Villa: un Rodolfo Valentino de petatiux
| Fecha: 2010-07-28 10:11:31 | por: |
Me dice Gustavo Cortés Campa: “El mito de
Villa comenzó a edificarse en
Hollywood. Se filmó una
película The Life of Pancho
Villa, estrenada en un
cine de postín de
Los Ángeles, en 1912. El que posteriormente fuera director de westerns, Raoul Walsh, personificó a
Villa de jovencito y
Villa mismo actuó. La
batalla de Torreón fue ‘recreada’
días después, porque como tuvo lugar por la noche, no pudo filmarse. Por indicaciones del director,
Villa tenía qué ajustarse a las disponibilidades de
luz solar y así, adelantaba o atrasaba ataques en función de los rodajes. Así, algunas de sus
batallas en parte eran lo que ahora se denomina cinema verité y en otras, actuación pura y simple. Se aprovechó mucho
material para
noticiarios cinematográficos, reportajes en
revistas y diarios de
Estados Unidos. Cabe mencionar que el
tiempo que estuvo al frente del
gobierno de
Chihuahua, fue implacable con la
gente adinerada, hayan sido
comerciantes, ganaderos,
banqueros y
agricultores, pero respetó rigurosamente las propiedades e
intereses de norteamericanos en el
estado. La
cadena televisiva HBO filmó en
México una
película, que lamentablemente no he podido ver, con Antonio Banderas, creo que por
rumbos de
Guanajuato, que trata el asunto de
Villa y sus estrechas relaciones con
Hollywood, sugerentemente titulada ‘... and starring as himself, Francisco Villa’. Hay una lamentabilísima
película de Paul Leduc, sobre la presencia de John Reed, enviado de la
cadena de
periódicos Hearst, con nuestro
amigo Heraclio Zepeda (1937) caracterizando a un altamente improbable Pancho
Villa. Es un bodrio en todos los sentidos imaginables, con
periodistas como Luis Suárez y el
fotógrafo Héctor García haciendo el ridículo como
actores improvisados. No es casualidad que
periodistas filofascistas como Roberto
Blanco Moheno hayan
escrito biografías glorificantes del robavacas de
Chihuahua, toda vez que los ‘dorados’ sobrevivientes, escenificaron un hilarante incidente en los años 30, en una manifestación a
caballo como militantes en el sinarquismo, y se enfrentaron a la unión de taxistas afiliados al
Partido Comunista Mexicano, los que usaron los
automóviles como tanques para ‘romper la formación’ de los villistas devenidos en fascistas.”
VILLA Y HEARST
Marcos Barraza: “Yo nací en Parral,
Chihuahua, en 1952. Durante
niño escuché miles de historias de
Villa y te puedo decir que sólo los excombatientes hablaban bien de él, porque era hablar bien de sí mismos. Pero la
población civil que lo había conocido lo describía como un monstruo asesino y cobarde que masacraba a gentes inocentes y huía cuando se tenía que enfrentar en serio. El
sistema, como en tantos casos, creó un
héroe de este asesino, mercenario pagado por los masones y el
gobierno de
USA para destruir la
economía de
México y dominarlo fácilmente. La
lana americana armó a
Villa y a gran parte de la
revolución.
USA tomó
México con nuestra propia
gente.
Villa nunca tocó las haciendas y posesiones de Hearst en
Chihuahua, ya que era su mecenas.” Una parte de la ‘expedición punitiva’, al mando del mayor Thompkins, llegó hasta Parral, entrando hasta el poblado y levantando campamento en una
plaza publica del lugar. El general Ismael Lozano, quien con 400
hombres del
Ejército Mexicano estaba destacado en la
ciudad de Parral, intentó persuadir al mayor Thompkins para que saliera de la
población, recordándole en vano que el
tratado especificaba la obligación de no entrar a las
poblaciones en la búsqueda de los
delincuentes. Mientras tanto, ya el descontento empezaba a notarse entre los
habitantes del poblado minero y comenzaron a reunirse en donde
hoy es la
plaza Guillermo Baca, anteriormente denominada Porfirio Díaz, pero sin animarse a intervenir para sacar al contingente
norteamericano de dicho lugar. Entre ellos, se encontraba Elisa Griensen, quien al ver que nadie tomaba la iniciativa, con decisión y valentía reclamó al
presidente municipal, José de la
Luz Herrera: ‘¿Cómo es posible que usted como
presidente municipal no haga nada para sacar a esta
gente de Parral?’ Al no obtener respuesta, Elisa Griensen entró a la
Escuela Primaria 99, y tomando de la dirección la bandera
nacional se dirigió al
grupo de quinto grado incitando a los jóvenes a que la acompañaran a sacar a los extranjeros de su
pueblo y a defender el suelo mexicano. Avanzó decididamente hacia la
plaza y la
gente comenzó a seguirla, arrojando piedras contra los
soldados norteamericanos al
tiempo que entonaban el
Himno Nacional Mexicano. Se escucharon algunos disparos, resultando dos
soldados norteamericanos muertos y siete heridos, entre ellos un coronel del
Ejército Mexicano. Al ver la decisión de la
gente y de la valiente
mujer que los arengaba, los norteamericanos terminaron por salir de la
plaza avanzando a cuarenta kilómetros de Parral, donde sepultaron a sus
compañeros caídos, evitando enfrentarse a tiros con la
población civil de ese
pueblo.”
Aplausos y chiflidos:
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