que hasta existe gente que me admira y en casos más extremos hasta soy un guía para otros, pero eso está tan lejano de mis emociones...está tan distante de mis pasiones peronales que no me queda más que sonreír ante tales manifestaciones de la gente con la que trabajo.
Veo a mi alrededor como mi familia se mezcla socialmente con sus amigos, con sus compañeros, con alguien cercano a ellos más allá del ámbito familiar y de pronto me doy cuenta de que, aunque tengo cientos de nombres y números telefónicos en mi celular ninguno, salvo creo dos excepciones son de gente cercana a mi.
En esencia...estoy solo y eso ya no sé si me asusta o me deprime...y como siempre, la soledad te lleva a la conciencia interna, a la reflexión y al recuerdo...pero ¿de qué me quejo si siempre, desde estudiante preparatoriano fue así? ¿Cuándo comenzo la soledad a ser parte de mi vida? Supongo que fue el día en que fui conciente de mis complejos pero incapaz de superarlos. Entre eso y el vicio de la lectura, el cine y el teatro me llevaron al cuasi aislamiento de los seres humanos. A veces me gustaba la soledad para trabajar la mente, para pensar en lo que tenía que hacer... para pensar en el deber ser...pero luego llegaba la desesperación porque en medio de toda una vida universitaria donde cada viernes o sábado había fiestas a mi no me hablaban para que fuera. Vamos encontré entre mis más cercanos amigos a gente extraña cuasi igual a mi. Pero eramos tan iguales que, como las leyes de la física, nos repelíamos, pero también estabamos aprendidendo a respetar la vida de los otras sin meternos en sus acciones. Así pues, esos cuantos entes universitarios decidimos, incluso no estar en las celebraciones de fin de carrera y mucho menos en la entrega de los diplomas oficiales de la UNAM por haber concluído nustros estudios, y si no fuimos a esa ceremonia mucho menos nos acercamos a la famosa fiesta de graduación organizada por los siempre entusiastas compañeros llenos de culpa y de añoranza y eso, aclaro que los que no fuimos a tales jolgorios, habiamos concluido la carrera sin deber una sola materia, vamos, hasta terminamos con promedios de envidia.
Pero la Universidad no lo fue todo, después vendría la vida real, el dejar de depender de otros para sobrevivir y conocer gente...por lo menos de vista.. y desde entonces todo ha sido lo mismo.
He aprendido a compartir mi tiempo con otros y me gusta ver como esos otros se sienten bien, me gusta observar como crecen emocional, profesional y humanamente, pero tambiénn me he dado cuenta de que detuve mi propio proceso individual. Me he percatado de que soy un hombre de manías y dificil de entender, pese a que mucha gente me admitra. Soy una persona extraña porque no me gusta lo que a los demás. Porque no les sigo el juego de las reglas sociales y porque, maldita sea, soy excesivamente responsable con lo que tengo que hacer.
Soy de los que se levanta antes que nadie y el último en acostarse y a veces sueño con esos momentos que me gusta darles a los demás pero que yo no poseo.
El otro día escuché a alguien muy cercano a mi que dijo "me gusta que me hablen mis amigos"
Asentí, pero también añoré y envidié aquella condición porque revisé en menos de un minuto cuántos amigos me han hablado a mi en los últimos años...al obtener la respuesta una lágrima se hizo presente en mis ojos y tragué saliva nada más para probar una vez más las mieles de ese sentimiento.
Acabé de leer el texto y supe también la respuesta porque yo me había hecho la pregunta:
Nadie.
Cerré los ojos y cuando los abri miré de nuevo ese rostro en el espejo y sencillamente no me reconocí, pero sabía que, por tanta soledad, seguía siendo yo.
Ahí se ven

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Fecha: 2010-04-13 07:41:08por: Saúl Rosas (srosas@mexico.com)